
La nueva ley electoral debe considerar la revocación de mandato y mecanismos para castigar a quienes evidentemente no cumplen.
Pirotecnia Política: “Cada civilización debe contender con una fuerza inconsciente que puede anular, desviar o revocar casi cualquier intención consciente de la colectividad.” (Frank Herbert)
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur (BCS). Nada garantizará en Baja California Sur, una Reforma Electoral que atienda a los intereses políticos de unos cuantos.
Una nueva ley, armonizada con la federal, no dará certeza a los ciudadanos de que una vez electos, cumplan con la plataforma electoral que los llevó al poder o a la representación.
De nada serviría tener en el futuro inmediato como representantes populares y encabezando gobiernos, a ciudadanos que cumplieron con los requisitos de elegibilidad pero que seguirán siendo los mismos de siempre, obviamente salvo contadas excepciones; la nueva ley debe considerar la revocación de mandato y mecanismos para que la gente que vota, tenga la posibilidad de castigar a quienes evidentemente no cumplen, ni siquiera con lo mínimo indispensable desde el ámbito de su responsabilidad y ejemplos en Baja California Sur, hay varios.
Estoy convencido que, para cumplirle al pueblo, no se necesita representar una etnia, grupo social o haber sido criado bajo la ideología de un partido político, incluso ni por haber abanderado alguna causa social justa; hasta hoy, no existe una ley que le garantice al Pueblo –bueno y sabio– que el elegido mediante el sufragio libre y secreto cumpla con lo que constitucionalmente le corresponde y menos con sus promesas.
Toda la parafernalia montada para lograr una reforma electoral de “gran calado” (sic) de nada habrá servido, si en ella solo se garantiza elegibilidad y representatividad; se tiene que ir más allá y proporcionarle al ciudadano una herramienta legal que le permita manifestar su inconformidad, mediante procesos vinculatorios.
El tema de la revocación de mandato ya fue abordado en el Congreso del Estado; será interesante observar que ese planteamiento no haya sido una retórica circunstancial; si van a hacer una reforma electoral, que cuando menos sirva para algo, porque con certezas y legalidades al elegir, no se resuelven los problemas de Baja California Sur, muchos de los cuales requieren de voluntad política y unidad –sin ideologías de ningún tipo– para resolverse.





