
La crisis del agua desenmascaró de cuerpo entero a la alcaldesa de La Paz, quien en campaña repitió hasta el hartazgo que ella sería la solución del problema.
Pirotecnia Política: “Es justo que todos aspiremos a ser más, pero también que todos nos hagamos valer por nuestros hechos.” (Pancho Villa)
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur (BCS).- Fue la presión social la que obligó al gobierno municipal de La Paz y a la iniciativa privada a tomar decisiones y resolver –cuando menos a medias– el gravísimo problema de desabasto de agua potable en más de un centenar de colonias; la colaboración interinstitucional justo antes de que el problema les estallara en las manos, fue la parte medular para que por fin la ciudadanía dejara de ser rehén de unos mercenarios “piperos” y de la “bola de inútiles” irresponsables que dirigen el Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento.
De nada sirvió el millonario gasto del gobierno de Milena Quiroga Romero en autodefensas mediáticas; una erogación innecesaria que debió aplicarse en la distribución de agua, más que en tratar de despresurizar una amenaza de estallido social que estuvo a punto de paralizar el tráfico vehicular en la carretera Transpeninsular, al sur de la ciudad; situación que solo quedó en un ultimátum real pero que no ha desaparecido del todo.
Lo que se haya hecho bien para medio solventar el problema de desabasto de agua en La Paz, se vio estropeado por la burda y mal planteada estrategia de comunicación que buscaba evitar el desgaste de la figura política de la presidenta municipal y quienes le ayudan a administrar el Ayuntamiento; pasada la etapa crítica en este sentido, hoy sigue el desabasto de agua y también la campaña que desmiente –según ellos–, al menos en los medios de comunicación, que el tema está resuelto.
Los aspiracionistas ciudadanos paceños lograron lo que pocas veces se observa, sobre todo en una sociedad poco acostumbrada a las manifestaciones o hacer públicas sus exigencias e hicieron sentir su verdadera fuerza, al solicitar agua de las más diversas formas.
Así, Milena y sus colaboradores consiguieron aglutinar en su contra a propios y extraños, ya que el asunto del agua no es cosa menor, lo que al principio de su gobierno parecía imposible, al mostrarse ante el electorado como los poseedores de las soluciones que en materia social requería La Paz; hoy nadie les cree y, lo peor, nadie confía en este Ayuntamiento.
La crisis del agua desenmascaró de cuerpo entero a la alcaldesa de La Paz, Milena Quiroga Romero, quien en campaña repitió hasta el hartazgo que ella sería la solución del problema del agua y su distribución; hoy, sus palaciegas ideas transformadoras, al menos en el tema del vital líquido, la exponen ante la opinión pública como algo que no sirve para nada.
De no haber sido por la presión social, además de la colaboración del Gobierno Estatal y Federal, la condición mezquina del gobierno de La Paz por no resolver el abasto del agua a los hogares paceños permanecería y ya tuviéramos la ciudad llena de manifestaciones.





