
Nuestros mejores deseos, luego del paso de un año conflictivo para la política nacional, internacional y para la salud mundial
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur
El confinamiento, nos enseñó a vivir de otras formas y el cambio tan radical que sufrimos como sociedad, dejará cicatrices.
Algún día diremos: “Antes de la pandemia…” para referirnos a algo, como en una película, que murió en nuestra visión de ver el mundo de antes de la pandemia.
Sin embargo, algunos ya no podrán ver llegar el momento en el que desde fuera de la pandemia digamos esa frase.
Las de COVID-19, son muertes que en un año distinto no hubiesen ocurrido, por lo menos no en su momento.
Da igual que hubiesen fallecido días después por alguna enfermedad que desconocían o que tenían, pero la COVID-19 les quitó ese tiempo que, legítimamente, les pertenecía.
Como persona, aprendí lo que era la muerte desde muy pequeño, inclusive antes de la educación primaria. Fue muy difícil de aceptar.
No me di cuenta hasta a finales del año 2020 que hay maneras distintas de que, esas personas queridas que están lejos, en cualquier sentido posible, nos acompañan.
Una decisión que hayamos tomado en base a un consejo suyo, un regalo, una idea, las muletillas, su humor, todas esas cosas que caracterizan a esa persona en una individualidad nos afectan, queramos o no.
No importa cuanto huyamos, no podemos huir de nosotros mismos y ahí se encuentran.
Inefable ante el lenguaje, incomunicable, cada persona que ha dejado huella en nosotros es única en sí misma.
Resultaría imposible englobarla en una oración, pero nos acompañarán por siempre, no solo en nuestra memoria, sino también en nuestro actuar.
Apoyemos a los que vienen y amemos a los que se van.
Nuestros mejores deseos, en honor a todos los que ya no están y a todos los que están enfrentando un duelo por ello.





