Inicio Opinión Acción Social, Cultural y Deportiva del ISSSTE: bienestar integral para la derechohabiencia...

Acción Social, Cultural y Deportiva del ISSSTE: bienestar integral para la derechohabiencia en BCS

148
0

Por: José Jesús Flores Castro

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. — En Baja California Sur, el Departamento de Acción Social, Cultural y Deportiva del ISSSTE representa una de las áreas estratégicas para fortalecer el bienestar integral de las personas trabajadoras al servicio del Estado, jubiladas, pensionadas y sus familias. Su labor no se limita a la organización de actividades recreativas; constituye una política institucional orientada a promover la salud física, emocional, social y comunitaria de la derechohabiencia.

A través de actividades culturales, deportivas, recreativas y de integración social, este departamento contribuye a mejorar la calidad de vida de quienes forman parte del Instituto. Sus acciones generan espacios de convivencia, participación, activación física, expresión artística y fortalecimiento comunitario, elementos indispensables para una vida saludable y para el desarrollo de una cultura de prevención.

Dentro de esta labor institucional destaca el Centro Cultural y Biblioteca ISSSTE de Sudcalifornia, ubicado en La Paz, en Altamirano esquina con Isla Coronado, Fraccionamiento Loreto, dependiente de la Jefatura de Acción Social, Cultural y Deportiva de la Subdelegación de Prestaciones en Baja California Sur. Este espacio tiene como objetivo proporcionar a la derechohabiencia instalaciones adecuadas y personal capacitado para el desarrollo de actividades sociales, culturales, recreativas y formativas.

Entre los servicios que ofrece se encuentran talleres y actividades de manualidades, coro, danza folclórica, Tai Chi, huertos, bordado, música, pintura, dibujo, talleres de lectura, cine club para niñas y niños, pláticas de prevención, viajes Convive y biblioteca. Estas acciones permiten que personas de distintas edades encuentren espacios de aprendizaje, convivencia, expresión artística, activación física y fortalecimiento comunitario.

Desde una perspectiva de neurociencias aplicadas al bienestar, estas actividades adquieren un valor profundo porque favorecen el aprendizaje durante toda la vida. Aprender una canción, practicar una coreografía, leer, pintar, bordar, cultivar un huerto, participar en un taller o integrarse a una actividad comunitaria mantiene activo al cerebro y estimula procesos como la memoria, la atención, el lenguaje, la coordinación motora, la creatividad y la interacción social. Esta actividad mental sostenida contribuye a construir y fortalecer la reserva cognitiva, entendida como la capacidad del cerebro para utilizar redes neuronales, experiencias previas y estrategias de compensación que ayudan a conservar el funcionamiento cognitivo durante el envejecimiento o ante ciertos procesos de deterioro.

En ese mismo sentido, la actividad física facilita el aprendizaje en todas las edades, porque mejora la circulación, favorece la oxigenación cerebral, regula el estado de ánimo, fortalece la atención y prepara al sistema nervioso para aprender mejor. Así se forma un círculo virtuoso: la persona se mueve, convive y aprende; al aprender, mantiene activo su cerebro; al sentirse mejor física y emocionalmente, participa más; y al participar más, refuerza su autonomía, su autoestima y su bienestar integral.

Esta visión coincide con el enfoque impulsado por el director general del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, quien ha señalado que la transformación del Instituto busca fortalecer no solo los servicios médicos, sino también la seguridad social integral, colocando en el centro a la derechohabiencia y ampliando las acciones que contribuyen a su bienestar. Bajo esa orientación, los espacios sociales, culturales, deportivos y recreativos adquieren una importancia fundamental, porque permiten que el ISSSTE acompañe a las personas trabajadoras, jubiladas, pensionadas y sus familias más allá de la atención clínica, promoviendo convivencia, prevención, participación comunitaria y mejor calidad de vida.

En ese marco, la acción social, cultural y deportiva forma parte de una política de bienestar que reconoce a la derechohabiencia como una comunidad activa, con necesidades físicas, emocionales, sociales, culturales y cognitivas. La atención institucional no puede entenderse únicamente desde los servicios médicos. La salud también se construye en los espacios donde las personas conviven, se mueven, aprenden, expresan sus emociones y mantienen vínculos sociales. En ese sentido, las actividades sociales, culturales y deportivas del ISSSTE funcionan como un puente entre la institución y la vida cotidiana de sus derechohabientes.

Para las personas jubiladas y pensionadas, este departamento tiene un valor particularmente significativo. Después de una vida laboral dedicada al servicio público, muchas personas enfrentan cambios importantes en su rutina diaria, en sus relaciones sociales y en su sentido de pertenencia. La jubilación puede representar una etapa de descanso y realización, pero también puede traer riesgos de aislamiento, sedentarismo, pérdida de redes de convivencia o disminución de la participación social.

Por ello, las actividades que impulsa el ISSSTE representan una forma de acompañamiento institucional que reconoce a quienes entregaron años de trabajo al Estado y que siguen formando parte activa de la comunidad derechohabiente. Los espacios culturales, deportivos y recreativos permiten que jubiladas y jubilados mantengan una vida social activa, fortalezcan su autoestima, participen en actividades significativas y conserven hábitos saludables.

El deporte y la activación física son herramientas esenciales para prevenir enfermedades, fortalecer el cuerpo y favorecer el equilibrio emocional. Las actividades físicas organizadas desde el Instituto pueden contribuir a reducir factores de riesgo asociados al sedentarismo, la obesidad, la diabetes y los padecimientos cardiovasculares. En el caso de jubilados y pensionados, la actividad física regular favorece la movilidad, la autonomía, el equilibrio, la coordinación y la prevención de caídas, además de mejorar el estado de ánimo y fortalecer la convivencia.

La cultura, por su parte, cumple una función formativa, emocional e identitaria. Los talleres, presentaciones artísticas, actividades comunitarias y espacios de expresión permiten que las personas desarrollen habilidades, compartan experiencias y fortalezcan su sentido de pertenencia. Para las personas adultas mayores, estos espacios son especialmente valiosos porque ayudan a prevenir el aislamiento social, estimulan la participación, favorecen el bienestar psicológico y reconocen su experiencia de vida como un aporte a la comunidad.

La acción social también tiene un papel central. Mediante encuentros, convivencias, cursos, campañas y actividades de integración, el ISSSTE fortalece los lazos entre la derechohabiencia y la institución. Estas acciones permiten que las familias se reconozcan como parte de una comunidad que no solo recibe servicios, sino que participa activamente en la construcción de su propio bienestar.

El Departamento de Acción Social, Cultural y Deportiva puede entenderse, además, como una extensión del enfoque preventivo del ISSSTE. La prevención no empieza únicamente en el consultorio ni depende exclusivamente de medicamentos o tratamientos; también se fortalece mediante hábitos saludables, participación comunitaria, actividad física, convivencia, recreación, aprendizaje permanente y acceso a la cultura. Por ello, la recreación, el deporte, la cultura y la educación continua deben considerarse componentes necesarios de una política pública de bienestar.

Para las y los trabajadores en activo, estas actividades representan una oportunidad para disminuir el estrés laboral, fortalecer la convivencia familiar y encontrar espacios de equilibrio entre la vida institucional y personal. Para jubilados y pensionados, significan continuidad, reconocimiento, participación y acompañamiento. Para niñas, niños y jóvenes derechohabientes, abren posibilidades de formación, recreación sana y desarrollo de habilidades sociales.

El valor de este departamento radica en que coloca a la persona en el centro. Reconoce que la salud tiene una dimensión física, pero también emocional, social, cultural y cognitiva. Una persona que participa, convive, se activa físicamente, aprende algo nuevo y se siente acompañada tiene mayores posibilidades de conservar su bienestar, fortalecer su autonomía y mejorar su calidad de vida.

Por ello, el Departamento de Acción Social, Cultural y Deportiva del ISSSTE en Baja California Sur debe considerarse una pieza clave dentro de la política institucional de bienestar. Su trabajo contribuye a humanizar la atención, fortalecer la prevención, promover la integración comunitaria y acompañar a la derechohabiencia en todas las etapas de la vida, especialmente a jubilados y pensionados, quienes requieren espacios permanentes de convivencia, reconocimiento, aprendizaje y participación.

Así, el trabajo social, cultural y deportivo del ISSSTE en Baja California Sur expresa una manera más amplia de entender la seguridad social: no como una estructura limitada a trámites, consultas o prestaciones aisladas, sino como una red institucional que acompaña la vida cotidiana de la derechohabiencia. En esa ruta cobra sentido la frase que el director general del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, ha reiterado en distintas ocasiones: “no se trata solamente de administrar; la estrategia es transformar”. Transformar, en este caso, significa convertir los espacios públicos del Instituto en lugares de encuentro, aprendizaje, movimiento, prevención y dignidad; espacios donde la salud se fortalece también desde la cultura, la actividad cerebral, la convivencia y el bienestar compartido. Por último, señalar que todos estos servicios son derechos y ejercerlos es sin costo alguno.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí