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Los gobernadores no hacen la historia: La elección interna de Morena por la gubernatura de Baja California Sur

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“No se puede mantener esta posición mediante una estrategia de líderes. Por el contrario, sólo puede consolidarse condenando la política de los líderes” – Dejando el charco, El Obrero Comunista #1

Colaboración especial por: Lic. Francisco Alejandro Camacho Becerra

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. – La clase obrera es la única que puede salvarse a sí misma. No creemos que la burocracia nativa ni los reformadores locales de la alianza popular en el poder -Morena siendo orbitada por el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM)- puedan sobrellevar la crisis actual en la que nos encontramos ni derrotar el capitalismo.

Aun así, es observable la crítica ostentosa de algunos con la que se hacen análisis teóricos y se habla sobre los grandes dilemas del mundo, pero con hipermetropía que los lleva al apoyo vago y sin fundamento de uno u otro proyecto político local.

Morena cumple ese rol político necesario para el capitalismo nacional: la defensa de la burguesía nacional y sus acuerdos comerciales, el gasto social, impulso al mercado interno y la alianza de capitales locales, la burocracia y las fracciones obreras ligadas a ellos. Por ello la facilidad con la que el partido lopezobradorista ha obtenido este papel absolutamente mayoritario en la política nacional. Por ello, las elecciones internas resultan más interesantes que las elecciones reales con los partidos de la oposición.

En el caso sudcaliforniano, las opciones a representar la continuidad oficialista son Milena Quiroga, alcaldesa de La Paz; Manuel Cota, diputado por el PVEM, pero actual militante de Morena; y Christian Agundez por el PT desde la alcaldía de Los Cabos.

Nuestra crítica no es moral y no pretende atacar a su persona. En cambio, entendemos que ellos juegan un rol en nuestra región como administradores de la economía y, por lo tanto, queremos mostrar su pasado como políticos, que exhibe cómo las necesidades del capital terminan venciendo todas las buenas intenciones que puedan tener. Los tres candidatos han enfrentado las crisis de nuestra sociedad de clases desde sus puestos de gobierno, y han representado las necesidades políticas del capital para seguir desarrollándose.

El caso de Manuel Cota es el más corto debido a su joven carrera política como diputado federal del PVEM, puesto en el que ha pasado sin demasiados reflectores. Aun así, al ser hijo del primer gobernador en romper con la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Leonel Cota (quien años antes dejó la izquierda revolucionaria local para unirse al gobierno), es recibido con cierto entusiasmo dentro de las bases populares de Morena, convirtiéndolo en uno de los favoritos de las bases.

El caso de Quiroga y Christian es diferente, porque se puede analizar su rol como alcaldes para entender su papel dentro de la administración local.

El periodo de Quiroga se ha caracterizado por una tendencia desarrollista: inversión pública como en la Presa El Novillo y la introducción del Tiburón Urbano en la ciudad. Pero el crecimiento económico viene acompañado de otros factores: los presuntos casos de corrupción que han emanado de su gestión y la mano privada que busca construir residenciales y Airbnb en el municipio. La respuesta (a nivel nacional) a la crisis de la vivienda de la gentrificación ha sido de nuevo la inversión pública en vivienda, pero que no atiende a los precios de las rentas, a la industria hospitalaria y en el fondo, a la acumulación capitalista. Esto ha posicionado a Quiroga como la candidata de los burócratas, de los oficinistas y de las clases medias.

Christian es también hijo de un exgobernador, pero dicha herencia no despierta tanta emoción, ya que es quien terminó con la hegemonía de la izquierda burguesa en el estado tras sus casos de corrupción y terminó por entregarle el estado al Partido Acción Nacional (PAN) en 2011. Los Cabos es el municipio más poblado, más fuerte económicamente y donde más son visibles las grandes desigualdades del sistema capitalista. Mientras la gran industria hotelera y residencial alberga grandes complejos llenos de todas las comodidades y lujos, las masas obreras migrantes y locales son arrastradas a vivir en las invasiones y a rentas altísimas. Sumado a la precariedad de la vivienda y la carestía del costo de la renta, nos topamos con un sistema de servicios públicos ineficientes: grandes apagones durante el verano y semanas sin agua, mientras los turistas y los grandes empresarios inmobiliarios viven a costa de ellos.

Un asunto que no ha sido investigado tanto y que debería de ser mencionado es la constancia con la que Los Cabos son mencionados en los archivos Epstein publicados este año. El municipio cabeño es el reflejo más cruel de las desigualdades del capitalismo en un entorno hostil como el nuestro. Este desprecio interior de las masas al candidato del PT ha llevado al crecimiento de Quiroga en su feudo.

Aun así, quisiera poner como ejemplo final la crisis ambiental como ejemplo de los límites del reformismo guinda para enfrentar a las grandes confrontaciones del capital con los recursos del territorio.

Con el asedio de la Sierra de la Laguna por medio de la Hermandad en Armonía por la mano privada del Niño Verde, se puede vincular responsabilidades directamente a los tres candidatos: mientras Quiroga y Christian se hacían de la vista gorda ante la responsabilidad de proteger el corazón verde de la península, Cota se dedicaba a asignar responsabilidades a la facción del gobernador y de Quiroga absolviendo a Jorge Emilio González Martínez, alias el “Niño Verde”, miembro de su entonces partido y uno de los integrantes de Hermandad en Armonía.

Aun cuando las calles y los sectores más radicalizados del oficialismo resolvían que la expropiación de los terrenos aledaños resolvería la problemática (de manera parcial y sitiada aún bajo el capitalismo), ninguna de las partes del gobierno abogó por tales medidas. El sitio continuo y la amenaza del ecocidio se mantiene sobre nuestra comunidad.

Miles de problemas agobian a la sociedad sudcaliforniana: el narcotráfico y las desapariciones, la carestía, la crisis internacional. El juego democrático jugado dentro del partido de las reformas sirve como mecanismo ideológico para reforzar aquella vieja idea de que las masas están al poder, que puede romperse fácilmente si el elegido no es el que “el movimiento necesite”. Solo tenemos que brincar el charco para toparnos con el dedazo a derROCHAr.

No solo de encuestas vive el hombre. No se pueden resolver todos estos problemas en los confines de nuestro terruño, pero entender que el peso de nuestro modo de producción es el que pone sobre nuestros hombros -los trabajadores- la cruz de nuestro calvario, y en los hombros de nuestros gobernantes la carga de cumplir con la voluntad del capital.

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