
Bajo el calor, entre tambores, consignas y reclamos políticos, cientos de personas caminaron desde el Parque Morelos hasta el Congreso del Estado para exigir respuestas sobre los sobrevuelos de helicópteros y los proyectos denunciados en la Sierra
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur.- El sonido se escuchaba antes de verlos. Primero eran los tambores. Luego las consignas. Después aparecían las cartulinas levantadas sobre el camellón de Isabel La Católica, justo donde el Parque Morelos comenzó a llenarse de gente.
Todavía no eran las 10:00 de la mañana y el calor ya caía seco sobre el pavimento. Algunas personas buscaban sombra debajo de los árboles; otras repartían agua, acomodaban mantas o discutían la ruta que seguiría la movilización.
En una esquina, una señora escribía con plumón negro sobre una cartulina verde: “Si se acaba la Sierra, se acaba el agua”.

Cerca de ella, niños pequeños corrían alrededor de los tambores mientras adultos mayores observaban sentados desde las bancas del parque.
La protesta convocada por la asociación Rescate de los Pueblos, Tradiciones y su Economía reunió a habitantes de comunidades serranas, activistas ambientales, estudiantes, familias y ciudadanos que durante semanas han seguido desde redes sociales las denuncias relacionadas con sobrevuelos de helicópteros, traslado de estructuras metálicas y materiales de construcción hacia zonas vinculadas a la Sierra La Laguna.
Había quienes llegaron por indignación ambiental. Otros, por desconfianza hacia las autoridades. Algunos más simplemente porque sienten que el tema dejó de ser lejano.
“Señor, señora, no sea indiferente, están robando el agua en la cara de la gente”, comenzó a gritar el contingente mientras la batucada marcaba el paso. El eco de la consigna rebotaba entre carros detenidos y negocios abiertos.
La salida

La marcha tardó varios minutos en arrancar.
Guillermo Trasviña caminaba entre grupos de personas afinando detalles y respondiendo preguntas de medios de comunicación. A unos metros, elementos policiacos municipales permanecían observando el movimiento desde sus patrullas.
“Vamos a arrancar en unos minutos más. Están invitados todos para iniciar esta manifestación ciudadana en defensa del patrimonio”, dijo antes de comenzar el recorrido.
Cuando finalmente comenzaron a avanzar, la columna ocupó varios metros de la avenida.
Adelante iba la batucada. Detrás, las pancartas.
Más atrás caminaban familias completas tratando de mantenerse juntas bajo el sol.
Había carteles dirigidos a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y al Gobierno de Baja California Sur. Otros llevaban mensajes más simples:
“Viva la Sierra”.
“La Sierra no se vende”.
“El pueblo unido jamás será vencido”.
En las banquetas algunos observaban en silencio; otros grababan con el celular. De vez en cuando un automóvil tocaba el claxon en señal de apoyo.
¿Por qué protestaban?

La movilización de este jueves ocurrió después de varias semanas de denuncias públicas relacionadas con sobrevuelos de helicópteros, traslado de materiales de construcción y presuntas obras en zonas vinculadas con la Sierra La Laguna.
El conflicto gira principalmente alrededor de predios relacionados con la asociación Hermandad en Armonía, donde públicamente ha sido mencionado Jorge Emilio González Martínez, conocido como “Niño Verde”.
Durante los últimos meses, colectivos ambientales y habitantes serranos han denunciado movimientos de estructuras metálicas, cemento, combustible y otros materiales hacia zonas serranas cercanas a la Reserva de la Biosfera Sierra La Laguna.
La polémica escaló luego de que ciudadanos difundieran videos de helicópteros transportando esa carga desde “El Romerillal” predio ubicado en Miraflores, en Los Cabos, hacia zonas altas de la sierra.
Autoridades federales y estatales han sostenido posturas distintas sobre el tema.
Mientras la Profepa, Conanp y autoridades estatales informaron recientemente que no encontraron actividades de construcción dentro de la Reserva de la Biosfera durante recorridos de inspección, colectivos y activistas han insistido en que existen evidencias de materiales y movimientos relacionados con proyectos turísticos o inmobiliarios.
Entre los proyectos mencionados en las protestas aparece “Santuario del Tío Checo”, una iniciativa que ingresó trámites ambientales ante Semarnat y que posteriormente fue desechada por falta de información adicional, aunque activistas sostienen que el proyecto podría volver a presentarse.
La Sierra La Laguna es considerada la principal reserva hídrica de Baja California Sur y abastece de agua a distintas comunidades del sur del estado, por lo que el tema ha provocado preocupación ambiental, política y social.
La explanada y el micrófono

El primer punto de concentración fue Palacio de Gobierno.
Ahí, mientras el contingente buscaba sombra frente al edificio, Elizabeth Álvarez Rosas tomó el micrófono para leer un pronunciamiento dirigido al gobernador Víctor Manuel Castro Cosío.
La activista y habitante de San Dionisio, quien personalmente ha documentado públicamente sobrevuelos y presuntos movimientos de materiales en la Sierra, leyó durante varios minutos una lista de preguntas relacionadas con permisos, vuelos de helicópteros, proyectos turísticos y materiales encontrados en la zona serrana.
“¿Qué dependencia otorgó permisos para el sobrevuelo constante de helicópteros cargando material hacia una zona natural protegida?”, cuestionó frente a los asistentes.
A cada pausa del pronunciamiento regresaban las consignas.
“La Sierra no se vende, la Sierra se defiende”.


Por momentos, el ambiente parecía más cercano a una asamblea popular que a una protesta tradicional.
Las personas discutían entre sí sobre proyectos inmobiliarios, agua, políticos, empresarios y permisos ambientales mientras otros grababan transmisiones en vivo o buscaban un poco de sombra debajo de los árboles.
El momento incómodo

La tensión política apareció conforme avanzó la movilización hacia el Congreso del Estado.
Ya frente al recinto legislativo comenzaron los señalamientos directos contra actores políticos y autoridades municipales.
Durante la lectura del documento entregado a diputados, algunos integrantes del movimiento lanzaron críticas contra la alcaldesa de La Paz, Milena Quiroga Romero, y el alcalde de Los Cabos, Christian Agúndez Gómez.
Entre el ruido de tambores y consignas comenzaron los reclamos desde distintos puntos del contingente. Algunos exigían respaldo abierto; otros reclamaban silencio político frente al conflicto ambiental.
La protesta dejó entonces de ser solamente ambiental. Se volvió también un espacio para descargar el desgaste acumulado contra instituciones, partidos y autoridades que, para muchos asistentes, han reaccionado tarde o con mensajes contradictorios sobre la Sierra La Laguna.



“¿Cómo llegó ese material allá arriba?”
El pliego petitorio entregado en el Congreso se extendió durante varios minutos.
Ahí, los organizadores pidieron comparecencias públicas de Semarnat, Profepa, Conanp, Gobierno del Estado y ayuntamientos para responder sobre permisos, sobrevuelos y materiales encontrados dentro de la Sierra.
“¿Cómo llegó ese material a la parte alta de la Sierra?”, cuestionaron durante la lectura.
También insistieron en que la Sierra La Laguna representa la principal reserva hídrica de Baja California Sur y acusaron falta de claridad institucional.
Mientras tanto, los tambores seguían sonando adentro del recinto frente a los diputados.
Algunas personas comenzaban a sentarse en las escalinatas.
Otras seguían levantando carteles.
Un grupo continuaba gritando:
“Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”, en referencia a las frases utilizadas por el partido gobernante.
La respuesta del Congreso

Minutos después salió a recibir el documento el presidente de la Mesa Directiva del Congreso, diputado Martín Escogido Flores.
Frente al contingente aseguró que el escrito sería turnado a la Comisión de Ecología y que habría disposición para mesas de trabajo.
“Este oficio y la lectura que hicieron nosotros se lo vamos a turnar a la Comisión de Ecología”, respondió.
La respuesta fue recibida entre aplausos aislados. Algunas personas comenzaron a retirarse lentamente. Otras permanecieron todavía varios minutos afuera del Congreso.
El calor ya caía pesado sobre el centro de La Paz, pero los tambores seguían sonando.
Y entre las últimas consignas todavía alcanzaba a escucharse la misma frase que acompañó toda la mañana: “La Sierra no se vende. La Sierra se defiende”.





