La caza desenfrenada de las grandes potencias por acaparar la vacuna es prueba de ello, ya sea por un bien político o económico.
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur
Para el mercado actual, las personas tienen un valor dependiendo del lugar geográfico en el que nacen.
Esto sucedió por enajenar el valor humano intrínseco de las personas, a favor de una economía que tiene como fin la economía misma, no el mejoramiento de la calidad de vida humana.
¿Por qué le importaría a la comunidad internacional que la población de Sri Lanka esté vacunada? Como si el valor de las personas se evaluase en función de cuanto pueden consumir o producir.
A causa de esta distribución inequitativa de las vacunas ha surgido COVAX. Es una propuesta dirigida por la alianza de vacunas Gavi, con el fin de acelerar el desarrollo, producción y la distribución equitativa de la vacuna para COVID-19; por las condiciones de esta, se necesita un gran trabajo logístico para llevar a cabo un programa de vacunación funcional.
Existe un alto riesgo de fracaso en sus propósitos; creen que su objetivo de brindarles vacunas a los países más pobres no empiece hasta 2024, señala un reporte interno de Gavi.
Problemas internacionales de este tipo exigen la colaboración internacional de todas las naciones para dar una respuesta coordinada. Una salud pública integral, que no deje personas fuera, es necesaria por el bien comunal e individual; ya que cualquier persona podría ser el incubador de una nueva enfermedad y que la pesadilla vuelva a comenzar.
Países ricos acaparan
Un grupo de investigadores informó este martes que cerca de una de cada cuatro personas podría no recibir las vacunas COVID-19 hasta por lo menos el año 2022.
Esto se debe a que los países ricos, que tienen menos del 15% de la población mundial han reservado el 51% de las dosis de las vacunas más prometedoras.
Los países de ingresos bajos y medianos, en los que se concentra más del 85% de la población mundial, tendrían que compartir lo que reste, dijeron los investigadores de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos.
Una respuesta eficaz a la pandemia hace necesario que los países de altos ingresos «compartan una distribución equitativa de las vacunas COVID-19 en todo el mundo», escribieron los investigadores.
