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El ISSSTE avanza: más hospitales y una atención más cercana

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Por: José Jesús Flores Castro

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. – Quien entra a una clínica con dolor, acompaña a un familiar enfermo o espera una consulta necesita respuestas concretas: encontrar un médico, recibir orientación y contar con instalaciones adecuadas. Desde esa experiencia cotidiana debe leerse el balance del ISSSTE a dos años del gobierno de Claudia Sheinbaum. Los hospitales abiertos, el equipamiento adquirido y las mejoras en la atención permiten reconocer el trabajo que Martí Batres ha encabezado con el respaldo decidido de la presidenta.

El informe presentado el 29 de septiembre en la Conferencia del Pueblo ofrece razones para valorar esa gestión. Hay obras concluidas, proyectos en marcha y decisiones dirigidas a recuperar capacidad de atención. Para una institución que acompaña a trabajadores del Estado y a sus familias durante distintas etapas de la vida, cada avance tiene consecuencias que van más allá de sus edificios. Están en juego la salud, la tranquilidad y la confianza de la derechohabiencia. Esa protección es un derecho construido con el trabajo de generaciones de servidores públicos.

La apertura de los hospitales de alta especialidad de Torreón, Acapulco y Tlajomulco, junto con el Hospital General de Tampico, constituye uno de los resultados más relevantes. Son instalaciones que amplían la red pública y sus posibilidades de respuesta. A ellas se suma la reapertura del Hospital General Carlos Calero Elorduy, en Cuernavaca, cerrado desde 2010. Recuperar un hospital después de tantos años significa volver a poner un patrimonio público al servicio de quienes lo necesitan.

También hay avances en los espacios donde comienza la atención. Más de cien consultorios están funcionando y se abrieron doce unidades de medicina familiar. Allí se atienden molestias, se revisan antecedentes y se da seguimiento a padecimientos. Una unidad cercana puede hacer más llevadero el cuidado de la salud, especialmente para las personas mayores y para quienes deben combinar sus consultas con el trabajo o las responsabilidades familiares.

Mientras estos servicios operan, continúan las obras del Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca, del Hospital General Gonzalo Castañeda, en Tlatelolco, y de la Clínica Hospital de Cherán, Michoacán. La agenda incluye las ampliaciones de Cancún, Chetumal y Pachuca, así como la rehabilitación integral de la Clínica Hospital de Chilpancingo. Son proyectos que requieren seguimiento hasta su conclusión y que muestran la decisión de seguir ampliando la infraestructura disponible.

La renovación alcanza también a los quirófanos y a los tratamientos especializados. Se incorporaron seis robots da Vinci para intervenciones complejas, cuatro robots ROSA para cirugías de rodilla y cuatro aceleradores lineales destinados a combatir el cáncer. Contar con estas herramientas en hospitales públicos expresa una prioridad que merece reconocimiento. Su aprovechamiento debe ir acompañado de capacitación, mantenimiento y organización del servicio, para que la inversión se traduzca en atención efectiva.

En el caso del cáncer de mama, cinco Cuartos Azules apoyados por inteligencia artificial buscan agilizar la interpretación de mastografías. La capacidad estimada es de al menos cuatrocientas mil lecturas al año. Detrás de cada estudio hay una mujer que espera información sobre su salud. Por eso resulta valioso fortalecer la revisión especializada y facilitar el proceso diagnóstico, siempre con la intervención de profesionales responsables de valorar los resultados.

Otro avance tiene particular importancia para los territorios donde trasladarse implica recorrer grandes distancias. La telemedicina está presente en 872 unidades y permite acercar consultas de especialidad a localidades alejadas. En Baja California Sur, con comunidades dispersas, esta posibilidad merece atención. Una conexión remota puede apoyar la valoración especializada y ayudar a organizar el seguimiento de pacientes, de acuerdo con sus necesidades y las condiciones de cada servicio.

El transporte médico forma parte del mismo esfuerzo. Se sustituyeron 486 ambulancias por 713 nuevas; entre ellas, 103 cuentan con equipamiento de urgencias avanzadas para atender infartos, eventos cerebrovasculares y traumatismos. Disponer de vehículos adecuados es esencial cuando una emergencia exige atención y traslado. Esta renovación fortalece los recursos con los que el personal puede responder en momentos difíciles para los pacientes y sus familias.

Las mejoras también llegan al consultorio de todos los días mediante La Clínica es Nuestra. Durante 2025, el programa benefició a 562 unidades, permitió adquirir 3,559 equipos médicos y realizar 2,839 obras de mejoramiento. En 2026, su alcance se amplió a 633 unidades. Es una forma de atender necesidades concretas de las clínicas y de mejorar los espacios que comparten derechohabientes y trabajadores.

El apoyo presidencial ha sido decisivo para impulsar esta ruta. La incorporación del programa al ISSSTE responde a una iniciativa promovida por la mandataria y acompaña la prioridad de fortalecer los servicios públicos de salud. Al frente del Instituto, la tarea ha consistido en dar seguimiento a esa orientación y convertirla en obras, equipo y acciones de atención. Esa coordinación sostiene un esfuerzo que necesita recursos y continuidad.

Entre los resultados destaca, además, la Estrategia Nacional de Trato Digno: 443 módulos instalados y aproximadamente 104 mil casos atendidos y resueltos, según el balance presentado. La capacitación del personal en humanización acompaña estas acciones. Escuchar con paciencia, explicar un procedimiento y orientar a quien está preocupado son responsabilidades que importan tanto al paciente como a sus acompañantes.

La calidad de una institución también se reconoce en esos encuentros. Una explicación comprensible puede facilitar una consulta; una respuesta oportuna puede evitar vueltas innecesarias. Dar lugar a estas necesidades dentro de la gestión expresa sensibilidad hacia la experiencia de las personas. Mantener ese compromiso en cada unidad será fundamental para que los avances anunciados se perciban en el trato cotidiano.

Este trabajo merece reconocimiento, al igual que la labor de médicos, enfermeras, técnicos, personal administrativo y demás trabajadores. Son ellos quienes atienden, orientan y sostienen los servicios. La conducción institucional y el respaldo del gobierno encuentran en ese esfuerzo diario la posibilidad de beneficiar a las familias.

El trabajo de Martí Batres, con el decidido respaldo presidencial, contribuye a fortalecer el Estado de bienestar: instituciones públicas capaces de proteger la salud y dar seguridad a las familias. Renovar el ISSSTE significa hacer efectivos derechos sociales y reconocer que una vida digna requiere atención médica accesible, humana y de calidad.

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