
El segundo bloqueo del día provocó molestia entre automovilistas, aunque los manifestantes permitieron salir a conductores que quedaron atrapados junto a la banqueta; personal del Seguro Social exige aumento salarial de al menos 10%, recuperar jubilaciones y pensiones y revertir reformas sindicales
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur.- La avenida 5 de Febrero volvió a cerrarse la noche de este viernes. Automóviles detenidos, conductores obligados a dar vuelta, reclamos desde el volante y trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con pancartas y consignas marcaron la segunda jornada consecutiva de protestas en La Paz.
Alrededor de las 19:30 horas, personal del Seguro Social colocó vehículos y mantas para interrumpir la circulación frente a las instalaciones del instituto. Algunos automovilistas llegaron cuando el bloqueo ya estaba instalado y expresaron su molestia por tener que buscar rutas alternas.
Hubo, sin embargo, margen para evitar que el cierre dejara vehículos atrapados. Conductores que se encontraban estacionados junto a la banqueta al momento de instalarse el bloqueo pudieron salir después de que los manifestantes abrieran espacio y permitieran su paso antes de cerrar nuevamente la vialidad.
La protesta nocturna ocurrió después de que, durante la mañana del mismo viernes, trabajadores del IMSS bloquearan por más de tres horas el bulevar Forjadores, a la altura del puente de la colonia 8 de Octubre. Esa concentración comenzó alrededor de las 6:05 horas y concluyó cerca de las 9:15, sin que los participantes informaran de acuerdos con autoridades o representantes sindicales.
“Pedimos una disculpa por las interrupciones en la vialidad”, expresaron los participantes en distintos momentos. La insistencia en disculparse reflejó una de las tensiones visibles de la protesta: los trabajadores defendían su derecho a movilizarse, mientras reconocían que el cierre afectaba directamente a personas ajenas al conflicto.

Alexis Sandoval, enfermero jefe de piso del Hospital General de Zona No. 1 del IMSS en La Paz, explicó que las movilizaciones locales responden a un movimiento nacional y a la inconformidad por el aumento salarial acordado para los trabajadores.
De acuerdo con Sandoval, el incremento fue de 2.9%, mientras la demanda de la base movilizada es obtener un ajuste de por lo menos 10% directo al salario tabular.
“No queremos estar en las calles, no queremos ocasionar estos disturbios a la sociedad, pero el Gobierno Federal nos está presionando a que lo hagamos, ya que no ha aceptado nuestro pliego petitorio”, señaló.
La protesta reúne a personal médico, de enfermería, asistentes, químicos, trabajadores administrativos y de otras categorías. Entre las consignas también apareció el rechazo a lo que denominan una “ley mordaza” dentro de su organización sindical y la exigencia de recuperar el régimen de jubilaciones y pensiones para todos los trabajadores, independientemente de su fecha de ingreso.
Un pliego que va más allá del salario

Durante el bloqueo se dio lectura al pliego petitorio elaborado por la denominada Primera Asamblea de Trabajadores del Seguro Social, identificada como “37+1”, y presentado ante la Secretaría de Gobernación y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social.
El documento sostiene que en los últimos 10 años los salarios han perdido entre 10 y 15% de poder adquisitivo real, e incluso afirma que existen categorías cuyo salario tabular se encuentra por debajo del salario mínimo.
La primera exigencia es un incremento salarial de al menos 10% directo al sueldo tabular, con transparencia en prestaciones, deducciones y aportaciones para el retiro.
Los inconformes también buscan que el aumento no sea integrado artificialmente con prestaciones o recursos destinados al retiro, sino que se refleje directamente en el sueldo que perciben los trabajadores.
El segundo eje del pliego es la eliminación de reformas estatutarias aprobadas en septiembre, porque consideran que restringen la libertad de expresión de la base trabajadora y establecen sanciones contra quienes se inconformen.
Los trabajadores señalan específicamente los artículos 134, 143, 152 y 154, y exigen la convocatoria a un nuevo Congreso Nacional Extraordinario que permita revertir los cambios.

Otro reclamo es recuperar el régimen de jubilaciones y pensiones para todos los trabajadores del IMSS sin distinción por fecha de ingreso.
El movimiento también pide que las respuestas oficiales sean entregadas por escrito y que intervengan la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral para vigilar el cumplimiento de la legislación laboral.
Sandoval indicó que representantes de la movilización participaron previamente en una mesa de diálogo con la Secretaría de Gobernación y el sindicato nacional, pero aseguró que después de aproximadamente nueve horas no recibieron una propuesta para atender el pliego petitorio.
“Desafortunadamente, el Gobierno Federal no tenía ninguna propuesta en nuestro pliego petitorio”, dijo.
“No hay torundas, no hay alcohol”

Mientras continuaba el bloqueo, las consignas mezclaron las demandas sindicales con reclamos sobre las condiciones cotidianas de atención.
“No hay torundas, no hay alcohol”, corearon en referencia a la falta de materiales en las unidades médicas.
Trabajadores entrevistados señalaron además sobrecarga en áreas como hospitalización, urgencias y quirófano, y sostuvieron que la falta de insumos y personal termina repercutiendo en los derechohabientes.
Una auxiliar de enfermería relató que el personal puede pasar de consulta externa a hospitalización, atención de pacientes encamados, urgencias obstétricas o triage según las necesidades del servicio.
“Estamos pidiendo un salario digno para nosotros. Estamos pidiendo una mejora para nuestras familias”, expresó.

Marta Catalina Pérez Torres, otra de las trabajadoras participantes, reconoció la molestia que generan los bloqueos, pero sostuvo que la movilización es la vía que encontraron para hacer visibles sus demandas.
“Lamentablemente tenemos que hacer este tipo de cosas para que nos escuchen”, señaló.
También se incorporó Marlene Cota, delegada en Baja California Sur del Sindicato Fuerza Independiente de Trabajadores de la Salud (FINTRAS), quien expresó solidaridad con el personal del IMSS y afirmó que las carencias se repiten en distintas instituciones del sector.
Cota pidió a la ciudadanía observar las movilizaciones también desde la perspectiva de los pacientes.
“Que no se molesten, que estamos aquí porque lo que pedimos se va a reflejar en la atención que se le dé”, señaló.
Llaman a derechohabientes a salir a las calles

La movilización tendrá un nuevo capítulo este domingo 11 de octubre. El médico jubilado y activista José Luis Urías Corrales convocó a la sociedad civil, derechohabientes y familiares a participar a partir de las 16:00 horas en una marcha para denunciar no solamente las condiciones laborales del personal, sino también los problemas que enfrentan los usuarios del sistema público de salud.
Urías llamó a los ciudadanos a llevar pancartas y hacer visibles casos de medicamentos no entregados, consultas postergadas, cirugías pendientes o dificultades para recibir atención.
“Esta lucha también es por ellos, esta lucha es para que mejoren sus condiciones de trato por parte de instituciones de salud, sea cual fuere”, expresó.
El recorrido partirá del Hospital General Juan María de Salvatierra, hará una parada en la Clínica 34, continuará hacia el Hospital General de Zona No. 1 del IMSS y concluirá frente a la delegación del Seguro Social del régimen ordinario.
“El personal que trabaja en el sector salud está haciendo hasta lo imposible para que ustedes reciban una calidad de atención médica adecuada”, sostuvo Urías al convocar a la movilización.
Mientras tanto, la noche del viernes, sobre 5 de Febrero, permanecía la imagen que resumía el conflicto: trabajadores pidiendo comprensión detrás de una avenida cerrada y automovilistas buscando por dónde continuar su camino. Entre el enojo por la afectación vial y las disculpas de quienes protestaban, el desacuerdo laboral volvió a trasladarse de los hospitales a las calles de La Paz.





