
Hacer San José del Cabo accesible para todos ha sido un largo camino lleno de pequeños logros y grandes retrocesos
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. Con una geografía llena de desniveles, se ha generado una ciudad con angostas calles y banquetas irregulares, donde hacer la ciudad accesible para todos parece una tarea imposible en la que se han ganado pequeñas batallas, pero también se ha incurrido en grandes retrocesos.
Todas las administraciones han intentado hacer algo por una vialidad “segura, iluminada y con mejor imagen”, y para esto se ha invertido millones de pesos, que hasta el momento se han visto reflejados solamente en pequeñas zonas del Centro Histórico de San José del Cabo, como la avenida principal Manuel Doblado, en donde se pavimentó y se colocaron algunas rampas para sillas de ruedas que no son funcionales y la Plaza Mijares, que se hizo amplia y de un solo nivel.
Banquetas irregulares y obstruidas
Únicamente Protección Civil en colaboración con la Dirección de Tránsito y Vialidad, de Desarrollo Urbano y de Inspección Fiscal de Los Cabos, se han encargado de vigilar que las banquetas no sean obstruidas por comercios, automóviles y material de construcción.
Sin embargo, existe un problema todavía más profundo y complejo que sigue sin atenderse: las banquetas irregulares y deficientes. Las angostas calles de San José de Cabo apenas contienen dos carriles, uno para circulación de vehículos y otra para estacionamiento de estos, lo cual deja un espacio sumamente reducido de banqueta en donde, además, por lo irregular del suelo, hay desniveles que no permiten una banqueta continua, libre y suficiente para poder transitar.
Miriam Salgado, presidenta de Fundación MAVI, que se dedica a impulsar los derechos de las personas con discapacidad en San José del Cabo, mencionó que las banquetas no cumplen con las medidas necesarias para que dos personas, con o sin silla de ruedas, adultos mayores o carriolas puedan transitar libremente.
“La fundación no nada más favorecemos a las personas con discapacidad pues todos al final del día vamos a llegar a la vejez o experimentamos algún tipo de limitación. En algún momento las mujeres u hombres nos haremos cargo de nuestros hijos y vamos a querer ir a la plaza y no vamos a poder en una andadera o carriola, por lo mismo que las banquetas no están bien diseñadas”, señaló.
Espacios azules en retroceso
Miriam Salgado mencionó que durante la administración de Arturo De la Rosa Escalante (2015-2018), en colaboración con el Sistema Municipal DIF en San José del Cabo, se avanzó en la colocación estratégica de cajones azules, que son estacionamiento exclusivo para personas con discapacidad, sin embargo, en el gobierno de Armida Castro (2018-2021) se retrocedió con la conversión de al menos 4 cajones azules para convertirlos en zona de carga y descarga para restaurantes y bares de la zona central, quedando actualmente con solo 8 cajones azules.
“Si nos limitaron mucho los espacios porque los locatarios hicieron una asociación y ellos decían que estaban mal diseñados, que eran demasiados y que necesitaban más espacios para ellos. Los quitaron sin consultar a nadie, simplemente le dijeron a tránsito y este los quitó. Nosotros volvimos a meter nuestra queja en esta administración y llegamos a recuperar algunos, pero no todos”.
Respecto a las rampas azules, Salgado mencionó que las banquetas tienen que cumplir con un lineamiento que obliga al Ayuntamiento de Los Cabos a tener una rampa en cada esquina, sin embargo, son rampas que no cumplen con el grado de inclinación que deberían, y que en ocasiones supera la inclinación poniendo en riesgo a las personas que la utilizan. “La verdad que la mayoría de las banquetas en las colonias como en el centro…tienen un poste, o tienen un letrero, o tienen una escalera”, y esto no las hace siquiera funcionales.

Vehículos motorizados vs peatones
Este complejo problema, regularmente se ha polarizado en una lucha entre quienes defienden una ciudad construida para los automóviles, contra quienes padecen transitar todos los días caminando, en andadera, con bastón, silla de ruedas y que ven su vida en riesgo al tener que transitar por el angosto arroyo vehicular.
Sin embargo, hay un elemento más a considerar en este enmarañado asunto: El Centro Histórico de San José del Cabo es muy pequeño y una gran cantidad de sus edificios están protegidos como Patrimonio Cultural por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Esto significa que, no se pueden hacer modificaciones a las fachadas de los edificios, y, por lo tanto, la única opción que queda es ampliar la banqueta quitándole espacio a los vehículos.
“No hay mucho de donde agarrar: quitas el estacionamiento del vehículo y que no se estacione para ampliar tu banqueta, esa es la realidad que tenemos aquí en el centro”, mencionó Miriam, y que, añadió, es algo que sucede también en el resto de las colonias de SJC.





