
El proyecto “Flores y Hortalizas La Carreta” abre este 17 de abril en Chametla, a espaldas del aeropuerto de La Paz, con recorridos entre girasoles, cosecha y actividades familiares por 100 pesos
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur.— La invitación llegó en medio de días cargados de trabajo. No es queja, pero no había tenido espacio para hacer una pausa, pero esta vez abrimos el tiempo para hacer una visita a “Flores y Hortalizas La Carreta”, en Chametla, con el pretexto de conocer el “Paseo en Campo” y desconectarse tantito del entorno de la ciudad que día con día crece más.
Cómo llegar
La ruta se toma por la salida al aeropuerto y continúa hasta donde termina la carpeta asfáltica; a partir de ahí, la terracería guía el resto del trayecto. Habrá señalamientos, pero el recorrido también forma parte de la experiencia, se recomienda bajar la velocidad y prestar atención.
Al fondo, tras un par de giros entre parcelas, aparecen las letras que anuncian el lugar. El sol cae directo y sin filtro. Sombrero o gorra, ropa ligera y calzado cerrado no deben faltar: el terreno es campo abierto, con presencia de insectos que cumplen su función como abejas, avispas y mariposas que conviven con las flores sin intervenir al visitante, siempre que no se les moleste.
Apertura y detalles del evento

El espacio se inaugura al público este 17 de abril con una propuesta que combina cultivo, fotografía y convivencia familiar.
De acuerdo con Emmanuel, encargado del lugar, el proyecto creció respecto al año pasado, con un terreno más amplio y una organización más definida.
El evento se mantendrá abierto todos los días, de 10:00 a 18:00 horas, hasta el Día de las Madres, el próximo 10 de mayo, con un costo general de 100 pesos para acceder a las actividades dentro del predio.
Flores y fotografía

El recorrido inicia entre girasoles. No es una sola variedad: son al menos seis tonalidades, desde blancos hasta bicolores y naranjas intensos.
Entre ellos se distribuyen puntos para fotografía con utilería sencilla, pensados para quien busca contenido para redes o simplemente un recuerdo distinto del día.
Experiencia en el huerto
Más adelante, el huerto cambia el ritmo. Aquí la experiencia es directa: se entrega a cada familia una bolsa y herramientas básicas para cortar lo que deseen llevar.
“Ellos van a tener la experiencia de su propia mano… cortarlo”, explicó Emmanuel. En el terreno hay cilantro, repollo, melones, ejotes, calabazas y tomates, disponibles para recolección incluída con el mismo boleto.
Alimentos y comunidad
El lugar no se limita a la cosecha. Hay venta de alimentos preparados como burritos, elotes, botanas, nieves artesanales y participación de productores locales que ofrecen hortalizas del mismo entorno.
También se integran estudiantes con productos propios, lo que amplía la oferta sin perder el carácter comunitario del proyecto.
Fauna y entorno natural

Durante el recorrido, la fauna se hace visible sin necesidad de buscarla: aves que descansan bajo la sombra de los girasoles, insectos en polinización constante y el movimiento del campo que se mantiene activo pese al calor. “Cada quien a su rollo”, resume Emmanuel al hablar de esta convivencia natural, donde la recomendación principal es observar sin intervenir.
También hay un pequeño establo donde podrás acariciar a un pony muy simpático, así como conocer chivitas, burros y dos pavorreales.
Recorrido libre

La experiencia no es lineal ni guiada. Te permite detenerte, recorrer a ritmo propio y elegir entre tomar fotografías, recolectar alimentos o simplemente caminar entre los cultivos.
Para quienes buscan contenido visual, hay varios puntos que funcionan bien en cámara; para quienes van en familia, el espacio se presta para una jornada distinta, sin prisa.
Recomendaciones prácticas
• Llegar con vehículo en buen estado; de preferencia alto, aunque no es indispensable si conduce con precaución.
• Evitar horas pico de calor si se viaja con niños.
• Llevar agua adicional y protector solar.
• Usar calzado cerrado.
• Respetar la fauna del lugar.
Una pausa necesaria

Al cierre del recorrido, más que una revisión o cobertura, queda la sensación de haber hecho una pausita, muy necesaria. Entre flores, tierra y calor, el lugar cumple con algo sencillo: bajar la tensión y el ritmo.
El terreno deja la impresión de un espacio en constante preparación. Emmanuel dice que no es un parque terminado, sino un proyecto que se adapta sobre la marcha, con base en lo aprendido en ediciones anteriores. “No ha sido nada fácil volver… pero aquí estamos”, expresó con azadón en mano.
Este campo a espaldas del aeropuerto de La Paz abrirá por unas semanas, cambiando su dinámica productiva para convertirse en un punto de visita y apreciación. No es una experiencia masiva ni sofisticada, pero sí funcional para quien busca algo distinto sin salir de la ciudad. Por último, pero no menos importante, mi agradecimiento sincero y más especial para Selma por acompañarme a esta aventura, creo que logramos algo bonito en medio de tantas ocupaciones y trabajo. Gracias también a ti, por leer hasta el final.





