
Roberto Castro Hirales: paceño de nacimiento, medico de profesión y genealogista por convicción
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. – Este es el tercer intento de una semblanza biográfica y de los estudios genealógicos de Roberto, es por lo tanto, solo una parte del todo.
En 2020 escribí dos textos sobre Roberto, su familia (Castro Matteoti) y su investigación genealógica que estaba construyendo y que había iniciado 20 años antes.
Ahora los voy a incorporar con lo nuevo de este escrito a manera de homenaje a Roberto Castro Hirales, el Tito, al paceño de nacimiento, al médico de profesión y al genealogista por convicción.
Empiezo por recordar que Roberto Castro Hirales falleció en mayo de 2019, una muerte que me tomó por sorpresa pues yo ya tenía un año que me habían detectado cáncer de próstata, estaba en tratamiento, y no tuve contacto con él en ese lapso tiempo, sólo pude acompañarlo a él y a su familia, al santuario de nuestra señora de Guadalupe a depositar sus cenizas.
Cuatro años antes de su fallecimiento, en diciembre de 2015, recibí una llamada telefónica que Roberto hizo a mi casa para manifestarme su beneplácito por un texto que publique en el periódico El Sudcaliforniano sobre un relato genealógico de mis orígenes familiares. Ahí me enteré de su pasión por la genealogía y de su entrega a la investigación genealógica de las familias sudcalifornianas.
Me invitó a su casa, me platicó lo que estaba haciendo, me enseñó los archivos de cientos de árboles genealógicos que había construido y que seguían en construcción; me di cuenta que se trataba de un proyecto de vida que había empezado varios años atrás.
Cuando supe de esta pasión por la genealogía y me di cuenta de la inmensidad de sus investigaciones, me comprometí con Roberto a brindarle apoyo y ayudarlo para que preparara un libro con sus árboles genealógicos.
Recuerdo que le dije “estás haciendo con los árboles genealógicos, lo que hizo en su momento Don Pablo L. Martínez”, él nomás se sonrió, y cuando yo le pregunte: ¿Por qué no editas toda esta investigación como un libro? . Y el me dijo, “No, Tito… a mí no se me da eso de escribir libros… además, todavía le falta mucho”… Yo sin haber estudiado lo que tenía, pero viendo la magnitud de la investigación, de inmediato le reviré: “Yo te ayudo…”. Se me quedó viendo, pero no me dio respuesta en ese momento y seguimos la plática.
Pero al poco tiempo, no recuerdo con exactitud en que momento, llegue a su casa, me paso a su estudio y vi en sus manos una USB que contenía toda su investigación y la dejó a partir de ese momento en mis manos, me dijo: “..para que me apoyes en hacer el libro porque yo nunca lo voy a hacer, eso no es mi fuerte…”.
No sé a ciencia cierta que pasaba en los pensamientos de Roberto, porque entregar una investigación de casi dos décadas a un tercero, que no era su familiar, me pareció un exceso de confianza hacia mí, tampoco era yo un extraño para él, pero me sorprendió, por decir lo menos.
En ese camino, un día me invitó a un desayuno con los integrantes de Californios Amigos de la Historia y Estudio Locales (CAHEL) para que les platicara sobre la idea del libro que entre los dos teníamos en mente, solo en mente.
Roberto era parte de CAHEL junto con Gilberto Amador Soto, Eligio Moisés Coronado, Jaqueline Verdugo, Carlos Verdugo, Luis Domínguez Bareño, en esa plática salieron varias ideas que después nos ayudaron a armar las piezas del rompecabezas, que resultaba muy complicado por la gran cantidad de información que tenía Roberto en cientos de árboles genealógicos.
UN GLOSARIO DE LA “A” A LA “Z”
Roberto me confió toda su investigación genealógica y después de su muerte me entreviste en su casa con su familia, con Rosalía, su esposa, con Barbara y Daniela, sus hijas y con Roberto su hijo, para regresarles el material digital que Roberto me había dado, pero su familia no dudó en ningún momento, en confiarme de nuevo la investigación genealógica de Roberto, lo cual agradezco infinitamente.
Aunque entiendo la responsabilidad que tengo de poseer una investigación que yo no hice, que resguardo cuidadosamente y que, con la autorización de la familia Castro Matteotti, es la fuente para el libro que hemos planificado publicar en 2027, si no hay causa de fuerza mayor que lo impida, y que hasta ahora he titulado: De la A a la Z: Un glosario genealógico de las familias paceñas y sudcalifornianas de Roberto Castro Hirales.
Quiero anticipar que ya lo hice de conocimiento del Consejo Académico del Área de Conocimiento de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) que es el lugar donde me desempeño como profesor-investigador.
Ya pasaron más de cuatro años desde que escribí esos dos textos a los que me refiero al inicio y no había encontrado la forma de cumplirle a Roberto y su familia, pero hace unos meses descubrí la fórmula para convertir la gran cantidad de información que Roberto había organizado en forma de árboles genealógicos para que queden plasmados en un libro de divulgación.
Descubrí que la manera de que apareciera la gran mayoría de la información contenida en los árboles genealógicos de Roberto, que facilitara la narrativa y que fuera útil para la memoria de las familias paceñas y sudcalifornianas, sería a través de un GLOSARIO genealógico de más de los 250 apellidos que Roberto logró organizar en su investigación.
En eso estaba, cuando en agosto pasado me entero que el cáncer de próstata había regresado a mi cuerpo y debía hacerme un tratamiento de bloqueo hormonal, que afortunadamente no es tan agresivo como otros tratamientos, lo cual me permite realizar mis actividades día a día, pero no deja de modificar tu vida cotidiana; lo bueno es que he descubierto que trabajar intensamente en lo que a uno le gusta y te hace sentir feliz, es al mismo tiempo que una terapia, una medicina muy efectiva para sanar.
Así que en estos últimos cuatro meses he revisado los árboles genealógicos de 32 apellidos del GLOSARIO que se han estado difundiendo a través de las redes sociales del “Cedohu Uabcs –bis-“, de la “Fam Piñeda Bañuelos” y de “Historias y Remembranzas de Baja California Sur”, como una manera de anticipar la publicación del libro, pero sobre todo para que las familias involucradas en los apellidos nos hagan llegar observaciones a sus propias genealogías.
Roberto ya no puede seguir construyendo sus árboles genealógicos, ni corregir los que tenía, pero las familias paceñas y sudcalifornianas podemos continuar con ese proyecto de vida que Roberto tenía en mente y lo fue construyendo día a día, hasta que no pudo más. Nos toca difundir lo que él investigo durante tantos años.
Me propuse revisar cada semana los árboles genealógicos de un apellido y hasta ahora así ha sido, acabamos de concluir la revisión de 32 apellidos que corresponden a la letra “A” del GLOSARIO que abarcan 170 fojas que contienen 28 fotos y hemos logrado identificar 632 familias que son los siguientes:
Estos son los apellidos y los resultados: ABAROA son 14 fojas, 3 fotos y 14 familias; ACEVEDO son2 fojas y 12 familias; ACUÑA son 3 fojas, y 5 familias; AGRAMONT son 5 fojas, 3 fotos y 10 familias; AGRUEL 3 fojas y 9 familias; AGUIAR son 3 fojas y 14 familias; AGUILAR son 3 fojas y 6 familias; AGUNDEZ son 7 fojas y 23 familias; ALBAÑEZ son 9 fojas y 37 familias; ALCALÁ son 2 fojas y 8 familias; ALLISON son2 fojas y 4 familias; ALMEIDA son 2 fojas y 6 familias; ALVARADO son 2 fojas, 5 fotos y 6 familias; ALVAREZ son 3 fojas y 15 familias; AMADOR son 17 fojas, 2 fotos y 80 familias; AMAO son 7 fojas y 37 familias; ANGULO son 8 fojas, 2 fotos y 21 familias; ANTUNA son 3 fojas, una foto y 12 familias; ARAGÓN son 2 fojas, 3 fotos y 10 familias; ARAIZA son 2 fojas y 11 familias; ARÁMBURO son 7 fojas, 5 fotos y 22 familias; ARAUJO son 2 fojas y 5 familias; ARBALLO son 3 fojas y 5 familias; ARCE son 16 fojas y 117 familias; ARECHIGA son 3 fojas y 10 familias; ARNAUT son 2 fojas y 9 familias; ARREDONDO son 2 fojas y 2 familias; ARRIOLA son 4 fojas, 3 fotos y 12 familias; AVILÉS son 16 fojas y 106 familias; AYALA son 2 fojas, una foto y 4 familias; y AYÓN son 2 fojas y 5 familias.
Se puede decir que de todos los apellidos investigados por Roberto, apenas vamos empezando, todavía falta mucho para llegar a la “Z”, el camino es largo. Falta lo que falta: la B: Bañaga, Beltrán, Bombardelli, Búrquez, Balarezo, Bancalari, Bareño, Beltrán, Benoit, Bourgoin, Baltazar, Bianchi, Brooks; la C y CH: Cadena, Cerecer, Chávez, Canseco, Carrillo, Cota, Cabrera, Caduaño, Calderón, Canalizo, Canett, Cardoza, Carlón, Casillas, Castro, Ceseña, Chiquett, Collins, Contreras, Corazón, Cornejo, Coronado, Cota, Cunningham, Chacón, Chollet, Cordero, Coronado y Cosio; la D: Delgado, Díaz, Díaz Bonilla, Dibene, Duarte, De La Peña, De la Toba, Davis y Drew; la E: Encinas, Escopinichi, Estrada y Espinoza; la F: Fenech, Fischer, Floriani, Famanía, Fiol, Flores, Fernández, Fisher, Fong y Fuerte; de la G: García, Garciglia y Gastélum; la G: Garayzar, Gerardo o Geraldo, Gibert, Green, Guereña, Gavarain, Gómez, González, González- Rubio y Guluarte; la H: Hinojosa, Heras, Hidalgo, Higuera e Hirales; la I: Irazoque, Isaías, Juárez, Jerez y Jordán; la L: Larrinaga, Legazpi, León, Lizardi, Labastida, Lara y Lucero; la M: Martínez, Matteotti, Mayoral, Montes, Montreuil, Muñoz, Maldonado, Manríquez, Marrón, Márquez, Mc Donough, Mendia-Mchatton, Meza, Minjares, Miranda, Moet, Montaño, Monteverde, Morales, Moreno, Moyrón, Murillo, Macklis y Mendoza, Mercado, Monroy y Montoya, la N: Navarro, Nava y Núñez; de la O: Ochoa, Ortega, Ojeda, Olachea y, Osuna ; la P: Palencia, Panchana, Pearce, Presichi, Pedrín, Peña, Peralta, Pérez, Pérpuly, Palacios, Payen, Peláez, Pineda, Piñeda, Pozo y Puppo; la Q: Quijada; la R: Ruiz, Real, Reza, Riecke, Ritchie, Rivera, Rochín, Romero, Ruffo, Ríos, Rodríguez, Rousseau, Ruibal y Rosas; la S: Spindola, Springa, Toledo, Salas, Salorio, Salvatierra, Santana, Sepúlveda, Silva, Smith, Sotelo, Soto, Salgado, Sández, Sandoval, Savín, Sosa y Silva, y Sánchez; la T: Talamantes, Trasviña, Tamayo, Tarango, Taylor, Tellechea y Toyes; la U: Unzón y Urcadiz; la V: Valdivia, Verduzco, Villavicencio, Vives, Von Borstel, Valadez, Verdugo, Villaescusa, Villalobos y Villarino; la W: Wilkes, Wilson y Wong; la Y: Yee y Yuen; y la Z: Zapata, Zavala, Zazueta, y Zumaya.
He planificado y compartido con la familia Castro Matteoti que la última semana de diciembre de 2026 estaríamos terminando con la “Z”, para dedicar los primeros meses de 2027 para editar y publicar el libro, y tratar de presentarlo en una evento familiar el día en que falleció Roberto, que sería mi última actividad como académico universitario pues he fijado el 1 de julio de 2027 para iniciar una nueva vida como jubilado.
Las familias a las que nos referimos se organizaron en el GLOSARIO por décadas en que se formaron, las cuales se identificaron por las fechas de nacimiento de los hijos e hijas que aparecen en los árboles genealógicos. Para entender el criterio seguido para la elaboración del GLOSARIO me gustaría comentar algunas cosas de la manera como Roberto organizó la información:
1)La fuente del GLOSARIO son los árboles genealógicos por cada uno de los apellidos de la A a la Z, que Roberto editó preliminarmente como material de trabajo en construcción, así que no están acabados, es decir, ”no están todos los que son, ni son todos los que están”.
2)Los árboles genealógicos están organizados por cada uno de los apellidos de la A a la Z por núcleos familiares en diferentes temporalidades donde aparece dos cuadros de texto ligados por una línea continua para indicar la vinculación de un hombre y una mujer (padres) o en ocasiones en un solo cuadro de texto aparece el nombre de la mujer o del hombre seguido de las siglas utilizadas en genealogía para identificarlos como casados (sin distinguir si están unidos por lo civil o por la iglesia o es unión libre); mientras que los cuadros de texto con el nombre de los padres se ligan a uno o más cuadros de texto por una línea continua con un flecha donde aparecen los nombres y apellidos de los hijos o hijas seguidos por una fecha que es el año de nacimiento, que es en el GLOSARIO la referencia para definir la década en que se formó esa familia; en ocasiones, en el mismo cuadro de texto de los hijos se incluye a renglón seguido la sigla “cc.” (casados) y los nombres de los hijos e hijas. Son pocas las fechas de bautizo y casamiento que aparecen en los árboles genealógicos.
3)El cónyuge o la cónyuge que no corresponde al apellido que se organiza tiene a un costado un cuadro de texto con el nombre de sus padres que se incluyen en una nota al pie de página, aunque en los apellidos que se están difundiendo se omiten tales notas, que aparecerán en la publicación.
4)Son pocas las fotografías familiares que se encuentran en los árboles genealógico y corresponden a diferentes fuentes pero que no están referenciadas, por lo cual en el GLOSARIO se consideran como parte del Archivo Personal de Roberto Castro Hirales (APRCH).
5)En el GLOSARIO de la “A” a la “Z” usamos las siguientes abreviaciones: n.=nacimiento, b.=bautizo, cc.=casados y f.=fallecimiento.
El estudio de la genealogía de familias de la Baja California Sur de Roberto es abundante, logrando organizar dos centenares y medio de apellidos, decenas de libretas con anotaciones genealógicas, horas y horas de trabajo en los archivos del Registro Civil, lectura permanente de la Guía Familiar de Don Pablo L. Martínez; conversaciones interminables con las familias sudcalifornianas, y con todo eso, formó cientos de árboles genealógicos de ramas familiares que proceden de la segunda mitad del siglo XVIII, del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX.
Para mí, no tengo ninguna duda, hay dos grandes de la genealogía sudcaliforniana: Don Pablo L. Martínez y el Dr. Roberto Castro Hirales.
CASTRO MATEOTTI: FAMILIA DE UN PACEÑO DE NACIMIENTO, UN MEDICO DE PROFESIÓN Y UN GENEALOGISTA POR CONVICCIÓN.
Roberto Castro Hirales y Rosalía Matteoti Springa pertenecen a dos conocidas familias paceñas que se casaron el 5 de abril de 1975, Roberto tenía 30 años y Rosalía 19 y procrearon tres hijos: Barbara Daniela y Roberto, y más adelante nacieron sus cuatro nietos: Carlos Enrique, Barbara, María José y Amelia. Roberto no pudo terminar la genealogía de las familias paceñas y sudcalifornianas como él hubiera querido, pues falleció cuando apenas tenía 78 años.
Rosalía me comentó que Roberto hizo su parvulito, como le decíamos antes al preescolar “en el Jardín de niños Cristóbal Colón, ubicado en Independencia entre Guillermo Prieto y Aquiles Serdán, la primaria fue en la Escuela Venustiano Carranza que estaba en estaba en calle Ramirez e Hidalgo, la secundaria y la preparatoria en la José María Morelos y Pavón (primera generación ), la profesional y especialidad en la Escuela Médico Militar en la Ciudad de México. Yo recuerdo, dice Rosalía, que me platicó que él empezó con la genealogía de su familia cuando estaba en la prepa, pero cuando él se dedicó con gran pasión fue cuando se jubiló del ejército en el año 1999. El se emocionaba mucho cuando íbamos a algún pueblo como San Antonio o El Tirunfo , o al registro civil (donde pasaba muchas horas) o se encontraba con alguna persona que era de mucha edad y sabía que tenía información valiosa para su Genealogía.
Rosalía me cuenta que Roberto “inicio su carrera en la escuela Medico Militar en el año de 1963, terminando la carrera en 1968, continuo en la misma escuela haciendo su especialidad de Cirujano General , regresando a La Paz en 1972 y después de 35 años de servicio en el activo del ejército, se retiró con el grado de Coronel y con el cargo de Director del Hospital Militar de La Paz, posteriormente trabajo como director de los servicios periciales del estado BCS 1998-1999, y médico general de los servicios médicos de Pemex 2007-2017, atendió como voluntario al dispensario de San Pedro y San Pablo perteneciente a Caritas durante 20 años, mismos que dedico a estudios de genealogía de las familias de BCS, también fue miembro activo del grupo CAHEL (Californios Amigos de la Historia y Estudios Locales)”.
Me dice Rosalía que Roberto le comentó alguna vez que “desde que estaba en la prepa se interesó en investigar la genealogía de su familia, Los Castro y Los Hirales, pero se dedicó de lleno cuando se jubiló, o sea que tenía 20 años investigando las genealogías de las familias sudcaliforniano, lo hacía por gusto, por convicción”, así que es un legado a la memoria que no debe perderse; y no debe perderse porque cuando Usted lea los nombres las familias originarias y las que le sucedieron, empezarán a pensar y recordar a sus padres, sus abuelos, sus bisabuelos y sus tatarabuelos, y seguramente empezarán a buscar fotos familiares de sus ancestros, actas de nacimiento, actas de bautizo, actas de matrimonio y actas e fallecimiento, y con eso completar en casa, sus propios árboles genealógicos.
Si tomamos la información de los árboles genealógicos de los Castro Hirales, los Matteotti Springa y Los Castro Matteotti, encontramos lo siguiente:
En el caso de la familia originaria de Roberto Castro Hirales hay dos grupos de Árboles Genealógicos, uno de Los Castro que cuenta con 41 árboles genealógicos y otro de Los Hirales que cuenta con 66 árboles genealógicos, en total 107. Solo tomaré uno de ellos para decir que Roberto Castro Hirales, nació en la ciudad de La Paz el 20 de Diciembre de 1944 y falleció en mayo de 2019; esposo de Rosalía Matteotti Springa (n.1956), hijo de Rafael Castro Manríquez (n.1913, f.2005) y de Adela Hirales Sánchez (n.1910, f.1974); nieto por línea paterna de Alfredo Castro Martínez y Matiana Manríquez Flores y por línea materna de Hipólito Hirales Meza y Rosa Sánchez Morales (o Castro); hermano de Yolanda (n.1929, f.2005), Alfredo (n.1935, f.2011), Héctor (n.1935, f.2005), Rubén (n.1942, f.2019), Juana (n.1947), Rafael (n.1940, f.1940), Esperanza (n.1933, f.1933) y Antonio Castro Hirales (n.1949, f.2019), padre de Sandra Verónica Castro Cruz (n. 1970) y Karla Rebeca Castro Reyero (n.1972).
En el caso de la familia de su esposa, Rosalía Matteotti Springa hay dos grupos de árboles genealógicos, uno de Los Matteotti que cuenta con 35 árboles genealógicos y otro de Los Springa que cuenta con 11 árboles genealógicos, en total 46. Igualmente, sólo tomaré uno de ellos para decir que Rosalía Matteotti Springa nació el 4 de Septiembre de 1956, hija de José Francisco Matteotti Perini (n.1928, f.2008) y de Josefina Enriqueta Springa Bombardelli (n.1936, f.1992); hermana de Mirella, (n.1955, f.2018), Maricel (n.1957), José Víctor (n.1958) y María Natalia (n.1963); nieta por línea paterna de Ángelo Matteotti Benusi (n.1903, f.1978) y María Teresa Perini Bozzardi (n.1902, f.1964).
Roberto y Rosalía son padres de Bárbara que nació 18 de Enero de 1976, Daniela nacida el 17 de Octubre de 1977 y Roberto Castro Matteotti nacido el 15 de Julio de 1985; suegros de Carlos Enrique Hinojosa Canseco (n.1976) y Jesús Gabriel Larios Heredia (n.1980); y abuelos de Carlos Enrique Hinojosa Castro que nació el 31 de Mayo de 2008, Bárbara Hinojosa Castro nacida el 10 de Marzo de 2010, María José Hinojosa Castro nacida el 10 de Abril de 2014 y Amelia Larios Castro nacida el 26 de Enero de 2011.
En resumen, este paceño de nacimiento, médico de profesión y genealogista por convicción, que ya no está con nosotros y nosotras, tiene que trascender también al mundo de la genealogía. Ojalá que cuando llegue el momento de publicar su libro, podamos enriquecer la semblanza biográfica de Roberto en los diferentes momentos de su vida con fotografías de los archivos familiares y testimonios de su familia, sus amigos, sus compañeros de trabajo, sus colegas y sus pacientes.
La Paz, Baja California Sur, a 1 de diciembre de 2024.
GENEALOGIA DE LA FAMILIA DE ROBERTO CASTRO HIRALES



SEMBLANZA FOTOGRÁFICA DE ROBERTO CASTRO HIRALES





















