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CFE simula mientras paceños sufren por huracán

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Son varias zonas de La Paz en la penumbra; conoce las historias de Andrés, Miguel Ángel y Angélica, ciudadanos paceños que siguen sin el servicio

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. – El silencio de la tarde en Atardeceres de La Paz es interrumpido por el sonido de una planta de luz que vibra intensamente, pero que permite escuchar la calidez de una conversación que trasciende la burocracia y el desinterés.

Mientras el anuncio oficial de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) declara que el servicio eléctrico en Baja California Sur (BCS) se ha restaurado “en su totalidad” tras el paso del huracán “Norma”, varios rincones de la ciudad se encuentran sumidos en la oscuridad, sin acceso a la luz y con un limitado suministro de agua potable. Estos son los testimonios de una comunidad olvidada.

Nuestra historia comienza en el fraccionamiento Atardeceres de La Paz, cerca de la colonia Puesta del Sol, donde la realidad es más dura que nunca. En el domicilio de Aquiles Serdán y Bahía de La Paz, nos reunimos con Andrés Chollet, estudiante que se encuentra en medio de un período de prácticas y que, como todos sus vecinos, ha sido testigo de un calvario que ha perdurado durante cinco días. Cinco días de angustia, cinco días de incertidumbre, cinco días sin electricidad ni agua potable, nos comparte.

La conversación con Andrés es un vistazo profundo a la cruda realidad que enfrentan los habitantes de la colonia. La falta de electricidad ha llevado a numerosos llamados a la CFE, que, según la Comisión, ya han sido “atendidos y resueltos”. Sin embargo, la verdad en las calles de Atardeceres de La Paz es muy diferente.

Andrés compartió con nosotros su frustración al ver cómo las cuadrillas de la CFE han brillado por su ausencia, excepto por 2 que se aventuraron hacia otras colonias. La respuesta por parte de la empresa de “clase mundial” ha sido desalentadora, a pesar de la urgencia de la situación.

La situación se complica aún más por la presencia de vecinos con necesidades médicas especiales. Una señora de la tercera edad, que a sus más de 90 años se mantiene postrada en cama y requiere aire acondicionado, mientras que otros luchan contra enfermedades como la diabetes, que depende de la refrigeración constante para preservar la insulina. La realidad de que la comida se dañe debido a la falta de electricidad la siente como una burla insensible, en un momento en el que la comunidad ya está al límite del quiebre.

El testimonio de Andrés deja claro la situación desesperante, y la falta de acción por parte de las autoridades, a pesar de los numerosos reportes, ha llevado a una comunidad que se siente abandonada.

La cronología del desastre se agrava aún más por los comunicados engañosos emitidos por la CFE simulando una realidad color de rosa. Las redes sociales zumban con indignación, y las voces de aquellos que aún luchan en la oscuridad y la incomodidad de la noche persisten.

Estas líneas son parte fundamental de la misión de Diario Humano por arrojar luz sobre las realidades ignoradas. Los ciudadanos necesitan ser escuchados, y hacen un llamado a las autoridades para que tomen medidas concretas y pongan fin a la oscuridad que se ha apoderado de Atardeceres de La Paz. La comunidad merece algo más que promesas vacías y anuncios engañosos.

Colonia Tabachines

La oscuridad de la noche en varios sectores de la Colonia Tabachines en La Paz, BCS, es un fiel reflejo de la lucha persistente que la comunidad está librando. En medio de la incertidumbre y la desesperación, nos encontramos con Miguel Ángel Pérez, un residente de la calle Prosperidad, que nos abrió las puertas de su hogar para compartir su testimonio.

El reloj marca las 7:37 de la noche del 24 de octubre, y la colonia sigue a oscuras. Los días sin electricidad se cuentan desde el sábado 21 de octubre, cuando el huracán “Norma” azotó la región. Miguel Ángel, al igual que sus vecinos, es testigo de una desesperante falta de acción por parte de la CFE.

Miguel Ángel nos reveló que la comunidad ha realizado numerosos reportes, pero las respuestas de la CFE han sido decepcionantes. A pesar de sus esfuerzos por notificar el problema, los reportes parecen ser marcados como “atendidos” en la aplicación de la CFE, cuando en realidad la electricidad no ha vuelto. Esta situación ha llevado a la comunidad a un estado de desconcierto y a la sensación de haber sido abandonados.

Además de la falta de electricidad, Miguel Ángel destacó que la comunidad está lidiando con problemas psicológicos debido a la exposición constante a los mosquitos y al riesgo de enfermedades como el dengue, que ha proliferado después de las lluvias del huracán. La vida diaria se ha vuelto un desafío, y las actividades cotidianas se han visto gravemente afectadas.

Para paliar la situación, Miguel Ángel ha improvisado una solución utilizando un convertidor conectado a su automóvil, lo que proporciona algo de luz para su hogar. Sin embargo, esta medida es insuficiente y no permite el funcionamiento normal de electrodomésticos como el refrigerador o la licuadora. La comunidad se ha vuelto dependiente de pequeñas fuentes de luz, lo que afecta la calidad de vida de todos sus residentes.

La situación es agravada por los comunicados engañosos de la CFE, que declara que el servicio eléctrico se ha restaurado al cien por ciento en BCS. Miguel Ángel señaló que esta afirmación no se corresponde con la realidad en las calles de la Colonia Tabachines, donde la oscuridad persiste y la lucha continúa.

A pesar de sus reportes y llamados desesperados, la comunidad sigue esperando una respuesta efectiva y la restauración de un servicio esencial que les ha sido negado durante días. Este testimonio arroja luz sobre la verdadera realidad que viven los habitantes de la Colonia Tabachines y la necesidad apremiante de una respuesta por parte de las autoridades.

Colonia Benito Juárez

En medio de la aparente normalidad declarada por la CFE en BCS, una historia en la Colonia Benito Juárez en La Paz, arroja luz sobre la realidad persistente y desafiante que siguen enfrentando los ciudadanos. Son los testimonios de Angélica y su hijo Gabriel, estudiante de primero de primaria, dos residentes de esta comunidad, nos abrieron las puertas de su hogar y compartieron su testimonio.

Era el 24 de octubre, las agujas del reloj marcaban las 10:12 de la noche, y en medio de la penumbra, Angélica y Gabriel nos recibieron alrededor de una fogata. Gabriel le tiene miedo a la oscuridad. Aquí, en la Colonia Benito Juárez, donde la CFE afirma que el 100 por ciento de los usuarios afectados por el huracán “Norma” ha recuperado la electricidad, Angélica y su hijo siguen sufriendo la falta de servicios básicos.

Nos cuentan la cruda realidad que enfrenta su comunidad que se ha quedado atrás en la respuesta de las autoridades. La falta de electricidad y agua ha dejado a esta colonia en la penumbra, mientras la CFE proclama que la normalidad ha vuelto a BCS. La voz de Angélica es de indignación y desesperación.

Desde hace cuatro días, la colonia permanece sumida en la oscuridad y sin acceso al agua corriente. La exposición a los mosquitos y el riesgo de enfermedades como el dengue, son preocupaciones constantes para los residentes. Los intentos de cargar teléfonos móviles en autos ajenos son esfuerzos para mantener una noción del tiempo y comunicarse con el mundo exterior, nos comparte Angélica.

También cuestiona la falta de empatía por parte de las autoridades hacia las colonias más antiguas de la ciudad en general y subraya la necesidad de que se reconozca su lucha. A pesar de que los huracanes no son ajenos a esta zona del país, consideró que la respuesta de las autoridades deja en evidencia la falta de preparación y atención hacia comunidades como la suya.

La lucha no es solo contra la carencia de servicios, sino también contra la pérdida de alimentos y la preocupación constante por la seguridad de los vecinos. Como madre soltera, Angélica encara dificultades adicionales al adaptarse a estas condiciones de vida forzadas. La incertidumbre sobre cómo enviar a Gabriel a la escuela sin servicios básicos agrega otra capa de ansiedad a su situación.

Gabriel, el hijo de Angélica, se enfrenta a la inminente reanudación de clases. Su valentía y disposición para asistir a pesar de las circunstancias son notables. Dice que le gusta estudiar. Sin embargo, su realidad plantea interrogantes sobre la seguridad y comodidad de los estudiantes en una situación donde incluso cargar un teléfono se convierte en un desafío.

La historia de Angélica y Gabriel nos pone de manifiesto una realidad que a menudo se pasa por alto: la indiferencia de las autoridades frente a las necesidades de los barrios tradicionales de La Paz.

Su testimonio es un recordatorio de que, incluso en medio de declaraciones optimistas, existe una lucha real que requiere atención y soluciones tangibles. Este llamado a la empatía y la acción es una advertencia de que las palabras vacías no pueden ocultar la persistente oscuridad en la que viven las comunidades olvidadas.

Desde La Paz, BCS, soy Alan Flores Ramos y en Diario Humano, continuaremos documentando las luchas de quienes han sido pasados por alto por la burocracia y las autoridades en medio de esta simulación, empapada de un optimismo surrealista. Juntos, esperamos que estas voces sean escuchadas y que la ayuda llegue a estas comunidades necesitadas.

Comunicado de CFE anunciando que en “BCS se restableció la totalidad del servicio”.

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