Inicio Crónica 1976: Un año dificil de olvidar, 49 años después del Ciclón Lisa

1976: Un año dificil de olvidar, 49 años después del Ciclón Lisa

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A 49 años del ciclón Lisa, voces sobrevivientes reviven el dolor, la resistencia y las lecciones que dejó la tragedia.

A 49 años del ciclón Lisa, voces sobrevivientes reviven el dolor, la resistencia y las lecciones que dejó la tragedia.

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. –Un alumno del Tito mi hijo, que imparte Geografía en la secundaria, y que estudia la Maestría en la Normal Superior, me invitó a participar en un CONVERSATORIO en la secundaría 13 donde estarían también tres familiares de estudiantes de la escuela y una profesora de Historia, para recordar lo que pasó antes, durante y después de la noche del 30 de septiembre de 1976 cuando arreció la lluvia y los vientos a la joven ciudad de La Paz, y en algún momento de la noche se escuchó un fuerte tronido que parecía ser un explosión que resultó ser el colapso del muro de contención que servía de represo del agua contenida en el arroyo de El Cajoncito, lo que provocó una tragedia de al menos dos millares de muertos, familias enteras, aunque la cifra oficial dada por el gobierno, dicen que murieron alrededor de medio millar de personas, entre bebes, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.

Quedó en la memoria de la población una duda que fue socializada después de la tragedia y que ha formado parte de la historia oral contada por los supervivientes de la catástrofe, en el sentido que fue un orden superior desde el gobierno federal a los soldados de la zona militar quienes hicieron estallar el muro de contención, bajo el supuesto de que la catástrofe sería mayor si el nivel del agua del arroyo el cajoncito aumentaba de nivel en las siguientes horas. Esa fue una duda que ha quedado en la memoria de los paceños y paceñas que vivieron en carne propia el ciclón Lisa.

Me tocó ser el primero en hablar durante el CONVERSATORIO para dar mi testimonio en voz alta. Y conté a l@s estudiantes y docentes presentes de la secundaria 13 lo que viví durante el ciclón Lisa. Empecé diciéndoles que para entender lo que pasó en el ciclón Lisa había que comprender la geografía de La Paz, aprovechando que llevan esa materia en la secundaria. Precisamente, las colonias donde está la escuela y sus cercanías fue justo la salida del agua la noche de la tragedia del ciclón Lisa.

Sobre la geografía de la Ciudad les dije que en la parte noreste del cerro atravesado se encuentra la desembocadura del arroyo El Cajoncito que cuando llueve, las aguas se bifurcan en dos direcciones, una que se desvía por atrás del cerro Atravesado y otra que de dispersa hacia la Ciudad que a su vez tiene varias bifurcaciones que al final todas desembocan al mar, pero hay cuatro puntos críticos: una, en la falda del cerro de la Colina del Sol en El Esterito, otra desemboca en lo que se conocido como el delta del arroyo Central formada por las calles las calles 16 de septiembre, Artesanos, Agustín Arriola y Lerdo de Tejada; una tercera por la calle Rosales en el parquecito Cuauhtémoc y una cuarta que es la desembocadura más extensa que se conoció como el arroyo del Palo que va desde el Boulevard 5 de febrero hasta donde se encuentra actualmente las distribuidoras de automóviles por la Inalapa.

Imagínese usted este territorio sin ciudad y sin lluvias, veríamos una extenso territorio plano con una pendiente muy leve que va hacia e la ensenada y al final grandes paredones de arena compacta que cambia drásticamente de pendiente al llegar a la playa, alcanzando alturas cercanas a los 20 metros; veríamos también varias franjas arenosas que vienen del cerro atravesado donde se encuentra la parte del embudo del arroyo El Cajoncito, y en sus laderas un paisaje natural de palmeras de taquito, cactáceas, arbustos, mezquites, ciruelos, palo blanco, palo verde, etc.; y en época de lluvias, el agua corriendo a grandes velocidades si la lluvia es cuantiosa, y lentamente si la lluvia es menor. Esa es la Geografía donde a principios del siglo XIX empezó a construirse la ciudad, que nos puede ayudar a comprender lo que pasa en la época de huracanes y lo que pasó en el ciclón Lisa con el rompimiento del bordo del arroyo El Cajoncito.

Para la década de 1950, solo había tres barrios: el Centro, El Manglito y El Esterito, y la ciudad estaba trazada hasta la 5 de febrero aunque había un trazo hecho para granjas y huertos desde la década de 1940 que llegaba hasta donde ahora esta Fidepaz, por el suroeste; hasta la Isabel La Católica (donde estaba la pista aérea) por el sureste, y hasta la desembocadura del arroyo en El Esterito por el Noreste; para la década de 1960 se forman las colonias Colina del Sol, Ladrillera, Fraccionamiento Perla, Guerrero y Los Olivos; y para la década de1970 cuando sucedió el ciclón Lisa, se habían construido las colonias Benito Juárez, Roma, Granja Oro Blanco, Tecnológico, Guelatao, Flores Magón, Francisco Villa, Magisterial; y el conjunto habitacional de INFONAVIT “Domingo Carballo Félix”, en lo que se conocía como las “huertas de Don Domingo”.

Ahí, en el conjunto habitacional “Domingo Carballo Félix” en un ”Camper” estaban las oficinas de INFONAVIT, donde Yo trabajaba como Analista de Costos, junto con una jovencita, Carmelita que era la secretaria técnica, y Joaquín que era el supervisor de obra. Yo había sido despedido injustificadamente dos o tres semanas antes del ciclón Lisa ya que había sido nombrado delegado al congreso del Sindicato Independiente de INFONAVIT que tenía un emplazamiento a huelga nacional, y mis jefes me tendieron una trampa argumentando que tenía una comisión de trabajo a Guerrero Negro y no había cumplido, mi trabajo de tiempo completo era de base pues habían hecho mi examen de oposición tres o cuatro meses antes y el contrato colectivo de trabajo permitía los permisos para acudir como delegados a los congreso del Sindicato.

A 49 años del ciclón Lisa, voces sobrevivientes reviven el dolor, la resistencia y las lecciones que dejó la tragedia.

Actualmente, según el censo de 2020, la ciudad de La Paz contó con 250 mil 41 personas, antes del ciclón Lisa la población pasó de 10 mil 401 personas en 1940 a 13 mil 71 en 1950 y a 24 mil 253 en 1960, sin embargo, para el año del ciclón Lisa, la población había crecido casi tres veces en una década y media, que fue poblando los barrios, colonias y conjuntos habitacionales que se fueron formando en las décadas de 1960 y 1970, hacia el Oriente de la ciudad.

Cuando llegó el ciclón Lisa la Mirna y Yo teníamos dos años de habernos casado por el civil, ella tenía 23 años y Yo 27, muy jóvenes, ella tenía apenas tres años de haber terminado la carrera de profesora de Primaria en la Normal y Yo tenía cinco años de haber terminado la carrera de arquitecto en la Universidad de Guanajuato; Yo había trabajado en Cabo San Lucas algunos días de la semana, pero cuando entre a trabajar al Infonavit me quedé definitivamente en La Paz, mientras que la Mirna fue enviada al pueblo pesquero de El Sargento a impartir clases de primero y segundo año en la Primaria; la Vernna, mi hija, tenía apenas un año y estaba con la Mirna en El Sargento (el Tito mi hijo, nacería tres años después del Lisa) así que ya se imaginarán la angustia del 29 y el 30 de octubre, y el 1 de octubre de 1976, sin trabajo y después de ver la tragedia en La Paz, pensando lo peor, preocupado en exceso y con la incertidumbre de lo que pasaba con la Mirna y la Vernnita en El Sargento.

Con esa carga emocional encima, me acordé que el Señor Alemán (El Choya), un extraordinario herrero con el que había trabajado desde que salí de la Universidad, tenía una hija profesora recién egresada, la profesora Lupita, había empezado a trabajar en El Sargento, me apersoné en su casa y muy temprano del 1 de octubre nos enfilamos en su PickUp rumbo al conocido camino de terracería a Los Planes, pero fue imposible pasar a causa los arroyos que habían destruido el camino, así que nos regresamos a La Paz a esperar, por la tarde, íbamos de nuevo camino a El Sargento y nos encontramos por Agua Escondida un PickUp que era de Don Raymundo Cosío, dueño de la tienda de El Sargento.

Cual fue la sorpresa que en ese PickUp venían La Mirna, la Vernnita, la profesora Lupita Alemán y Don Raymundo Cosío que se ofreció a traerlas a La Paz en medio del desastre. La alegría me embargó al verlas a salvo, pero la angustia se multiplicó porque la Vernnita traía mucha fiebre y de ahí nos fuimos directamente al consultorio del Dr. Estrada, ahí por la calle Altamirano.

Los días siguientes en la ciudad fueron de una tensa calma y una tristeza colectiva al saber que habían muerto miles de personas, familias completas, y que cientos de ellos fueron sepultados en fosas comunes en el panteón de Los Sanjuanes, otros quedaron enterrados al suspender anticipadamente la búsqueda por parte del gobierno, y otros tantos arrastrados por las corrientes del mar en la ensenada.

Yo tuve que irme a la ciudad de México para gestionar la demanda por despido injustificado ante la autoridad laboral Federal, no tenía de otra. Estando en México el compañero Neto Velázquez originario de Oaxaca había venido a ver a sus padres que vivían en La Paz y junto con l@s compañer@s del Partido Revolucionario de los Trabajadores de La Paz organización donde militábamos, el Neto, la Mirna y Yo, que se acaba de fundar, se organizaron con las familias damnificadas del conjunto habitacional “Domingo Carballo Félix” para exigir al gobernador Lic. Angel César Mendoza Arámburo, al delegado de INFONAVIT Arq. Rafael Vizcarra, y al director general del Infonavit, Lic. Jesús Silva Herzog, quienes habían anunciado la visita al conjunto habitacional, ahí repartieron volantes y las familias damnificada exigieron al Director General del INFONAVIT la reconstrucción y rehabilitación inmediata de las viviendas afectadas, pero la sorpresa para las autoridades de INFONAVIT, fue que exigieron también mi reinstalación. La Mirna me avisó que Silva Herzog estaba en La Paz, y de inmediato nos pusimos a botear en las oficinas centrales de INFONAVIT para completar el pasaje a La Paz.

Como en aquel tiempo solo había un vuelo a Aeroméxico La Paz-Mex-La Paz-Mex, y en este caso la suerte me acompañó pues me encontré en la sala del aeropuerto de La Paz a Silva Herzog, Mendoza Arámburo y Cervantes Vizcarra, a quienes exigí mi reinstalación delante de varios compañeros y compañeras del PRT que seguían presionando con consignas de exigencias de reinstalación. Silva Herzog volteó con el gobernador y le dijo, palabras más palabras menos. “Hay que resolver este problema” y se dirigió a mí diciéndome: “No se preocupe arquitecto, se va a solucionar”. Pasaron algunas semanas y me reinstalaron en mi puesto de trabajo que tenía en ese momento (Analista de Costos) gracias al respaldo de las familias damnificadas y de mis compañeros del PRT. Permanecí en el INFONAVIT alrededor de seis años, hasta que renuncié voluntariamente.

Como olvidar el año 1976, como olvidar los estragos del ciclón Lisa, como olvidar a l@s muert@s y damnificad@s, como olvidar el despido injustificado.

Estos recuerdos fueron compartidos en el CONVERSATORIO frente a l@s estudiantes de primer grado de la secundaria 13, coordinado por el profesor de Geografía Misael Ruíz Cosío moderado por el Profr. José Alfredo Castro Orozco y clausurado con un conmovedor testimonio de la directora de la escuela profesora Celia Romero Unzón; con la participación de la profesora de Historia de la secundaria 3, Talía María Mendoza Guluarte que presentó un serie de fotografías conmovedoras de la tragedia del ciclón Lisa y puso en contexto ese triste acontecimiento; y destacan los testimonios de dos abuelitas Griselda Rochin Garciglia y Maricela Trasviña que vivieron en carne propia el ciclón Lisa y nos conmovieron hasta el alma, especialmente el testimonio de la señora Marisela, que se vió en una fotografía caminando por un arenal con su hija de un año en brazos, imagínese usted cuantas cosas debieron haber pasado por la cabeza de la señora Marisela, ahora que su hija ya tiene 50 años, gracias a que se salieron a tiempo de su casa que se la llevó el agua (Valdría la pena rescatar su testimonio para publicarlo, nos deja muchas enseñanzas).

Al terminar el CONVERSATORIO, pedí a la directora y al profesor Misael que me invitaran a un Consejo Técnico Escolar para presentarles un proyecto comunitario para implementarse en la secundaria que se llama: La Paz, los barrios antiguos de la ciudad donde vivo y estudio (antes y ahora) en donde el ciclón Lisa no puede estar ausente. Y es que los barrios por donde pasó el arroyo ya son históricos, pues se habían formado en la década de 1960 y la primera mitad de la década de 1970; se trata de un proyecto comunitario del campo formativo de Ética, Naturaleza y Sociedades (Historia y Geografía) que sería el aprendizaje central de l@s estudiantes.

La Paz, Baja California Sur, a 3 de octubre de 2025.

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