
Gilberto Piñeda Bañuelos recorre cinco décadas de historia política sudcaliforniana y reflexiona sobre las alianzas, rupturas y diferencias ideológicas entre el cardenismo, el trotskismo y el zapatismo.
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. –El capitalismo ha creado en el Mundo un instrumento que viene de lejos, probablemente de la primera revolución burguesa triunfante, la revolución francesa, que son las elecciones de los gobernantes y legisladores por voto universal, directo y secreto de ciudadanos, no tengo claro si desde un inicio, pero en la práctica se asemeja mucho al mundo de las mercancías, sin las cuales, el capitalismo no puede subsistir, como cualquier otro mercado, donde se presume competencia, donde se ofrece y se demanda, donde se vende y se compran mercancías; las elecciones en México se parecen mucho, por eso aquí le llamamos MERCADO ELECTORAL, solo que lo que se vende son imágenes, son programas, son promesas, son votos, contratos y puestos a futuro, para ejercer el poder, aunque el verdadero poder esta en el verdadero Mandón, que son el CAPITAL y el DINERO, porque los gobernantes solo son los capataces de la finca.
Quienes participan en el mercado electoral tienen ideología, y suelen identificarse, siguiendo las reglas de la geometría, como izquierda, derecha y centro, extrema izquierda, centro izquierda, centro derecha y extrema derecha, cada quien coloca a los partido en el lugar que desee; un ejemplo muy reciente en el Mundo, el caso de Brasil: para unos, Bolsonaro hijo fue postulado por un partido de derecha y para otros de extrema derecha, mientras que Lula, para unos fue postulado por un partido de izquierda y para otros centro izquierda; y así en cada país el mercado electoral tiene sus propias especificidades, pero eso es otro punto; lo que si hay que decir ahora es que los caminos y los caminantes que van en diferentes direcciones, a veces se cruzan para seguir en la dirección de alguno de ellos o para que cada uno siga su propia dirección, esto pasó en el mercado electoral para dos corrientes ideológicas y políticas diferentes que en algunos momentos cruzaron sus caminos en territorio sudcaliforniano: el CARDENISMO y el TROTSKISMO.
En lo personal, como parte del trotskismo, me toco cruzar esos caminos del mercado electoral a nivel local, aunque después seguimos nuestro propio camino al lado de unos pocos compañeros y compañeras que nos condujo directamente al ZAPATISMO; otros compañeros y compañeras, la mayoría, decidieron seguir el camino del CARDENISMO pasando por el Partido de la Revolución Democrática y llegando hasta el Movimiento de Regeneración Nacional, que ahora son parte de una clase política que gobierna Baja California Sur, distanciados totalmente de sus ideologías originales.
Contra su propia naturaleza ideológica y política quienes nos encontrábamos con el TROTSKISMO en 1974, el del Grupo Comunista Internacionalista de la Cuarta Internacional, que paso a formar parte en 1976 de la regional Baja California Sur del Partido Revolucionario de Los Trabajadores (PRT); decidimos en colectivo a nivel local ir a un terreno de lucha que no era el nuestro: el MERCADO ELECTORAL, que a la larga, nos hizo pagar un precio demasiado alto, que nos llevó a participar muy temprano en las elecciones estatales de 1980 en las que fui postulado como candidato a gobernador por el Partido Revolucionario de los Trabajadores, habíamos entrado a un callejón sin salida, aunque debo decir que como PRT, el trotskismo sudcaliforniano tuvo una participación destacada en el movimiento laboral, sindical y urbano-popular, quedamos encajonados en el frente electoral, y dos años después, siguiendo el ejemplo sudcaliforniano, hizo lo propio el PRT a nivel nacional.
En las elecciones de 1982, el CARDENISMO seguía sumergido como una corriente nacionalista dentro del Partido Revolucionario Institucional, pero mas bien se trataba del cardenismo histórico, el de Lázaro Cárdenas, mientras que la corriente trotskista de la Cuarta Internacional representada por el PRT postuló a quien fuera el símbolo de la lucha por encontrar a los desaparecidos y presos políticos de la guerra sucia, doña Rosario Ibarra de Piedra; y en ese año, centramos nuestros esfuerzos en la campaña presidencial de doña Rosario, recorriendo las principales poblaciones sudcalifornianas.
El cardenismo histórico dentro del PRI, aunque no era dominante, todavía reivindicaba la política agraria ejidal y cooperativa, la educación autonombrada socialista, la política expropiatoria del sector energético y la política exterior de asilo, y que fuera del PRI, algún sector de la llamada izquierda también la reivindicaba como se vio a partir de la ruptura política de la corriente democrática al interior del PRI encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas quien fue postulado como candidato presidencial por uno de los apéndices del PRI, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) en 1988, que fue masivamente rebasado por una especie de frente amplio, que fue el Frente Democrático Nacional (FDN), al que se sumó lo que en ese tiempo era identificada como la izquierda mexicana, una honrosa excepción fue el PRT que volvió a postular a la compañera Rosario Ibarra de Piedra, que de nuevo recorrió el país, y Baja California Sur no fue la excepción. El resultado de esta elección fue un fraude electoral sin precedentes en favor de Carlos Salinas de Gortari y en contra de Cuauhtémoc Cárdenas, lo que llevó a un primer cruce de caminos, una alianza contra el fraude electoral de los tres principales candidatos, Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Clouthier y Rosario Ibarra, que encarnaban tres ideologías diferentes y contrapuestas, que en la geometría política podría denominarse como el centro, la derecha y la Izquierda, respectivamente.
Después de la elección de 1988 pudo haberse transformado en una auténtica rebelión ciudadana en el seno del MERCADO ELECTORAL, pero fue frenada por este nuevo fenómeno político que había surgido al calor de esas elecciones: el NEOCARDENISMO; y prefirió seguir el camino de construir un nuevo partido político para las siguientes elecciones, ese fue el Partido de la Revolución Democrática (PRD) quien lo volvió a postular en 1994 y aquí viene un nuevo un cruce de caminos entre el CARDENISMO y el TROTSKISMO que se concretó con el acuerdo del PRT de apoyar la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas con la consigna electoral de ¡ABAJO EL PRI!. CÁRDENAS PRESIDENTE, quien fue invitado a una reunión en el Comité Central en el local del PRT en la ciudad de México donde se le dio a conocer que sería el candidato presidencial del PRT, esta alianza pragmática implicaba que algunos dirigentes de la sección mexicana de la Cuarta Internacional, podría tener diputados de representación proporcional, como los tuvo. Para eso en todo el país militantes, adherentes y simpatizantes del PRT realizaron una campaña en favor de Cuauhtémoc Cárdenas, en alianza con el PRD, y otra vez, Baja California Sur no fue la excepción.
Mientras el mercado electoral de 1994 se preparaba en todo el territorio nacional, y habiéndose cruzado de nuevo los caminos del CARDENISMO y el TROTSKISMO, viene sorpresivamente el levantamiento armado de los pueblos y las comunidades zapatistas en Chiapas encabezados por una organización armada de miles de indígenas en sus filas que ese primero de enero supimos que se llamaba Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que no solo trastocó la fiesta del capital, del dinero y de la clase política en el poder que festejaba la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, sino también la fiesta del mercado electoral, entonces aparece una nueva fuerza política y social por fuera del mercado electoral: el NEOZAPTISMO, que retoma los ideales originales del zapatismo de la revolución mexicana.
No pasó mucho tiempo del levantamiento armado del EZLN y los enfrentamientos con el ejército federal cuando se dan los Diálogos de Catedral en San Cristóbal de Las Casas a la que por cierto asistió una delegación de varios compañeros y compañeras de la regional Baja California Sur del PRT y el 9 de mayo el EZLN hizo una invitación a Cuauhtémoc Cárdenas para reunirse en algún lugar de la Selva Lacandona, misma que se realizó el 15 de mayo, y el 10 de junio se emite la Segunda Declaración de la Selva Lacandona en donde se llama “a la realización de una Convención Democrática, nacional, soberana y revolucionaria, de la que resulten las propuestas de un gobierno de transición y una nueva ley nacional, una nueva Constitución que garantice el cumplimiento legal de la voluntad popular”, la que se realizó en un sitio emblemático que se llamó “Aguascalientes”, el 8 y 9 de agosto, aquí también asistieron varios compañeros y compañeras de la regional Baja California Sur del PRT. Como vemos, un nuevo caminante se cruza en el camino: el ZAPATISMO.
Para las elecciones de 1994, el PRT ya se había fraccionado en dos partes, uno o dos años antes (lo que quedó del PRT y Democracia Radical), y en el caso de la regional Baja California Sur del PRT, en 1994, después del levantamiento zapatista, empezó un proceso de disolución que culmino en marzo de 1996 acudiendo al llamado de la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona, nos adherimos a ella y formamos el Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN) en Baja California Sur, concentrándonos en la ciudad de La Paz, el PRT regional despareció por voluntad de los propios militantes, que no éramos pocos.
Para 1996 se habían firmado los Acuerdos de San Andrés entre el Gobierno Federal y el EZLN, pero la estrategia del gobierno fue darle largas con engaños y mentiras; mientras que el mercado electoral en Baja California Sur seguía su curso, en 1998 hubo un proceso de ruptura del PRI estatal encabezado por Leonel Cota a la manera de la ruptura de 1988 en el PRI nacional, y se inserta en el PRD que llevó a la derrota del PRI en las elecciones estatales del 7 de febrero de 1999, para esas elecciones, varios ex miembros del PRT a título personal habíamos formado un comité muy marginal de apoyo crítico a la candidatura de Leonel Cota, que llamamos Izquierda Socialista Sudcaliforniana, fue pasajera, pues terminando la elección se disolvió, pero no hay que olvidar la presencia en Baja California Sur de 5 hombres y 5 mujeres bases de apoyo del EZLN, dos por cada municipio, que vinieron a coordinar la Consulta Nacional por el Reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Indios y por el Fin de la Guerra de Exterminio, que se realizó en todo el país, habiendo rebasado los 8 mil participantes por el SÍ en la consulta del 21 de marzo de 1999 en Baja California Sur, en donde participamos como regional del FZLN y algunos militantes de base del PRD.
Después de éste cruce de caminos en las elecciones estatales de 1999, la gran mayoría de los ex miembros del PRT que militaban en la regional BCSur del FZLN, huyeron en desbandada, sin avisar, siguieron el camino del PRD en busca de ocupar algún puesto de elección popular o de funcionario público en los Ayuntamientos o en el gobierno del estado; solo unas y unos cuantos, seguimos otro camino acompañando al ZAPATISMO que nos quedamos en la regional BCSur del FZLN; para esa fecha, el EZLN seguía insistiendo en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indios exigiendo al congreso de la Unión la aprobación de lo que se conoció como la Ley Cocopa, sería el último intento del EZLN.
Al año siguiente, en el 2000 son las elecciones presidenciales y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano vuelve a postularse como candidato del PRD y una alianza de partidos, ya sería la tercera y última vez que participaba, después de la derrota y el triunfo de la derecha mexicana representada por Vicente Fox y el PAN; en esta elección, fue nuestro último cruce de caminos en el MERCADO ELECTORAL con el CARDENISMO, ya que un grupo minoritario de ex miembros del PRT, a titulo muy individual, junto con unos estudiantes de posgrado del Cicimar, formamos el Comité Ciudadano Sudcaliforniano (CCS) en apoyo crítico a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, pero fue la última vez que participamos en el mercado electoral.
En esta elección del 2000, aunque Cárdenas fue derrotado, las fracciones parlamentarias del PRD y sus aliados fue numerosa, diputados y senadores, entre ellos el hijo de Cuauhtémoc Cárdenas que fue senador en esa legislatura. Fue el caso que el EZLN organizó una marcha desde territorio zapatista en la Selva Lacandona hasta la ciudad de México constituida por 23 comandantes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General (CCRI-CG del EZLN) y un subcomandante, el subcomandante Marcos, que llamaron la Marcha del Color de la Tierra, llegando a la ciudad de México, que por cierto ahí estuvieron una decena de delgados de la regional BCSur del FZLN acompañando al ZAPATISMO. Como olvidar ese 28 de marzo de 2001, las palabras de despedida del subcomante insurgente Marcos, pero sobre todo, la palabra sencilla de la comandanta Esther en el interior de la Cámara de Diputados, llena de dignidad y rebeldía exigiendo la aprobación de la Ley Cocopa un el mero centro del poder político, donde se aprueban las leyes.
Un mes después, los parlamentarios en su totalidad, incluyendo a quienes representaban al Cardenismo, rechazaron la Ley Cocopa y aprobaron un Ley que, como dijo el EZLN: “no responde en absoluto a las demandas de los pueblos indios de México, del Congreso Nacional Indígena, del EZLN, ni de la sociedad civil nacional e internacional que se movilizó en fechas recientes”.
A partir de este momento, no hay mas cruce de caminos con el CARDENISMO, no hay más diálogo con la clase política en general ni con la clase política gobernante sucesora del CARDENISMO, lo que ahora han dado en llamar Cuarta Transformación (4T); en estos más de 25 años después de la Marcha del Color de la Tierra, el zapatismo ha llevado a la práctica una transformación mucho más profunda que la propia Ley Cocopa en todas y cada una de sus comunidades y pueblos zapatistas, como ellos mismo han dicho recientemente: Nuestro objetivo es “en lo interno, la construcción del Común con el día después en el horizonte”, un horizonte sin capitalismo que hacemos propio un puñado de hombres y mujeres en Baja California Sur, en México y el Mundo.
En mi caso, hace 25 años deje de acudir al MERCADO ELECTORAL a emitir un voto, no lo haré hoy, ni en el futuro; ha quedado claro que el capitalismo seguirá haciendo de las suyas, con o sin elecciones, con gobiernos de izquierda, de derecha o de centro; es otra cosa lo que se necesita y vale la pena voltear la mirada hacia el ZAPATISMO que está construyendo algo nuevo a lo interno, y a lo externo esta poniendo en primer plano la lucha por la vida y como dicen ellos y ellas “en los tiempos actuales, toda lucha por la vida es una lucha antisitsémica”.
La Paz, Baja California Sur, a 1 de noviembre de 2026.