
La ley electoral debe garantizar pluralidad en el poder ejecutivo y legislativo y evitar la representación excesiva de un grupo específico, que se equilibre en todos los sentidos, sin margen a interpretaciones
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. –La reforma electoral que se trabaja en Baja California Sur, deberá contener todas las voces y todos los derechos, pero también las obligaciones y las reglas claras para una verdadera competencia democrática; ni bien se han planteado los bosquejos de los estatutos que se supone regirán el proceso electoral 2024 y ya hay voces, reclamos y señalamientos que con razón o sin ella, se están exteriorizando.
La comisión plural constituida por representantes de los partidos políticos que conforman la presente legislatura en el Congreso del Estado, tienen la alta responsabilidad y el compromiso democrático de brindarle al pueblo sudcaliforniano, una ley electoral que garantice pluralidad en el poder ejecutivo y legislativo, que evite la representación excesiva de un grupo específico, que se equilibre en todos los sentidos, sin margen a interpretaciones; en resumen, que no sea a modo de grupos de ninguna índole.
Por experiencias anteriores, los partidos políticos deberán estar atentos a que se cumplan los preceptos más democráticos posibles dentro de la nueva ley electoral; la configuración política actual en Baja California Sur, no se debe a una ley electoral que haya marcado la pauta en los últimos dos procesos locales, ahí -como quiera que sea- está reflejado el capricho de la autoridad electoral y sus acciones afirmativas.
Si bien en Baja California Sur, no se ha homologado la ley local con la federal, se deben contemplar todas esas controversias que han permitido que agentes externos como el Consejo General del Instituto Estatal Electoral, que son ajenos al interés particular de los Partidos Políticos y los ciudadanos, les diga lo que tienen que hacer para cumplir legalmente con todas las disposiciones en materia electiva; en resumen, se debe evitar la intromisión de factores extraños.
Se supone que, para la conformación de la nueva ley electoral, se han escuchado todas las voces y se han consultado a los “expertos”; aún y cuando pronto se sabrán los pormenores del documento rector, se sabe de “manos puercas” que han estado asesorando los detalles finos de este instrumento que generará una corresponsabilidad política de quienes validarán con su voto a favor este documento que se espera no sea un “vil remiendo” a favor de minorías.
Los partidos políticos con representatividad en Baja California Sur, están callados, pasmados e inactivos; no se conoce una postura destacada, puntual o crítica sobre el particular; andan más preocupados por mantener reservadas sus candidaturas para el 2024 y distraídos por la narrativa de un escenario nacional poco claro y confuso; si los partidos y los actores políticos, incluso la sociedad civil se mantienen “ciegos y sordos” o peor aún, indiferentes ante esta importante ley en proceso de validación, no tendrán derecho a reclamar absolutamente nada.





