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Inalámbrica:  Una vieja casona del antiguo barrio El Manglito en clave morse

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Un legado entre el mar y la memoria, la Casona de la Inalámbrica sigue en pie como testigo silencioso del tiempo y la resistencia.

Un legado entre el mar y la memoria, la Casona de la Inalámbrica sigue en pie como testigo silencioso del tiempo y la resistencia.

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. –En la Paz, al suroeste de la ciudad hay un barrio muy antiguo que se llama El Manglito y una extensión que se le empezó a llamar el barrio de la Inalámbrica, un micro barrio, un nombre adoptado por una enorme antena de radio comunicación que había en un predio frente al mar ubicado en la calle Rangel entre Sonora y Sinaloa. El micro barrio se oficializó en la década de 1980 cuando el Comité de Defensa Popular de Inalámbrica defendió una parte de esas tierras ubicadas en la Calle Rangel entre Sinaloa y Nayarit, que fueron legalizadas en favor de las familias de pescadores que dieron una lucha de resistencia contra el gobierno que quería despojarlos; la franja de la calle Sinaloa fue ocupada por el CDP pero fueron desalojados por la policía judicial, lo mismo sucedió con el predio contiguo que está entre la calle Nayarit y el Hotel Gran Baja, de donde también fueron desalojados y reubicados en un predio cercano a la antigua pista aérea que ahora es la colonia Revolución.

La vieja Casona de la Inalámbrica en el barrio de El Manglito se encuentra actualmente en un predio bardeado propiedad de la Secretaría de Marina a un costado del parque recién construido por el Ayuntamiento. Tuve la oportunidad de visitarla recientemente con la autorización del Contralmirante Jesús García Molina, Jefe de Estado Mayor, atendido por el Capitán Roberto Cruz Martínez y el Teniente Rafael Morales Martínez, arquitecto, con el propósito hacer un registro fotográfico de su arquitectura y su sistema constructivo utilizado en su edificación hace poco más de 100 años. Ella sigue en pie.

Todo hace indicar que la Casona de la inalámbrica se construyó al finalizar la segunda década del siglo XX, así lo documenta el señor José Félix Núñez Enciso en la página 22 de su  “Bre𝘷𝘦 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘵𝘦𝘭𝘦𝘤𝘰𝘮𝘶𝘯𝘪𝘤𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘦𝘯 𝘉𝘊𝘚”, dice: “En septiembre [de 1918], la estación radiotelegráfica de San José del Cabo es azotada por un huracán, siendo reubicada en La Paz… Uno de los telegrafistas de la estación fue Alfonso Casas Rocha…” (FB. Eligio Moisés Cornado, 31 enero 2025)

Por simple observación me encontré la evidencia constructiva de la época:  tiene una arquitectura neoclásica sencilla, así lo muestran la cornisa corrida con remate de pretil, las pilastras adosadas con basa y capitel resaltados y los arcos adintelados en puerta-ventanas rectangulares enmarcadas. Su sistema constructiva era como la mayor parte de las edificaciones de La Paz del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX que utilizaban los materiales del lugar: piedra braza o piedra cantera, ladrillo de barro recocido (secado al sol y en hornos, frente al antiguo panteón de los Sanjuanes), cal, arena y agua.

La Casona de la inalámbrica tiene cimentación de piedra braza y cantera que se prolonga para formar un rodapié que sobre sale del muro exterior de 40 centímetros de ancho construido con ladrillo grande de 10 por 20 por 40 centímetros, pegado con mortero de cal y arena hasta el remate de la cornisa también de ladrillo seguido con un remate de pretil del  mismo material; la techumbre es plana de terrado del mismo ladrillo con un entortado de mortero  de cal y arena con acabado pulido en la azotea, sostenido de vigas de madera en serie separadas 40 centímetros entre cada una; el fuste  de las pilastras de la esquinas de la casona sobresale del muro mientras que el capitel y la basa sobresalen del fuste y de la cornisa corrida que rodea a la casona; el dintel de las puertaventanas son de ladrillos colocados transversalmente que toman las forma de dovelas colocadas en forma inclinada a excepción de la dovela central que se coloca de manera perpendicular; actualmente, la casona  esta emplastada en el exterior con mortero de cal y arena acabado rugoso, aunque existe evidencia fotográfica que estuvo durante mucho tiempo con el ladrillo aparente.

Un legado entre el mar y la memoria, la Casona de la Inalámbrica sigue en pie como testigo silencioso del tiempo y la resistencia.

La Casona de inalámbrica parece que al inicio tuvo un doble uso de suelo, como oficina  de telégrafos y como casa habitación  de la familia del administrador que la atendía. En el lado sur de la casona se encuentra un enorme tinaco circular que fue utilizado para almacenar el agua construido de ladrillo de barro recocido pegado circularmente con mortero de cal y arena, lo cual hace suponer que en algún momento hubo un pozo de agua y probablemente un molino de viento (no hay testimonio); y a un costado una construcción donde ya se utilizó la techumbre, columnas y trabes de concreto armado probablemente en la década de 1940, que se utilizó como la nueva oficina de telégrafos.

Se sabe, como señalamos al inicio,  que en 1918, en el sur de la península de la Baja California  azotó un ciclón y algunos testimonios dan cuenta que después de ese evento, la oficina de telégrafos de San José del Cabo se trasladó a la ciudad de La Paz motivo por el cual entre 1918 y 1920 se construyó una casa para  que viviera el administrador de la oficina de telégrafos que al parecer fue inaugurado en 1928 (FB Enrique Fort Mayoral, 23 enero 1928).

En “Historias y Remembranzas de Baja California Sur” se publicó un testimonio de una persona, sin mencionar su nombre, al parecer de la familia Casas Antuna, que vivió en la Casona de Inalámbrica y contó que “En 1930, llega su familia a vivir en la casona, habilitada por el gobierno con todas las comodidades para que vivieran los directivos de tal estación. A su padre le tocó desempeñar el puesto de Jefe responsable de la misma, donde se desempeñó hasta 1968, cuando fallece y entra a sustituirlo el señor Esteban Green Manríquez, quien también habitó la casa.  Respecto a lo que se dice de que si espantan o no, me comenta mi entrevistado que él vivió ahí durante 18 años, en los cuales fueron muy felices, él y su familia, pues esa casa era la única que contaba con electricidad, pozo de agua y todas las comodidades que ninguna casa podía tener en ese entonces por la falta de energía eléctrica. Recordemos que ese barrio del Manglito, era habitado por pescadores y en su mayoría había solo casitas de madera” (FB Mayrita Gorosave, 24  septiembre 2017).

La pregunta obligada: ¿Por qué los paceños y paceñas llamamos a esta vieja casona La Inalámbrica y quien le puso ese nombre?

No he podido encontrar algún documento o testimonio que responda a esta pregunta pero por el tipo de oficina y por la enorme antena que había, tiene que ver con la transición tecnológica relacionado del uso de la clave  Morse de la telegrafía alámbrica a  la telefonía inalámbrica.

Veamos:

La telegrafía con cables fue descubierta en la primeras décadas del siglo XIX pero fue patentada y comercializada por Samuel Morse en los Estados Unidos  inventor del telégrafo con cables quien ”desarrolló en la década de 1830 una forma de telégrafo que utilizaba una corriente eléctrica para mover un electroimán unido a un marcador que dejaba un código escrito en un trozo de papel. El receptor podía entonces descifrar el código. En 1836, Morse mejoró el dispositivo de modo que el código se imprimiera en el papel, en lugar de escribirse. Las versiones posteriores no transmitían el código de forma visual, sino audible. Un transmisor enviaba una corriente eléctrica a través de un cable, que en el extremo receptor fluía a través de un electroimán. Esto creaba un campo magnético que hacía que la llave metálica del receptor fuera atraída por una placa subyacente, lo que producía un sonido … El sistema, denominado <<código Morse>>, consistía en varias combinaciones de puntos, rayas y espacios para representar letras, números y signos de puntuación. Para producir un punto o una raya, el emisor presionaba una sencilla tecla de acero, golpeando una placa metálica situada debajo de ella. El contacto completaba un circuito eléctrico, produciendo un pulso de electricidad que viajaba desde el transmisor a través de un cable telegráfico hasta el receptor…” (nationalmaglab.org) Se presume que el telégrafo llegó al territorio sur de la Baja California con el arribo de las compañías capitalistas mineras extranjeras en la segunda mitad del siglo XIX.

 Sin embargo, la comunicación telegráfica cambió radicalmente con la telegrafía inalámbrica a finales del siglo XIX y los primeros años del siglo XX cuando  “..en 1895, (Guillermo) Marconi envió una señal eléctrica a través de una colina, a una distancia de tres kilómetros, probando que la transmisión era posible aunque hubiera obstáculos en la ruta directa de las ondas. En 1899, envió señales desde Dover a una estación cercana a Boulogne (Francia), a través del canal de la Mancha y una distancia de cincuenta kilómetros….En 1901, Marconi viajó a Londres, donde registró una patente provisional de su sistema radiotelegráfico y fundó la Wireless Telegraph and Signal Co. Ltd que poco después se llamaría Marconi´s Wireless Telegraph Co. Ltd, cuya finalidad era la instalación del sistema radiotelegráfico en buques y faros de la costa. El 12 de Diciembre de 1901, comunicó el sudoeste del Reino Unido con Terranova (Canadá), a más de tres mil kilómetros de distancia. Esta fecha puede ser considerada como el hito más importante en el desarrollo posterior de la radio…” (etsist.upm.es).

Un legado entre el mar y la memoria, la Casona de la Inalámbrica sigue en pie como testigo silencioso del tiempo y la resistencia.

Como se puede ver, la Casona de la Inalámbrica se construyó dos décadas después de que se había patentado la radiotelegrafía que fue un cambio tecnológico muy importante para la época, empezando por la marina mercante y extendido a las poblaciones del territorio sur de la Baja California. Asi nace la telegrafía sin cabes y con ella el nombre del barrio de la Inalámbrica con su vieja casona que fue oficina de radiotelégrafos hasta el inicio de la década de 1970.

Pero lo que me motivo a visitar la vieja casona abandonada de la Inalámbrica y escribir este disperso relato con la información disponible, es porque existe la intención del Centro de Documentación de Historia Urbana de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (CEDOHU UABCS) elaborar un proyecto de diseño de restauración de la casona de la inalámbrica para un Museo Fotográfico de Historia de la Telegrafía y la Marina (mercante y militar), que pueda ser visitado ordenadamente por niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores de La Paz para solventar la pérdida de memoria sobre la historia de la ciudad capital en el sistema educativo. ¿Cómo ven?

La tarea que sigue es colectar testimonios e información documental, fotografías de la oficina y de las familias que habitaron la Casona de Inalámbrica o de los trabajadores que laboraron en la oficina de telégrafos.

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