
A mis 25 años de edad, el teatro como opción de vida se había cancelado, se bajó el telón y se cerró la sala; muy temprano por cierto: 1974. ¡Ya pasaron 50 años!… Y no me di cuenta.
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. – Ya casi llego a los 75 años de edad y a la distancia me pregunto si el Teatro pudo haber sido una opción de vida y no fue; o solo fue un experimento teatral en tres actos:
PRIMER ACTO: LA VIDA INÚTIL DE LA HIJA DE TEZOZOMOC
En 1970 participe por primera vez como actor en una obra estudiantil que escribieron en colectivo varios compañeros de mi generación 1967-1971 de la escuela de Arquitectura de la Universidad de Guanajuato (Armiro Carranza, Sylvia Corona, Hernán Ferro, Javier González, Jaime Juan Jaime, Carlos Loaiza, Ricardo Maldonado, Roberto Navarrete, Miguel Ruteaga y Sergio Torres), se trataba de una especie de parodia a la corriente conservacionista de la dirección de la escuela que encabezaba el Arq. Victor Manuel Villegas Monroy ya que en esa época, sin darnos cuenta como estudiantes, seguía el debate que venía desde la década de los sesenta, principalmente en Europa, entre los arquitectos críticos promotores de la conservación y protección del patrimonio cultural edificado y los arquitectos críticos modernizadores.
Los autores de la obra le pusieron el título de “La Vida Inutil de la Hija de Tezozómoc”, la hija era la escuela y Tezozomoc el Director de la Escuela; cada uno y una de nosotros interpretamos a un personaje, a varios estudiantes, a algunos profesores que eran identificados con sus apodos acomodados con nombres indígenas, al director que era el Tlatoani “Tezozomoc”, al intendente de la escuela que era él mismo y a la secretaria, así que en el elenco estaban Roberto Navarrete que interpretaba a “Navaretecoatl” (Ing. Navarrete), Carlos Loaiza al “Sacerdote”, Firmo Linares a “Juan Diego”, Sergio Torres a “Moncholticle” (Arq. Ramón Domínguez), Eduardo Flores a “Pugatepec” (Arq. Puga), Gilberto Piñeda a “DiázCortés” (Arq. Díaz Berrio), Ángel Pedro García al “Pit” que era él mismo, Rosa Martínez a “Licha” (una estudiante), Jaime Juan Jaime al “Sacristán”, Imelda Araiza a “Miss Restauración” (una representación de la corriente de arquitectura dominante en la escuela), Armiro Carranza a un “Acuarelista” (profesor Gallardo), Alfonso Rodríguez a “Cossio Ahuizotl” (Arq. Cossío), José Lara a “Vargazotl” (Arq. Vargas), Ricardo Maldonado a “Taylor”, Enrique Arellano a “Quique” (el mismo), Pedro Luis Garza a “La Malinche” (a la corriente modernizadora, que traiciona al Director), Antonio Aspra a “La Secre” (la secretaria de la escuela), Armando Cuevas a “Tres Guerras” (Busto del Arq. Tres Guerras que se encuentra el patio de la escuela) y Salomón a “Salomón” (el mismo era el intendente de la escuela). Fue director de la obra Miguel Ruteaga Rocha; encargado el Sonido, Luis F. Arguelles Chimés, Escenografía, Agustín Torres Patlán y Salvador Aguirre Arizmendi; y el encargado de la producción, Hernán Ferro de la Sota.
La obra de teatro fue un éxito, se montó en el teatro Principal de Guanajuato un jueves 10 de diciembre de 1970, lleno completo, y ha quedado en la memoria de las siguientes generaciones, como un grupo de jóvenes a punto de convertirse en arquitectos, entre broma y broma, muy irreverentes y críticos. Ese fue mi primer paso por el teatro, un papel aparentemente secundario, pero el personaje que interpretaba era ni más ni menos a uno de los autores intelectuales de la corriente dominante en la escuela, al arquitecto Salvador Diaz Berrio, maestro en Restauración de Monumentos, por cierto, uno de los invitados especiales, así que mi breve intervención fue hacer apología de la corriente dominante en la escuela en ese momento: una arquitectura para la conservación y restauración de monumentos.

SEGUNDO ACTO: HUMANOS
El 7 de agosto de 1971 fue nuestra graduación como arquitectos y arquitectas, no sé bien a bien si fue ese día, antes o después, que un compañero de la generación, Roberto Rodríguez, a quien le decíamos el “Lupo” o el “Chihuas” pues era de Chihuahua, me regaló el libreto de una obra de teatro que él había escrito titulada “Humanos”, “para que la presentes en La Paz”, me dijo. Roberto era un auténtico representante de la juventud global de la época, era irreverente, se vestía extravagante, traía el pelo largo, gustaba del Rock, muy fiestero, buen amigo y compañero, y conmigo tenía empatía, a pesar de que era temperamentalmente su contrario: vestía modestamente, iba todos los días a misa, no iba a las fiestas con el pretexto de que tenía que estudiar, aunque era un jugador compulsivo de Basquetbol y un caminante sistemático del antiguo Guanajuato.
A Roberto lo volví a ver 40 años después, en 2011 hubo un reunión de aniversario de la generación en Guanajuato y ahí nos volvimos a encontrar; fue en ese momento que se enteró por mi voz que su obra de teatro se había estrenado en el teatro de la Casa de la Juventud en La Paz allá por 1972 o 1973, no recuerdo con exactitud, en cuanto se lo dije, rodaron las lágrimas de él y las mías, eran demasiados recuerdos juntos, se amontonaron.
Le conté que después de que presente mi examen profesional en noviembre de 1971, entre a impartir la clase de dibujo constructivo en la prepa Morelos y a partir de ese momento empecé la búsqueda de empatía con estudiantes inquiet@s de la prepa que estaban ligados a un grupo de vanguardia denominado Movimiento de Acción Estudiantil (MAE) encabezados por Saul Tuchman y Juan Luis Rojas, que se habían vinculado a otros estudiantes de la Normal Urbana que se sumaron al MAE y en su activismo extraescolar se convirtieron en asesores de una lucha en defensa de la tierra en la colonia Colina del Sol en el barrio El Esterito, lo cual me dio la oportunidad de proponerles a quienes les interesaba la actividad cultural que montáramos una obra de teatro, recuerdo a cuatro de la Prepa, la Normita (Norma Bocanegra), el “Chanchi” (Enrique González Tuchman) y la Mirna que estudiaba en la Normal, tengo en la mente a dos estudiantes más de la prepa, uno que se apellidaba Vargas y otro que no recuerdo su nombre, pero que venía del Valle de Santo Domingo, entre otros más que tampoco recuerdo.
La obra tenía una escenografía muy sencilla, basada en luces y sombras, y al centro una cruz que se iluminaba y se oscurecía. Fue el primer desnudo que se hacía en La Paz, y me tocó hacerlo como actor principal que encarnaba a Jesucristo crucificado que baja a la tierra desde la cruz a una época del segundo tercio del siglo XX, se quita el lienzo (paño de la Verónica) que cubría la desnudez de cristo, se pone un pantalón y una chamarra de mezclilla sin camisa ni camiseta y empieza a caminar por el mundo, y se encuentra con la realidad de la época en la que predica la paz, el amor y la libertad, algunas escenas muy fuertes de existencialismo, machismo, sexismo, clasismo.
Fue tal el éxito de la obra Humanos (lleno total hasta las puertas de entrada, donde estaba Chayito, mi´amá –dicen que dijo: “hay tan bonito mi´hijito pelado”-) que tuvo su impacto en la parte conservadora de la sociedad paceña que externó en diferentes lugares la irreverencia de la obra, sobre todo por el desnudo de jesucristo y algunas de las escenas existencialistas más fuertes de la obra, sin embargo también nos dimos cuenta que otra parte de la sociedad paceña, sobre todo jóvenes, vieron en la obra la crudeza de la realidad, contada a manera del teatro del absurdo y del existencialismo. Inmediatamente después, siguiendo la misma línea teatral, intente con estudiantes de la Normal Urbana que empezaban a ser activistas, proponerles montar la obra El juego que todos jugamos de Alexandro Jodorowski, se distribuyó el libreto, ensayamos por varias semanas la obra, pero finalmente no aguantamos el ritmo y decidimos cancelarla, en otras palabras, eran un desmadre los ensayos y pues me di por vencido.






Roberto Rodríguez Garza y Gilberto Piñeda Bañuelos de la generación 1967-1971 de la escuela de Arquitectura de la Universidad de Guanajuato (antes y 40 años después), autor de la obra y director de“Humanos” respectivamente CREA) de La Paz, Baja California Sur, dirigida por Gilberto Piñeda Bañuelos compañero de la misma generación (Fotos: Archivo Personal de Sylvia Herenia Corona Cortés y Archivo Personal de Gilberto Piñeda Bañuelos, 1970 y 2011).
TERCER ACTO: JUAN PALMIERI.
Para febrero de 1974 cuando se presentó la obra de Juan Palmieri, Yo me había vinculado como arquitecto voluntario en la regularización de las tierras ocupadas por las familias de pescadoras de la Colina del Sol donde estudiantes de la prepa Morelos y de la Normal Urbana a través del Movimiento de Acción Estudiantil se habían convertido en asesores solidarios que por cierto hasta fueron firmantes en el acuerdo final entre el Gobernador, el Presidente Municipal y el Comité pro-Derechos Cívicos de la Colina del Sol (los estudiantes firmantes fueron Juan Luis Rojas Aguilar y Saúl Tuchman) y se me encomendó elaborar los planos de los predios de las viviendas; después de eso, influidos por la lucha de la Colina del Sol y la Organización de la Unión de Pescadores Libres del Manglito y El Esterito, nos dimos a la tarea de formar un grupo pequeño de activistas que llamamos Grupo de Acción Popular, éramos seis: juan Luis Rojas Aguilar y Leonel Cota Montaño que estudiaban la prepa Morelos, activistas del Movimiento de Acción Estudiantil, Víctor Manuel Castro Cosio y Mirna Guadalupe Verdugo Silva, estudiante y recién egresada de la Normal Urbana respectivamente, Amadeo Murillo Aguilar que había estudiado en la Eti y que ya trabajaba como electricista por cuenta propia, Antonio Castro Moreno, “Toño el Marino”, pescador ribereño que había sido el presidente del Comité Pro-Derechos Cívicos de la Colina del Sol en 1972-1973 y organizador de la Unión de Pescadores libres; y Yo que era profesor de Dibujo Constructivo de la prepa Morelos y trabajaba como arquitecto en una compañía constructora.
Era 1973, no tengo claro en qué momento, ni como, pero había llegado a mis manos un libreto de una obra inédita del Uruguay sobre la guerrilla que leí y estudié a detalle (probablemente fueron de la Asociación de Estudiantes Sudcalifornianos en México quienes me la proporcionaron) y propuse a estudiantes activistas de la Normal Urbana que presentáramos la obra, que por cierto ensayamos por varios meses, probablemente tres o cuatro, y acordamos en consenso con el Grupo de Acción Popular que pediríamos cooperación a la entrada y que con lo que alcanzáramos a colectar empezaríamos a montar una biblioteca popular.
Sobre la ´presentación temprana de la obra “Juan Palmieri” escribi un relato para el Archivo Histórico del Movimiento Social Sudcaliforniano (AHMSS) que nos aclara el contenido ideológico de la obra, los autores y comprobamos que era la primera vez que se estrenaba en América Latina, pero en ese momento no lo sabíamos. Esto dice el relato:
“ En 1974 El GRUPO DE ACCION POPULAR (GAP) que se había formado un año antes, invito a la población paceña a una OBRA DE TEATRO que trataba de la vida de un guerrillero del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros) del Uruguay: JUAN PALMIERI de Antonio “Taco” Larreta, escrita en el año 1971 “inspirado en los sucesos de la toma de Pando por comandos tupamaros en 1969. Presentada a través de los ojos de su madre, la obra nos muestra la toma de conciencia política de un joven estudiante, marcado por la muerte del Che Guevara en 1967. En un lenguaje casi brechtiano, Larreta nos guía a través de los acontecimientos políticos sucedidos entre los años 1967 al 1969, comenzando con el triste episodio del asesinato de Líber Arce que marcaría un antes y un después en nuestra historia reciente. La puesta en escena incorpora material de archivo fotográfico de la época como forma de soporte a la ¿ficción? que se representa” (Alternativateatral).
La obra se estrenó en el Teatro de la Casa de la Juventud como se conocía al Crea en ese tiempo; era sábado 9 y domingo 10 de febrero de 1974, se pedía cooperación voluntaria para formar una “Biblioteca Popular” y actuaban en su mayoría estudiantes de la escuela Normal Urbana y un profesor de la prepa Morelos que actuaba y dirigía.

La mayoría de los actores eran estudiantes normalistas: CARMEN, madre de Juan Palmieri protagonizada por ALICIA MEZA que ahora es la Secretaria de Educación Pública del gobierno de Baja California Sur; ALEJANDRO PALMIERI padre de Juan protagonizado por CARLOS CASTRO que actualmente es profesor jubilado; HUGO amigo de Juan protagonizado por JAVIER GAXIOLA; ALICIA SEOANE, modista y socia de CARMEN; y NELLY compañera de lucha de Juan; ambos personajes protagonizados por DELIA LUCERO; TERESA novia de Juan protagonizada por EVA NAVAR; MONTAÑEZ comisario policial y agente protagonizado por TITO PIÑEDA también director de la obra, actualmente profesor universitario y jubilado de la prepa Morelos; ÁLVARO ARREOLA cura progresista protagonizado por AMADEO MURILLO actualmente dirigente electricista y de la CTM; OLMOS periodista protagonizado por VICTOR CASTRO actualmente es el gobernador de Baja California Sur; SRA. ZAS madre de un Tupamaro amigo de Juan protagonizado por CONSUELO ROUSSEAU; y LALO amante de CARMEN protagonizado por OMAR CASTRO actualmente secretario particular del gobernador de Baja California Sur”. Aquí termina el relato del AHMSS.
El teatro como opción de vida, hasta aquí llegó. Ser actor y director de Teatro con obras irreverentes, contestatarias, revolucionarias y transformadoras de conciencia social, como las tres que tuve el privilegio de participar, la primera como actor y las otras como actor y director, alimentaron mi espíritu como usted no se imagina.
Pero ya no era posible seguir este camino, el tiempo se había convertido en un enemigo para seguir en eso, pues se abría un nuevo ciclo del naciente activismo con la llegada del Neto, Ernesto Velázquez León a La Paz: Como Grupo de Acción Popular a mediados de 1974 nos acercamos de lleno al pensamiento marxista en círculos de estudio y lectura que promovió el compañero Neto, que conocimos en La Paz en una de las visitas que hizo a su familia, él era oaxaqueño, egresado de economía de la UNAM, trotskista, miembro del Grupo Comunista Internacionalista que era simpatizante de la IV Internacional, promovente de Bandera Roja, órgano de información del GCI; fue así que a fines de ese año asistimos el compañero Juan Luis Rojas y Yo al Congreso Nacional de Grupo Comunista Internacionalista y en 1975 el Grupo de Acción Popular se convirtió en simpatizante del GCI y El Mlitante en el suplemento de Bandera Roja. Al año siguiente se fundaría el Partido Revolucionario de los Trabajadores.
A mis 25 años de edad, el teatro como opción de vida se había cancelado, se bajó el telón y se cerró la sala; muy temprano por cierto: 1974. ¡Ya pasaron 50 años!!… Y no me di cuenta.
La Paz, Baja California Sur, a 1 de noviembre de 2024.





