
Por: José Jesús Flores Castro.
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. – El director general del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, presentó un balance de 100 acciones orientadas a transformar de fondo al Instituto y recuperar su carácter público, social y solidario. No se trata de medidas aisladas, sino de una estrategia institucional articulada que busca atender los principales rezagos acumulados durante años en materia de salud, vivienda, pensiones, préstamos, infraestructura, justicia laboral, servicios sociales y trato digno a la derechohabiencia. El objetivo central es claro: colocar nuevamente a las y los trabajadores del Estado, jubilados, pensionados y sus familias en el centro de la seguridad social.
Estas 100 acciones tienen como fundamento los 25 puntos para la transformación del ISSSTE, presentados por Martí Batres Guadarrama como una hoja de ruta para reconstruir al Instituto desde una visión pública, humanista y de bienestar. Dichos puntos establecen los principios rectores de esta nueva etapa institucional: fortalecer el derecho a la salud, mejorar la atención médica, dignificar el trato a las personas usuarias, recuperar capacidades públicas, ampliar prestaciones, ordenar las finanzas y combatir irregularidades. En materia de salud, el plan plantea ampliar la plantilla médica y de enfermería, homologar gradualmente salarios, reducir tiempos de espera, garantizar medicamentos, dar mantenimiento a las unidades médicas, fortalecer el primer nivel de atención mediante La Clínica es Nuestra, recuperar hospitales y servicios estratégicos, así como coordinar la atención con otras instituciones públicas para facilitar el acceso a los servicios. En vivienda, propone apoyar a acreditados del FOVISSSTE mediante congelamientos, quitas, liquidaciones y condonaciones, además de recuperar la capacidad institucional para promover vivienda digna. También contempla fortalecer pensiones, garantizar préstamos personales, ampliar servicios sociales como el turismo social, recuperar espacios institucionales, sanear las finanzas, cobrar adeudos y combatir prácticas irregulares. En conjunto, estos 25 puntos son la base programática sobre la cual se despliegan las 100 acciones anunciadas.
A partir de esa ruta, uno de los ejes más importantes ha sido el fortalecimiento de los servicios de salud. Entre las acciones destacadas se encuentran la recuperación de hospitales que operaban bajo esquemas de Asociación Público-Privada, la nacionalización de servicios médicos estratégicos, la apertura de nuevas salas de hemodinamia para la atención de infartos, la incorporación de subespecialidades y el mejoramiento de unidades médicas en distintas regiones del país. Con ello, el ISSSTE busca reducir la dependencia de servicios privados y recuperar capacidades propias para responder con mayor oportunidad a las necesidades de la derechohabiencia.
La infraestructura médica ocupa también un lugar central en este proceso. La rehabilitación, construcción, remodelación y mantenimiento de clínicas y hospitales forman parte de una política orientada a dignificar los espacios donde se atiende a la población. En ese sentido, La Clínica es Nuestra se convierte en una pieza estratégica, porque permite fortalecer el primer nivel de atención, donde se previenen enfermedades, se detectan padecimientos de manera temprana y se da seguimiento cotidiano a millones de personas. Mejorar consultorios, farmacias, salas de espera, equipos básicos y áreas de atención no solo tiene un impacto material, sino también humano: mejora la experiencia de quienes acuden al Instituto.
Otro componente relevante es el equipamiento médico. Las acciones difundidas incluyen la adquisición y renovación de ambulancias, equipos de anestesia, electrocardiógrafos, ultrasonidos, desfibriladores, autoclaves, microscopios y tecnología especializada para fortalecer la capacidad resolutiva de las unidades. La incorporación de equipos de alta especialidad representa un paso importante para modernizar la atención y ofrecer mejores condiciones de diagnóstico, tratamiento y seguimiento clínico.
En el terreno laboral, las acciones impulsadas buscan reconocer el papel fundamental del personal del ISSSTE. La renivelación salarial, la basificación de trabajadoras y trabajadores de la salud, así como la ampliación de jornadas laborales, apuntan a mejorar las condiciones de quienes sostienen diariamente los servicios médicos y administrativos del Instituto. Esta dimensión es clave, porque no puede haber una atención digna para la derechohabiencia sin condiciones laborales más justas para el personal que la atiende.
La vivienda constituye otro de los pilares de la transformación. A través del FOVISSSTE, se han planteado medidas para aliviar la carga de acreditados con créditos problemáticos, mediante congelamientos, quitas, liquidaciones y condonaciones. Además, la intención de recuperar la capacidad institucional para adquirir, rehabilitar, mejorar y construir vivienda representa un giro importante: el ISSSTE no debe limitarse a administrar créditos, sino volver a ser una herramienta efectiva para garantizar el derecho social a una vivienda digna.
En materia de pensiones y prestaciones económicas, las 100 acciones también buscan ordenar procesos, corregir irregularidades y dar mayor certidumbre a jubilados, pensionados y trabajadores en activo. El fortalecimiento de PENSIONISSSTE, el cumplimiento de sentencias pendientes, la revisión de pensiones irregulares y la garantía de préstamos personales forman parte de una visión de seguridad social que entiende las prestaciones no como favores administrativos, sino como derechos derivados del trabajo al servicio del Estado.
Asimismo, el rescate de servicios sociales y espacios institucionales forma parte de esta nueva etapa. La recuperación y rehabilitación de tiendas, balnearios, instalaciones deportivas y otros espacios del ISSSTE refleja una concepción amplia de la seguridad social. No se trata únicamente de atención médica, sino de bienestar integral: salud, recreación, cultura, vivienda, descanso, alimentación, deporte y servicios comunitarios.
Finalmente, la estrategia de Trato Digno aparece como un eje transversal de toda la transformación. Mejorar hospitales, otorgar préstamos, rehabilitar clínicas o resolver créditos de vivienda pierde fuerza si no se acompaña de una nueva cultura institucional basada en la orientación, la empatía, la sensibilidad y el respeto a las personas usuarias. Por ello, el trato digno no debe entenderse como un componente menor, sino como el rostro humano de la transformación del ISSSTE.
Los 25 puntos para la transformación del ISSSTE y las 100 acciones difundidas por Martí Batres Guadarrama se inscriben dentro del Estado de bienestar porque buscan fortalecer la responsabilidad pública del Estado en la garantía de derechos sociales como la salud, la vivienda, las pensiones, los préstamos personales, los servicios sociales y el trato digno a la derechohabiencia. Los 25 puntos establecen la ruta programática de esta transformación, mientras que las 100 acciones representan su aplicación concreta mediante la rehabilitación de clínicas, recuperación de hospitales, fortalecimiento del primer nivel de atención, mejoras laborales, apoyo a acreditados del FOVISSSTE, ordenamiento financiero y rescate de servicios institucionales. En conjunto, ambas estrategias buscan reconstruir al ISSSTE como una institución pública fuerte, cercana y humanista, capaz de reducir desigualdades, proteger a las familias trabajadoras, garantizar una vejez digna y convertir las prestaciones de seguridad social en bienestar real para trabajadores, jubilados, pensionados y sus familias.