
El Sistema Universal de Salud apuesta por menos trámites y mayor acceso médico
Por José Jesús Flores Castro
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur.— La transformación tecnológica del Sistema Universal de Salud (SUS) en México tiene dos pilares iniciales: la credencialización y la digitalización. Ambas forman parte del nuevo Sistema Universal de Salud, cuyo propósito es articular mejor las capacidades del IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar y otras instituciones públicas, para que la población pueda recibir atención médica con mayor orden, continuidad y oportunidad.
La credencialización es el primer paso visible de este proceso. Consiste en registrar a las personas usuarias y entregarles una credencial de salud, física y digital, que funcione como identificación para acceder al Servicio Universal de Salud. Esta credencial permitirá que cada persona sea reconocida dentro de una red pública integrada, lo que representa un cambio importante para quienes antes dependían exclusivamente de la institución a la que estaban afiliados.
Para la derechohabiencia del ISSSTE, este proceso puede representar un beneficio directo: contar con una herramienta que facilite su identificación, la validación de sus datos y el reconocimiento de su derecho de atención. En la práctica, esto puede ayudar a reducir trámites repetidos, evitar confusiones administrativas y disminuir la necesidad de presentar una y otra vez documentos que ya deberían estar registrados en el sistema.
Uno de los beneficios más relevantes es que, con el Sistema Universal de Salud, la persona derechohabiente podrá acudir a cualquiera de las instituciones públicas que formen parte de esta red, como el IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar y las demás unidades integradas al sistema, de acuerdo con la disponibilidad, cercanía o capacidad resolutiva del servicio requerido. Esto significa que la atención ya no estaría limitada únicamente a la unidad tradicional de adscripción, sino que podría organizarse bajo una lógica más amplia de acceso, coordinación y aprovechamiento de la infraestructura pública existente.
Este cambio resulta especialmente importante en casos de urgencia, enfermedad crónica, estudios especializados, consultas de seguimiento o necesidad de atención en otra localidad. Para una persona derechohabiente del ISSSTE, poder ser reconocida dentro de una red pública más amplia puede significar menos barreras institucionales, mejor orientación y mayor posibilidad de recibir atención en la unidad más cercana o con mejores condiciones para resolver su problema de salud.
La credencialización también tiene un valor institucional. En un sistema históricamente fragmentado, donde cada institución ha manejado sus propios padrones, expedientes y mecanismos de acceso, una credencial común permite avanzar hacia una red pública mejor organizada. Para los derechohabientes del ISSSTE, esto no significa perder derechos adquiridos ni diluir su pertenencia institucional; significa que su información podrá ser reconocida dentro de un sistema más amplio, con mejores posibilidades de coordinación entre instituciones.
El segundo componente es la digitalización. Si la credencialización permite identificar a la persona, la digitalización permite organizar, consultar y utilizar su información mediante herramientas electrónicas. Esto incluye la credencial física y digital, la App México, el código QR, la CURP, el expediente clínico electrónico, las recetas digitales, las citas en línea y otros servicios que pueden incorporarse progresivamente.
Este punto es central. Para una persona derechohabiente del ISSSTE, especialmente si es adulta mayor, jubilada, pensionada o paciente con enfermedades crónicas, la digitalización puede significar una atención más continua. En lugar de depender únicamente de expedientes físicos, recetas impresas, comprobantes o trámites presenciales, su información médica podrá avanzar hacia un modelo más ordenado, en el que citas, recetas, antecedentes y seguimiento clínico estén mejor conectados.
Los beneficios pueden verse con claridad en la vida cotidiana. Una persona con diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular o padecimiento renal requiere consultas periódicas, medicamentos, estudios y seguimiento. Si su información está mejor organizada digitalmente, se reducen los riesgos de pérdida de datos, duplicidad de expedientes, interrupción de tratamientos o retrasos por falta de documentación. La tecnología, bien aplicada, puede hacer que el sistema responda mejor a las necesidades reales de la persona.
La App México forma parte de esta nueva lógica. Permitirá contar con una versión digital de la credencial y facilitará la consulta de información relacionada con la identificación sanitaria de la persona. Esto puede ayudar a que los derechohabientes tengan a la mano una herramienta práctica, sin depender exclusivamente del documento físico.
Desde la perspectiva del trato digno, la transformación tecnológica no debe verse como un simple cambio administrativo. Su valor más importante está en que puede disminuir la carga burocrática que durante años ha pesado sobre las personas usuarias. Un sistema que evita vueltas innecesarias reduce tiempos de espera, reconoce a la persona desde el primer contacto y ordena mejor su información, también es un sistema que trata con mayor respeto.
Para el ISSSTE, esto tiene una importancia particular. La derechohabiencia del Instituto está integrada por trabajadores del Estado, jubilados, pensionados y sus familias; muchos de ellos requieren atención frecuente y seguimiento especializado. La credencialización y la digitalización pueden fortalecer la relación entre la institución y sus usuarios, al ofrecer procesos más claros, registros más confiables y mejores condiciones para una atención oportuna.
En estados como Baja California Sur, los beneficios pueden ser todavía más relevantes. Las grandes distancias, la dispersión poblacional y la concentración de servicios especializados en ciertos municipios hacen necesario un sistema más conectado. Para derechohabientes que viven en Mulegé, Loreto, Comondú o comunidades alejadas de La Paz, la posibilidad de acudir a una institución pública cercana o con mayor capacidad resolutiva puede reducir traslados innecesarios, mejorar la respuesta ante urgencias y facilitar la continuidad de tratamientos.
El Sistema Universal de Salud, visto desde esta perspectiva, no sólo busca ampliar el acceso a los servicios públicos, sino también mejorar la forma en que estos servicios se organizan. La credencialización identifica a la persona; la digitalización ordena su información; y la integración institucional permite que los recursos públicos de salud funcionen como una red más coordinada. Así, hospitales, clínicas, laboratorios, especialistas, camas y equipos médicos pueden aprovecharse de mejor manera en beneficio directo de la población.
Por ello, la transformación tecnológica del Sistema Universal de Salud puede beneficiar a la derechohabiencia del ISSSTE en varios niveles: mayor facilidad para identificarse, reducción de trámites, mejor continuidad médica, acceso a credencial digital, consulta más ágil de datos, mejor planeación institucional y posibilidad de recibir atención en cualquiera de las instituciones públicas integradas al sistema, según la cercanía, disponibilidad o capacidad de atención. Todo ello debe tener un propósito superior: que la tecnología esté al servicio de la persona y no la persona al servicio de la burocracia.
En resumen, la credencialización y la digitalización no son sólo herramientas administrativas; forman parte de una transformación tecnológica que tendrá consecuencias concretas en la vida diaria de la derechohabiencia del ISSSTE. Sus efectos podrán reflejarse en menos filas, menos papeles, menos incertidumbre, mayor facilidad para identificarse, mejor continuidad médica y posibilidad de recibir atención en cualquiera de las instituciones que conforman el Sistema Universal de Salud. La verdadera importancia de esta transformación estará en que la tecnología deje de ser un trámite distante y se convierta en un medio para garantizar trato digno, atención oportuna y servicios públicos de salud más humanos, ordenados y eficientes. Para efecto de iniciar todo este proceso es necesario acudir al Hospital General del ISSSTE del Conchalito, a la clínica de la Bravo y a la Clínica Hospital de Cabo San Lucas.