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De bolero a peluquero en la calle de los oficios, la Belisario

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Relatos para una historia oral.

DE BOLERO A PELUQUERO EN LA CALLE DE LOS OFICIOS, LA BELISARIO.

Gilberto Piñeda Bañuelos

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. – La historia oral no la cuentan los especialistas llamados historiadores o historiadoras, sino la gente común que es la protagonista en estos casos, principalmente la adulta mayor, bastaría recordar algo de su vida lejana y acercarse poco a poco a parte de su vida reciente, es el caso de Don Rodrigo Ramos Gallardo.

De oficio peluquero, paceño nacido en Santa Rosalía, que está por cumplir 78 años pues nació el 13 de marzo de 1947, dos años mayor que Yo, que trabaja con dos peluqueros más que le apoyan, Jesús Alvarez “El Nuno” y Florentino Leal Orozco “El Tino”; en una peluquería muy conocida y concurrida por los paceños de todas las edades y visitantes que pasan por ahí, llamada Peluquería “EL ZURDO” que se encuentra en el mero centro histórico ahí por la calle Belisario Domínguez frente al Teatro Juárez entre Independencia y 16 de septiembre, mejor conocida como la Belisario, antiguamente llamada calle Primera y a la 16 como Calle Medellín y después calle Central.

Don Rodrigo es hijo de don Enrique Ramos Lemus originario de Nayarit y de Doña Socorro Gallardo Meza originaria de Santa Rosalía, nieto por línea materna de Pedro Gallardo y Paula Meza, hermano de Sofía, Rodrigo, Hipólito, Enrique (“el Niño”), Leoncio, Edmundo, Maura, Martha y Flora Ramos Gallardo; esposo de Doña Rosina Robles Manríquez, papá de Lorena, Luz María, Rodrigo, Patricia, Eduardo y Karina Ramos Robles.

Les cuento que en la pandemia yo estaba en franca recuperación del cáncer de próstata, y como no salía de la casa, Yo solo me cortaba el pelo cuando ya sentía que estaba muy largo, pero pasando la  pandemia  fuí con  mis peluqueros Roberto y Jorge Barbosa que tenían su peluquería en la calle Ignacio Ramírez entre 16 de Septiembre y Reforma, y me encontré con la triste noticia que Roberto había fallecido y su peluquería había cerrado, así que ya no pude ver a su hermano Jorge.

Tuve que buscar un lugar donde cortarme el pelo y me acordé que cuando pequeño, adolescente y joven, me cortaba el pelo con “El Cango” que tenía su peluquería en aquel entonces en la Belisario, justo frente a la Peluquería “EL ZURDO”, así que regresé a la Belisario, y desde entonces me corto el Pelo indistintamente con  Don Rodrigo Ramos Gallardo, o con  “El Nuno” o con “El Tino”.

A fines de noviembre, como lo hago cada mes o mes y medio desde 2020, fui a cortarme el pelo con Don Rodrigo y esa vez  me contó que a fines 2025 la Peluquería “EL ZURDO” cumpliría 70 años, ahí mismo le comenté que en algún momento me contara de su propia voz la historia de la peluquería. Así que aprovechando estos primeros días de enero que seguía de vacaciones, decidí ir a la peluquería con Don Rodrigo y mientras me cortaba el pelo, él me platicaba parte de su vida y de la peluquería que estuvo en la Belisario, desde mucho antes que su papá la adquiriera.

Y es que a esta parte de la Belisario, que también conocimos los paceños y paceñas del segundo tercio del siglo XX como la bajada del Cine Juárez, yo la llamó la calle de los oficios, con Don Rodrigo salió la plática de los oficios y recordamos que en el mercado Madero que estaba al final de la bajada de la Belisario, que también tenía entrada por la Madero, había locatarios de todo tipo, de carne, de frutas, de verduras, de telas, de mecates, de utensilios de cocina, de vajilla; a un costado estaba el estudio de Don Miguel Rodríguez Villanueva, su mamá Cleotilde y su hermana, de oficios fotógrafo y fotógrafas; poco más adelante la peluquería de Mateo Avilés; enfrente, lo que fueron las oficinas de la presidencia municipal, en la época que nos ocupa se convirtieron primero en oficinas del Partido Nacional Revolucionario y después de la zona militar, así que ahí hubo varios oficios; en el cine Juárez (porque en esa época dejo de ser teatro) había varios oficios, taquilleras y taquilleros que no recordamos sus nombres, boletero que era el señor Mercado, conocido cariñosamente como “Mercadito”, los proyeccionistas (cácaros) que proyectaban las películas eran Don Rodolfo Flores y sus hijos Laurencio, Antonio y Raúl Flores Castillo, conocidos como los hermanos Flores, también de oficio cantantes; a un lado estaba Don Julián Pérez de oficio sastre y enseguida  la peluquería de Don Alejandro Duarte, mejor conocido como “El Cango”, de oficio peluquero, enseguida estuvo un consultorio de un médico militar, el Dr. Ajuria, arriba la escuela de Música que dirigía Don Antonio Mendoza, profesor y enseñaba piano María Luisa Arámburo, y en la otra esquina una paletería muy concurrida, la “Flor de La Paz”; bajando por esa acera estaba Don Víctor Manuel Fong González “El Tuta” de oficio sastre también y luego la peluquería de Don Carlos Espinoza que después paso a manos de Don Enrique Ramos Lemus “El Zurdo”, padre de Don Rodrigo.

Tanto la antigua arquitectura como el uso de suelo de las edificaciones de la calle de los oficios ha ido cambiando con el tiempo, ahora empiezan a dominar los restaurantes y las cafeterías y la ocupación privada del espacio público con mesa y sillas en la banqueta que han cambado la imagen urbana; hay algunos vestigios arquitectónicos en la edificación abandonada de la antigua sastrería de “El Tuta” con su vanos rectangulares verticales de la puerta-ventanas (arcos adintelados) con marco resaltados, una cornisa corrida escalonada y un remate de pretil, al igual que la Peluquería “EL ZURDO”, aunque las puertas de madera se han sustituido con aluminio y vidrio.

Don Rodrigo me recordó que en 1954 en Santa Rosalía hubo una crisis cuando desapareció la compañía El Boleo y muchos que trabajaban directa o indirectamente en la compañía tuvieron que migrar principalmente al Norte, pero su familia decidió emigrar a La Paz ese mismo año. Olvidé preguntarle en que trabajaba su papá en Santa Rosalía cuando llegó de Nayarit, pero vi una entrevista a Don Rodrigo en un video editado en 2020 por uno de sus  hijos en donde cuenta Don Rodrigo que su papá trabajaba en las minas y fue ahí donde empezó a cortar el pelo a sus compañeros de trabajo sin ser peluquero, hasta que un día, uno de ellos le sugirió que en su casa instalara una peluquería y que ellos, los mineros, irían los fines de semana a cortarse el pelo, y así fue que Don Enrique empezó el oficio de peluquero en Santa Rosalía.

Cuando llegaron a La Paz, me cuenta Don Rodrigo que su papa empezó a trabajar en una peluquería que había al interior de los Billares “La Escondida” que estaba en la Madero casi esquina con Independencia, en ese mismo lugar estaban los billares, la peluquería y la cantina; me cuenta Don Rodrigo que su papá pasaba por la Belisario casi todos los día e hizo amistad con Don Carlos Espinoza que cortaba el pelo en un local de esa calle y al poco tiempo Don Enrique le propuso a Don Carlos que le diera oportunidad de trabajar juntos en la peluquería, pero Don Carlos le contestó que no, que a él no le gustaba trabajar con compañeros, pero parece que a los pocos meses, Don Carlos enfermó, pues me cuenta Don Rodrigo que a  su papa le extrañó muchísimo que estuviera cerrada la peluquería por varios días, hasta que un día llegó la hija de Don Carlos a buscar a Don Enrique a “La Escondida” para decirle que su papá estaba enfermo y que quería platicar con él, fue así que lo visitó y le contó de la infección que tenía en el pie y le pidió que si podía trabajar la peluquería mientras se aliviaba y que después se pondrían de acuerdo para trabajar juntos, lo  que le extraño mucho a Don Enrique pues antes le había dicho que no le gustaba trabajar con compañeros; Don Enrique se convenció y se  puso a trabajar en la peluquería y finalmente Don Carlos  le traspasó la peluquería por 600 pesos que le daría derecho a seguir rentando el local a Don Manuel Beltrán que era el propietario, fue así que nace la Peluquería “EL ZURDO” un 10 de noviembre de 1955 que fue el día en que Don Enrique la registró en Hacienda; en ese tiempo Don Rodrigo tendría 7 añitos y veía a los cuatro peluqueros que atendían incluyendo a su papá; aunque la peluquería era más antigua, parece que desde la década de 1920 se había fundado, o sea ya tiene más de un siglo de antigüedad, y eran otros peluqueros que le antecedieron como Don Rufino Bustamante y el propio Don Carlos Espinoza. A Don Enrique Ramos Lemus, sus amigos le llamaban “EL ZURDO” pero cortaba el pelo con las dos manos, en realidad era ambidiestro, dice Don Rodrigo.

Nos cuenta Don Rodrigo que ellos vivían cerca de la peluquería, en unos cuartos  que rentaba Don “Goyito” Chávez, que tenía una cantina en la esquina de Guillermo Prieto y 16 de septiembre, dice que él le llevaba todos los días el desayuno y la comida a su papá desde que empezó con la peluquería, y lo que hizo su papá  fue comprarle una caja de madera de bolero y le daba grasa a los clientes mientras su papá les cortaba el pelo, pero dice Don Rodrigo que desde niño él quería ser peluquero, era la época en que los peluqueros solo utilizaban la tijera, el peine y unas maquinitas mecánicas que se usaban para cortar el pelo, que tenían un resorte, dice Don Rodrigo. Nos cuenta que él aprendió el oficio de peluquero desde muy pequeño, cortándole el pelo a uno de sus hermanos y lo mismo hacía su hermano con él, pero también decía que como en el barrio había mucha “chamacada”, después de jugar les preguntaba si querían que les cortara el pelo y muchos decían que sí, aunque más de una vez, su mamá le ayudaba a cortarles el copete que él les dejaba colgando, nos cuenta Don Rodrigo. Y aunque su papá nunca les dijo que fueran peluqueros, si les enseñaba como se podían cortar el pelo entre hermanos.     

Se puede decir que Don Rodrigo fue oficialmente peluquero en marzo de 1963, cuando su papá lo llevó a las oficinas del Seguro Social que estaban en el Esterito donde fue el Hotel Gardenias, a registrarlo como peluquero porque uno de los que trabajaban con Don Enrique se había casado y se fue de la ciudad, y desde entonces, ya pasaron más de 60 años, que Don Rodrigo es peluquero. Hay que decir que antes había empezado a cortar el pelo a jóvenes y adultos cuando era día de descanso de alguno de los peluquero, sábado o domingo, o cuando por alguna razón faltaba un peluquero, su papá le preguntaba si quería cortar el pelo. Y así se fue formando en el oficio.

Nos cuenta Don Rodrigo que también empezó a trabajar como peluquero a la Escuela de Pesca que estaba pasando Punta Prieta, donde están los tanques de Pemex, como la escuela que tenía internado, entró con una plaza de intendente, pero su trabajo era ser el peluquero de la escuela de Pesca; después tuvo una plaza docente de Ayudante de Taller, entraba a las 8 de la mañana y salía a las 3 de la tarde, dice que saliendo  de la Escuela de Pesca, iba a comer a su casa y a las 5:20 ya tenía el primer cliente en la peluquería. Don Rodrigo se jubiló en el Escuela de Pesca pero siguió siendo peluquero, así que desde 1963 a la fecha ha sido el principal de la Peluquería “EL ZURDO” que heredó de su papá, una peluquería que el 10 de noviembre de 2025 cumple 70 años, que no son pocos. Ahora, la calle de los oficios está cambiando mucho, como todo el centro histórico, pero la Peluquería “EL ZURDO” con sus tres sillones, sus espejos y sus paredes llenas de fotografías, ahí sigue. Don Rodrigo ahí sigue ejerciendo al margen el oficio de peluquero, que le sigue dando identidad histórica a la Belisario, la calle de los oficios.

La Paz, Baja California Sur, 10 de enero de 2025.

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