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Ballenas fósiles de Baja California Sur llevan a Azucena Solís al Premio INAH por tesis doctoral

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La investigadora de la UABCS fue reconocida por una tesis doctoral sobre misticetos fósiles de la Formación El Cien, con registros en San Juan de la Costa, San Hilario y Timbabichi.
Foto: Cortesía / Azucena Solís.

La investigadora de la UABCS obtuvo el Premio INAH 2026 a la mejor tesis de doctorado en Paleontología por estudiar fósiles de la Formación El Cien, una región que guarda pistas clave sobre cómo evolucionaron las ballenas hace millones de años

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur.- Hace entre 25 y 28 millones de años, el paisaje de lo que hoy es Baja California Sur era muy distinto. En zonas cercanas a la actual bahía de La Paz había ambientes marinos donde convivían ballenas primitivas con dientes, otras formas tempranas sin ellos, tiburones, peces, corales y moluscos.

Parte de esa historia quedó preservada en las rocas de la entidad y hoy forma parte de una investigación que llevó a la doctora Citlalli Azucena Solís Añorve a obtener el Premio INAH 2026 a la mejor tesis de doctorado en Paleontología.

La investigadora fue reconocida por su trabajo Sistemática y paleobiología de los misticetos de la Formación El Cien del Oligoceno tardío de Baja California Sur, México, presentado para obtener el grado de doctora en Ciencias Marinas y Costeras por la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), donde además obtuvo la distinción Cum Laude.

El reconocimiento corresponde al Premio Manuel Maldonado Koerdell / Clemencia Aviña Alemán, dentro del área de Paleontología de los Premios INAH 2026. La lista oficial de resultados reconoce a Solís Añorve como ganadora de la mejor tesis doctoral en esta disciplina.

Foto: Cortesía / Azucena Solís.

El centro de la investigación está en Baja California Sur. La tesis estudió fósiles provenientes principalmente de los miembros San Juan y Timbabichi de la Formación El Cien, con localidades de estudio en San Juan de la Costa, San Hilario y Timbabichi. Esta formación geológica se extiende desde las inmediaciones de la bahía de La Paz hacia el norte y conserva un importante registro de vida marina del Oligoceno tardío.

“A nivel mundial los afloramientos o el registro del Oligoceno es muy escaso y eso convierte a Baja California Sur en un punto de importancia para estudiar procesos evolutivos y taxonómicos”, explicó Solís Añorve en entrevista con Diario Humano.

En otras palabras, los fósiles encontrados en territorio sudcaliforniano permiten estudiar una etapa decisiva en la historia de las ballenas: cuando coexistían especies que todavía tenían dientes con otras que comenzaban a desarrollar las características de las ballenas modernas, capaces de alimentarse mediante filtración.

La tesis identificó tres morfotipos de ballenas dentadas y cinco de misticetos desdentados en la Formación El Cien. Estos ejemplares conservan características primitivas que ayudan a reconstruir cómo cambiaron su alimentación, anatomía y forma de vida a lo largo de millones de años.

Foto: Cortesía / Azucena Solís.

Uno de los resultados más relevantes coloca a Baja California Sur en el mapa internacional de la paleontología: la investigación señala que la Formación El Cien representa el segundo sitio más importante conocido para la familia Eomysticetidae durante el Oligoceno tardío, después de Nueva Zelanda.

El estudio también documentó nuevos registros y formas de ballenas antiguas. Entre los materiales analizados se encuentra un ejemplar procedente de Mina La Crucecita, en San Juan de la Costa, cuyo cráneo, mandíbula y dientes permitieron reconocer un nuevo morfotipo de ballena dentada y determinar que corresponde a un nuevo género y especie. Otro fósil, localizado en cerro La Veta, en Timbabichi, correspondía a un individuo juvenil.

“Estamos atrapando estos pequeños fragmentos en el tiempo y podemos tener más pistas de cómo fueron cambiando estos animales”, explicó la investigadora.

Foto: Cortesía / Azucena Solís.

Para obtener esa información no bastó con observar los fósiles por fuera. El trabajo incorporó tomografías computarizadas, reconstrucciones de estructuras internas del cráneo y estudios osteohistológicos, que permitieron conocer características del endocráneo, el sistema olfatorio y estructuras vasculares, además de establecer el grado de desarrollo de algunos ejemplares.

La investigación también permite reconstruir parte del antiguo paisaje sudcaliforniano. El Miembro San Juan corresponde a ambientes que iban desde la costa hasta la plataforma continental. Estudios de polen retomados en la tesis indican que en la región de San Juan de la Costa existieron áreas con bosque tropical caducifolio y, en las zonas más altas y húmedas, bosque mesófilo de montaña, un escenario muy distinto al paisaje árido que actualmente caracteriza gran parte de Baja California Sur.

Foto: Cortesía / Azucena Solís.

Además de ballenas, el registro fósil de la región incluye tiburones, peces y otros organismos marinos. Para Solís Añorve, lo estudiado hasta ahora representa apenas una pequeña parte de todo lo que permanece por investigar.

“Es un grano de arroz de todo lo que hay por trabajar, no solamente para los cetáceos, sino toda la fauna marina y terrestre”, señaló.

Ese patrimonio, consideró, no debería permanecer únicamente dentro de laboratorios o publicaciones científicas. Conocerlo también puede ayudar a protegerlo y, en el futuro, abrir posibilidades de divulgación y desarrollo para las comunidades.

“Para tener una sociedad consciente debe conocer lo que tiene que proteger”, afirmó.

Foto: Cortesía / Azucena Solís.

La investigadora planteó que eventualmente podrían desarrollarse museos de sitio, senderismo científico o geoparques vinculados con los yacimientos paleontológicos, donde las propias comunidades puedan participar y obtener beneficios. Sin embargo, subrayó que antes es necesario conocer mejor qué existe, investigarlo y garantizar su protección.

El Premio INAH representa también el reconocimiento a una trayectoria que comenzó años antes del doctorado. Solís Añorve trabaja con fósiles desde 2014, cuando inició su tesis de licenciatura, y desde entonces ha dedicado buena parte de su carrera al estudio de los cetáceos fósiles de Baja California Sur.

“Creo que es como el comienzo de lo que viene más adelante, de toda una trayectoria de seguir trabajando con fósiles de cetáceos”, expresó.

Foto: Cortesía / Azucena Solís.

La tesis contó con la dirección interna del doctor Gerardo González Barba, de la UABCS, y la dirección externa de la doctora Mónica Romina Buono. El trabajo también involucró colaboraciones con investigadores e instituciones como la propia UABCS y su colección paleontológica, el Instituto de Geología de la UNAM y el CONICET de Argentina.

Para Solís Añorve, estudiar estos fósiles también significa recuperar una parte de la historia profunda del territorio sudcaliforniano.

“Al final es la historia del lugar donde viven o donde decidieron vivir”, resumió.

Desde San Juan de la Costa, San Hilario y Timbabichi, fósiles que permanecieron enterrados durante decenas de millones de años están ayudando ahora a entender cómo las antiguas ballenas con dientes terminaron convirtiéndose en los gigantes marinos que conocemos hoy.

Foto: Cortesía / INAH

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