
A Alejandro Fernández Briseño le persiguen las sombras de sus actos, como la venta de predios en la zona de Palmilla, entre otros que transgredieron los bienes del pueblo cabeño.
Pirotecnia Política: “Muchos de ellos, por complacer a tiranos, por un puñado de monedas, o por cohecho o soborno están traicionando y derramando la sangre de sus hermanos.” (Emiliano Zapata)
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur (BCS). La frustración de no haber logrado ser nuevamente empleado municipal y habilitado como asesor de una integrante del Ayuntamiento de Los Cabos, llevó al ex síndico Municipal Alejandro Fernández Briseño, a irrumpir en el escenario político y mediático pero cometiendo la payasada de llevar sus asuntos al plano personal contra el presidente municipal Oscar Leggs Castro, quien además de defenderse, desmintió al cínico ex funcionario público que por cierto está demandado ante las autoridades judiciales del orden federal y local, por haber usado ilícitamente sus atribuciones y facultades cuando fungió como síndico en el trienio de su jefa Armida Castro Guzmán.
Al tristemente célebre Fernández Briseño, se le recuerda por haber sido doblado por el poderío económico de los que tienen la habilidad de encorvar a la gente hambrienta que busca lograr, a través del poder político, una vida de lujos y riqueza que les permita vivir con holgura, sin necesidad de trabajar; los antecedentes de este presunto delincuente de cuello blanco y quien fuera “perdonado” por la pasada Legislatura Local de un juicio político, le persiguen las sombras de sus actos evidentemente fraudulentos que transgredieron los bienes del pueblo cabeño; ejemplos como la venta de predios en la zona de Palmilla, el sometimiento del ex Síndico Municipal a los intereses de Waldorf Astoria y Puerto Los Cabos, son las pruebas irrefutables de los actos de deshonestidad, engaños y traiciones cometidas junto a sus encubridores y que hoy lo mantienen sin calidad moral, ni peso político.
Los señalamientos de Alejandro Fernández Briseño hacia el Gobierno Municipal de Los Cabos, no fueron para nada celebrados por la comunidad cabeña, quienes saben de sus carencias sociales y, sobre todo, tienen pleno conocimiento de lo que no se hizo antes y quienes fueron los irresponsables; es obvio que existen problemas por resolver como el tema del agua –por cierto– y están ahí para solucionarse, la diferencia entre los gobernantes de ayer y los actuales, es que hoy se trabaja para solventar lo que sus antecesores no pudieron por insensibilidad, incapacidad o simple omisión.




