Home Opinión Antígeno prostático: una experiencia tardía de prevención de cáncer de próstata

Antígeno prostático: una experiencia tardía de prevención de cáncer de próstata

0
Una reflexión desde la experiencia personal de Gilberto Piñeda Bañuelos sobre el valor del diagnóstico oportuno y la cultura del autocuidado en los hombres

Una reflexión desde la experiencia personal de Gilberto Piñeda Bañuelos sobre el valor del diagnóstico oportuno y la cultura del autocuidado en los hombres

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur.–La anatomía de la próstata es una glándula que se ubica debajo de la vejiga y alrededor de la uretra que es el conducto donde fluye la orina y el semen, esta glándula se inflama o crece en la medida que avanza la edad, ya sea por una prostatitis (inflamación), por una Hiperplasia Prostática Benigna –HPB- (crecimiento prostático no cancerosos) o por cáncer (crecimiento prostático canceroso). Para saberlo un primer paso es realizarse una prueba sanguínea para determinar la magnitud del Antigeno Prostático Especifico (PSA, por su siglas en inglés).

El PSA “es una proteína que producen tanto las células normales como las células cancerosas de la próstata. Tanto el cáncer de próstata como varias afecciones benignas (en particular la Hiperplasia Prostática Benigna (HPB) y la prostatitis hacen que aumenten las concentraciones del PSA en la sangre” (Instituto Nacional de Cáncer, EU); que se mide en nanogramos por mililitro (ng/ml).

Entre los médicos no hay consenso en el valor límite de PSA, aunque la mayor parte de los laboratorios que existen en la ciudad de La Paz consideran que es de 4 ng/ml, y aunque no hay límite establecido, la probabilidad de tener cáncer de próstata aumenta en la medida que el PSA va subiendo; por ejemplo, en mi caso, cuando me dieron el primer resultado del PSA hace casi ocho años fue de 28 ng/ml, tres meses después, ya tenía 39 ng/ml; así que con ese resultado la probabilidad de tener cáncer era un hecho, pues muchos médicos consideran que si el PSA es menor a 4 ng/ml la probabilidad de cáncer solo es del 15%, si es de entre 4 y 10 ng/ml la probabilidad de cáncer es entre el 10 y el 40%, y si es mayor a 10 ng/ml la probabilidad de tener cáncer de próstata es mayor al 50% (American Cancer Society).

Cuando el PSA es alto, el segundo paso es que el médico urólogo nos haga el tacto rectal para determinar el grado de crecimiento y dureza de la próstata que puede confirmar la probabilidad del cáncer, es en ese momento, el médico urólogo puede decidir, como tercer paso, que se realice una “Biopsia” que es una muestra que se toma del tejido prostático a través del recto y que el patólogo las estudia para saber si hay células cancerígenas en la próstata, si la hubiera, el resultado de laboratorio es una medida que los especialistas llaman “Gleason”.

Para entender un poco lo del “Gleason”, éste se refiere a como se ven las células cancerígenas en la próstata y mide la gravedad de un cáncer por medio de cinco grupos de grado: el Grupo 1 es un cáncer de bajo grado (6 o menos), Grupo 2 es un cáncer de mediano grado (3+4=7); el Grupo 3 también es de mediano grado (4+3=7), el Grupo 4 es un cáncer de grado alto (8) y el Grupo 5 también es un cáncer de grado alto (9 a 10); por ejemplo, en mi caso me diagnosticaron un cáncer con una puntuación de Gleason 3+4=7 con un tercer

patrón de 5, lo que quiere decir que las células de grado 4 son más anormales y más propensas a diseminarse que las células del grado 3.

Si aceptamos que el Antígeno Prostático Específico es una manera de saber cuál es el estado de nuestra próstata, un análisis temprano es indudablemente una muy buena decisión personal para prevenir el cáncer; digamos cuando los jóvenes adultos que tienen entre 40 y 45 años, sobre todo que hayan tenido un familiar con padecimiento de cáncer de próstata, o aunque no lo hayan tenido, se recomienda realizarse el Antígeno Prostático, y no le pase lo que a mí me sucedió que había cumplido 68 años y nunca me había hecho el análisis del Antígeno Prostático, y la consecuencia fue que me detectaron un cáncer de mediano grado por lo que tuve un tratamiento de 38 sesiones de “Radioterapia” entre octubre y noviembre de 2018, y un tratamiento de bloqueo hormonal cada tres meses durante dos años y medio, o sea que a partir de 2021, el cáncer había sido controlado y quedé liberado de tratamiento alguno; sin embargo, desde entonces, he tenido en dos ocasiones una “Recurrencia Bioquímica” (regreso del cáncer) por lo que tuve de nuevo un tratamiento de “Bloqueo Hormonal” que es un implante subcutáneo cada tres meses, que como su nombre lo indica bloquea la producción de la testosterona para evitar la reproducción y expansión de las células cancerígenas que se encuentran en la próstata; en la práctica es una especie de castración virtual, que puede llegar a bajar el Antígeno Prostático a niveles cercano a cero ng/ml, que se pudiera llegar a mantener en este nivel por varios meses o años.

En mi experiencia personal, la primera vez que tuve “Recurrencia Bioquímica” fue en 2021 cuando mi antígeno pasó de 0.053 en febrero a 0.416 en junio y a 1.35 ng/ml en septiembre y en ese momento empecé el tratamiento de Bloqueo Hormonal con un implante de “Zoladex” cada tres meses hasta que se controló el cáncer; la segunda vez fue en 2024 cuando mi antígeno pasó de 0.170 en enero a 0.261 en mayo y a 3.61 ng/ml en agosto de 2024; y aquí de nuevo el tratamiento de bloqueo hormonal con el implante de “Zoladex” cada tres meses y una pastilla diaria de “Casodex” hasta que se controló el cáncer en septiembre de 2025.

Actualmente, en la reciente consulta del 16 de diciembre, mi Antígeno Prostático llegó a 0.200 ng/ml, por lo tanto el cáncer sigue controlado; aunque se puede advertir que en el lago plazo el regreso del cáncer es cíclico pero controlado en cada ciclo con Bloqueo Hormonal, mientras que el cuerpo no tenga “resistencia a la castración” con la aplicación del implante de “Zoladex”; si eso sucede, parece que hay nuevos medicamentos para el tratamiento en el mercado capitalista, que por cierto son bastante caros.

Los jóvenes y adultos-jóvenes, probablemente no tengan en su horizonte la vejez, pero quienes ya llegamos a los 76 años de edad, los años y las décadas están cada vez más cerca; pero como dije al principio, en la medida en que empezamos a ser adultos y adultos mayores, como en mi caso que acabo de cumplir 76 años, la tendencia anatómica de la próstata es a inflamarse y a crecer, aunque una próstata inflamada o crecida no necesariamente es una próstata con cáncer, es importante que los jóvenes-adultos se realicen los estudios de Antígeno Prostático en forma temprana, no hay que esperar, hay que vencer los temores, si es que los tienen. Yo mismo que sigo teniendo mi próstata, ya que no me hicieron cirugía solo me aplicaron Radioterapia con un acelerador lineal de última generación, además de lidiar con el regreso del cáncer, debo seguir tomando medicamentes para estimular la vejiga (“Myrbetric”) y para desinflamar la próstata (“Asoflon”). O sea, a esta edad debemos tener certidumbre de lo que esté pasando con la próstata, y poder estar preparados mentalmente para lo que venga, o sea hay que mentalizarse, para poder seguir activo y haciendo lo que a uno le gusta, a lo largo de 2026 y los años que sigan; tengo fé en que serán muchos años, Yo haré todo lo que esté de mi parte, lo demás se lo dejo a la ciencia y a la técnica, aunque tengo claro en manos de quien están.

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Salir de la versión móvil