
La diferencia entre obtener una coordinación y convertirse en candidato genera cuestionamientos sobre la conducción política de Morena en BCS.
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur.-En política hay declaraciones desafortunadas, como la que realizó la dirigente estatal de Morena, Karina González Gavarain, en días recientes.
Lo cierto es que Karina González tiene razón en algo, legalmente, una coordinación no equivale a una candidatura. En lo que no tiene razón es el momento ni el tono en que lo dijo.
Tras el cierre de registros municipales, la dirigente estatal de Morena advirtió que quienes resulten coordinadores no serán automáticamente candidatos y que influirán el género, las acciones afirmativas, los bloques de competitividad y los acuerdos con el PT y el PVEM. Su frase fue: “Eso no significa que más adelante, cuando sea el registro oficial, vayan a ser los candidatos”.
Muy mal por quien ostenta la dirigencia, pues si el partido llama “coordinador” a alguien y luego dice que quizá no sea candidato, el título pierde valor. Para el elegido, la coordinación pasa de ser un reconocimiento a ser una etiqueta provisional que puede anularse.
Y es que quien busca una coordinación no juega con recurso ajeno. Hay quien deja un cargo público, quien invierte tiempo, recursos y esfuerzo, quien recorre colonias y comunidades con la expectativa de que el proceso significa algo. Que la propia dirigencia estatal les recuerde que el nombramiento es provisional no es transparencia, es desgastar a la gente que el partido necesita movilizada.
Hay, además, un hecho político difícil de ignorar: en Morena no hay antecedente conocido de que un coordinador no termine siendo candidato, la prensa nacional los describe como los principales aspirantes a las candidaturas en la práctica. Pretender que esa figura es otra cosa solo siembra confusión. ¿En qué estaría pensando la dirigente?
No se trata de negar la realidad. La paridad es una obligación legal y los acuerdos con aliados son parte de una coalición pero un partido que quiere Unidad no puede decirle a su gente, a mitad del camino, que el resultado es tentativo.
Liderar implica ordenar expectativas, no abrirlas. La presidenta estatal pudo haber dicho lo mismo con otro énfasis, que los coordinadores encabezan la ruta y que las candidaturas se formalizarán conforme a la ley. Eligió decir que nada está dicho. Y eso, para quienes ponen su nombre, su tiempo y sus recursos, suena a que nada de lo que hagan será valorado. Así se las gasta la dirigencia de Morena en BCS.
Ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…





