
La subdelegada municipal, Patricia Flores, denunció que la urbanización desordenada ha agravado las inundaciones en la zona
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur.– Con unos 3 mil habitantes, la subdelegación de Chametla, en la periferia de La Paz y a un costado del Aeropuerto Internacional Manuel Márquez de León, enfrenta cada temporada de lluvias el mismo problema: calles intransitables, transporte suspendido y peticiones de ayuda sin respuesta.
La subdelegada municipal, Patricia Flores, denunció que la urbanización desordenada ha agravado las inundaciones en la zona. Señaló directamente a la Inmobiliaria Santa Cruz, que “opera sin permisos completos”, y a la Dirección de Obras Públicas, que otorga autorizaciones “sin estudios de riesgo ni infraestructura pluvial”.
De acuerdo con la funcionaria, en calles como Colima y Zacatecas, así como en el arroyo conocido como El Gato, se han levantado muros y rellenos que bloquean las salidas naturales del agua. Incluso, algunos predios colindantes con manglares han sido ocupados ilegalmente. “Pedimos que se tiren esas bardas, pero hasta ahora no hay respuesta”, afirmó.
Protección Civil ausente

La subdelegación ha solicitado en al menos dos ocasiones el Atlas de Riesgo actualizado para la zona (oficios enviados en agosto y septiembre de 2025), pero Protección Civil no ha entregado el documento. “Hicieron un estudio, pero nunca lo recibimos. Así, Servicios Públicos me condiciona la limpieza de cauces a un papel que no existe”, dijo Flores.
Servicios Públicos limitados
El problema de basura, escombro y hasta vehículos abandonados que bloquean las salidas de agua no se ha atendido. La Dirección de Servicios Públicos ha respondido únicamente vía telefónica, sin compromisos por escrito. Mientras tanto, los cauces permanecen obstruidos y los encharcamientos se multiplican.

Calles bajo el agua
Las consecuencias son visibles. Calles como Emiliano Zapata, Francisco Villa, México, Guanajuato, Sonora y Durango se convierten en lodazales. El transporte público deja de circular en varios tramos, lo que aísla a las familias. “Por eso nos llaman Charcometla, porque aquí los charcos duran semanas”, comentó la subdelegada.
Riesgos de salud

El agua estancada también preocupa por sus efectos en la salud. Los habitantes han solicitado fumigaciones, pero la jurisdicción sanitaria respondió que los mosquitos de la zona “no transmiten dengue”. Para la subdelegada, esta es una omisión grave: “Aquí sí se forman lagunas por semanas, no entiendo por qué no nos priorizan”.
Oficios sin respuesta

En documentos enviados a la Dirección General de Gestión Integral de la Ciudad, a Obras Públicas, a Protección Civil y a Servicios Públicos, la subdelegación ha solicitado estudios de riesgo, limpieza de cauces, demolición de bardas ilegales y control de permisos de construcción. Sin embargo, no se han concretado soluciones.
Chametla enfrenta cada año la misma escena: calles inundadas, vecinos aislados y oficios que no generan acciones. Para sus habitantes, el apodo de “Charcometla” resume una realidad marcada por el abandono y la falta de planeación en la periferia de La Paz.




