
Le salió cara la alianza al PAN, y seguirá como en el pasado, a limitarse a ganar posiciones de minoría y apenas algunas regidurías, si no se las gana el PRI o el PRD. Una mala negociación.
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. –A nivel nacional, se acaba de concretar una posible alianza de facto entre los Partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática, denominada “Va por México” para enfrentar a toda una maquinaria electoral como lo es Morena y su aliado el Partido del Trabajo en el 2024. Pero ¿en Baja California Sur hay oposición? No la vemos por ningún lado. Como diría cierto personaje político del pasado, “ni los veo, ni los oigo”
Con dirigente nacional con cola que le pisen, con un temor de que la fiscalía general de la República lo siga investigando. Y todavía, y a pesar de todos los políticos agachones, dejan que se perpetúe al frente de los priistas que aún le quedan a este partido. Se quejaron, pero no hicieron nada y Alito Moreno, ahí sigue, y en su apellido, lleva la penitencia.
¿Cómo hablar entonces de oposición en Baja California Sur cuando uno de sus dirigentes cobra empleado el gobierno del estado? ¿Cómo hablar de oposición de otra de sus dirigentes que solo actúa como tal, los fines de semana? Luego entonces ¿cómo van a cuajar una alianza, sobre todo representativa cuando dos de estos tres partidos políticos, muchos han preferido emigrar a quedarse solo con las migajas?
En el caso de los “azules”, desde que se integró esta dirigencia estatal, muchos de quienes creyeron que tendrían la esperanza de “recuperar” espacios perdidos en las elecciones del 2021, prefirieron emigrar a otros partidos cuando se dieron cuenta que no hay liderazgo, que no hubo cicatrización de las heridas provocadas por esa elección interna, y en cambio si hubo divisionismo y soberbia, lo que tanto daño a este partido en el sexenio pasado, y siguió la misma escuela. Así ¿cómo?
El PRI, por su parte, como dice el dicho; “no hace malos quesos”, tiene a un Consejo político que ni deja pichar ni deja batear, utilizando términos beisbolísticos, que solo pasan rascándose la barriga esperando que desde la dirigencia nacional les den instrucciones de lo que tienen qué hacer y aunque se los ordenarán, no hacen absolutamente nada, para cuando menos este partido tricolor asome la cabeza para decir que existe.
Son partidos políticos que no representan un real contrapeso en esta entidad, porque le juegan al tío lolo, cuando algunos que fueron diputados y en cierta ocasión hasta candidatos a puestos de elección estuvieron disputando, ahora se encuentran con un pie en el estribo y otro en el caballo, esperando los tiempos para sumarse al partido que los domina, pues se les ha visto en reuniones con personajes políticos del partido guinda, en espera de que les indiquen la hora de afiliarse, pero continúan al acecho en su partido de origen para ver si “los pelan”.
Al PAN, ya se le fueron varios activistas, como sucedió con la diputada Eda Palacios Márquez, a quienes la registraron con ese partido satélite llamado PRS, pero que optó, una vez llegada al Congreso a renunciar. Igual sucedió con la diputada de representación proporcional del PRI, Gabriela Cisneros, que ahora es legisladora independiente.
Le quedan al PAN, tres legisladores locales y dos federales. Sin embargo, a la dirigencia estatal se le ocurrió, en un afán meramente protagónico, olvidándose de la militancia, la que trabaja, la que promueve y la que va en busca del voto, optaron por elegir a una élite para conformar una “comisión política estratégica para enfrentar el próximo proceso electoral del 2024”, que en algunos de sus principales miembros, no representan realmente al panismo sudcaliforniano, sino a sus propios intereses políticos.





