
La petición fue entregada nuevamente al Ayuntamiento de Los Cabos.
Diario Humano | Los Cabos, Baja California Sur.— La falta de maestros monitores para atender a niñas y niños con trastorno del espectro autista (TEA) en la escuela primaria Miguel Antonio Olachea Carrillo, en Cabo San Lucas se ha convertido en una demanda sostenida que, pese a los oficios y gestiones formales, no ha tenido respuesta favorable por parte del Ayuntamiento de Los Cabos.
Una solicitud reiterada sin respuesta
La directora Lizeth Amador Ojeda, explicó que desde hace varios años han solicitado al municipio la asignación de monitores escolares para acompañar a al menos cuatro estudiantes, dos del turno matutino y dos del vespertino, que requieren atención especializada durante su jornada escolar.
La petición más reciente fue presentada por escrito la semana pasada, acompañada de un oficio entregado el 30 de enero del año pasado, cuando el presidente municipal, Christian Agúndez Gómez visitó el plantel.
La figura del monitor ya existe en el municipio

En ambos documentos, firmados por las direcciones de ambos turnos, se expone la necesidad de contar con esta figura para garantizar condiciones mínimas de inclusión y seguridad.
“Nos han dicho que no hay recurso para solicitar nuevos monitores”, señaló la directora. No obstante, recordó que esta figura ya existe en el municipio de Los Cabos y ha sido otorgada en otros planteles como un beneficio directo para estudiantes y familias.
Impacto en el aula y en la dinámica escolar
La docente explicó que los alumnos con TEA pueden presentar crisis emocionales, dificultades para permanecer en espacios cerrados, problemas de autorregulación o necesidad de salir del aula en determinados momentos del día.
En algunos casos, dijo, estas situaciones pueden derivar en llanto intenso o conductas que ponen en riesgo su propia integridad o la de otros compañeros, sin que exista una intención consciente.
La ausencia de monitores obliga a que el personal docente atienda estas situaciones de manera limitada, lo que impacta no solo en el proceso educativo de los estudiantes con autismo, sino en el desarrollo normal de las clases para el resto del grupo.
“Un monitor puede acompañarlos cuando necesitan salir del salón, cuando atraviesan una crisis o simplemente observarlos y apoyarlos dentro del aula. Eso da seguridad a los niños, a sus compañeros y permite que las clases se desarrollen mejor”, expuso.
Un llamado sustentado en el derecho a la educación

La directora subrayó que la solicitud no responde a un privilegio, sino al derecho de las niñas y niños a recibir una educación de calidad, con los apoyos que su condición requiere.
Por ello, reiteró el llamado a las autoridades municipales para que escuchen la demanda y asignen los maestros monitores necesarios.
El planteamiento, insistió, busca beneficiar principalmente a los estudiantes con autismo, pero también a sus familias y a la comunidad escolar en su conjunto, que enfrenta diariamente las consecuencias de la falta de personal especializado.





