
La telemedicina del ISSSTE puede fortalecer la atención médica en Baja California Sur, reducir traslados y mejorar el seguimiento de pacientes
Por: José Jesús Flores Castro
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur. – La telemedicina se perfila como una herramienta decisiva para fortalecer la atención médica del ISSSTE, especialmente frente al aumento de la demanda de consultas con especialistas. Su valor no se reduce al uso de videollamadas o equipos digitales; representa una nueva forma de organizar los servicios de salud para acercar la atención especializada, reducir tiempos de espera y mejorar la continuidad del tratamiento de las y los derechohabientes.
En Baja California Sur, esta estrategia adquiere una relevancia particular por las condiciones geográficas del estado. Las distancias entre comunidades, la concentración de servicios especializados en determinados centros urbanos y los costos asociados al traslado hacen necesario un modelo más flexible, coordinado y resolutivo. En este contexto, la telemedicina permite que una valoración médica especializada pueda iniciarse desde la unidad más cercana al paciente, sin que el desplazamiento físico sea siempre la primera alternativa.
La red de telemedicina del ISSSTE en la entidad constituye una base importante para avanzar hacia este modelo. Las unidades ubicadas en puntos como Cabo San Lucas, San José del Cabo, Santa Rosalía, Guerrero Negro, Ciudad Constitución y el Hospital General del Conchalito pueden funcionar como centros de enlace entre el primer nivel de atención y los servicios especializados. Esta conexión permite ordenar mejor las referencias médicas, fortalecer el seguimiento clínico y evitar traslados innecesarios cuando el caso puede resolverse o vigilarse a distancia.
Sobre este proceso de modernización, el director general del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, ha señalado que la transformación institucional debe traducirse en servicios más cercanos, oportunos y humanos para la derechohabiencia. En esa perspectiva, la telemedicina debe entenderse como una política de salud orientada a reducir barreras de acceso, mejorar la capacidad de respuesta del Instituto y utilizar con mayor eficiencia los recursos médicos disponibles.
El funcionamiento adecuado de este modelo exige una participación activa del médico tratante en la unidad de origen. Antes de la teleconsulta, debe integrarse la información clínica del paciente: antecedentes, signos vitales, estudios disponibles, evolución del padecimiento y tratamiento actual. Con estos elementos, el especialista puede emitir una opinión médica mejor sustentada, definir ajustes terapéuticos, solicitar estudios complementarios o determinar si se requiere una atención presencial prioritaria.
De esta manera, la telemedicina no sustituye la consulta directa cuando esta es indispensable. Su función principal es ayudar a distinguir con mayor precisión los casos que pueden continuar en seguimiento local de aquellos que necesitan valoración presencial, procedimientos, hospitalización o estudios de mayor complejidad. Esto permite que las citas con especialistas se utilicen de forma más ordenada y se priorice a quienes enfrentan condiciones clínicas de mayor riesgo.
Telemedicina del ISSSTE: una alternativa para pacientes con enfermedades crónicas
Este esquema resulta especialmente útil para pacientes con enfermedades crónicas, personas adultas mayores, jubilados, pensionados, personas con discapacidad y derechohabientes que viven lejos de los principales centros hospitalarios. En padecimientos como diabetes, hipertensión, enfermedad renal, problemas cardiovasculares o complicaciones metabólicas, el seguimiento a distancia puede evitar desplazamientos frecuentes y facilitar una vigilancia médica más continua.
Para que la telemedicina tenga resultados sólidos, debe apoyarse en dos instrumentos fundamentales: el expediente clínico electrónico y la receta digital. El expediente permite concentrar la información médica del paciente en un sistema seguro, actualizado y accesible para los profesionales autorizados. Esto evita la pérdida de documentos, reduce duplicidades, mejora la comunicación entre unidades y permite que el especialista tome decisiones con base en datos completos.
La receta digital, por su parte, permite cerrar el proceso de atención. Después de una consulta presencial o remota, el médico puede emitir una indicación terapéutica vinculada al expediente clínico y al sistema de farmacia. Esto facilita registrar medicamentos, dosis, duración del tratamiento, diagnóstico asociado y seguimiento del surtimiento. Además, ayuda a disminuir errores de interpretación, duplicidad de fármacos y fallas en la continuidad terapéutica.
La articulación entre telemedicina, expediente electrónico y receta digital permitiría al ISSSTE avanzar hacia una atención más eficiente, segura y centrada en el paciente. La tecnología, en este sentido, no debe entenderse como un elemento aislado, sino como parte de una reorganización integral del servicio médico. Su propósito debe ser claro: acercar especialistas, fortalecer el primer nivel de atención, mejorar la gestión clínica y responder con mayor oportunidad a las necesidades reales de la derechohabiencia.
En Baja California Sur, consolidar este modelo significaría menos traslados, menor gasto familiar, reducción del desgaste físico y mejor continuidad en los tratamientos. Para el Instituto, representaría una mejor distribución de la demanda, una utilización más racional de los especialistas y una atención médica con mayor capacidad resolutiva.
La telemedicina no reemplaza el trato humano ni la responsabilidad clínica del personal de salud. Al contrario, debe servir para que la atención llegue con mayor oportunidad, mejor información y mayor coordinación institucional. En el ISSSTE, avanzar en esta ruta significa construir un servicio médico más moderno, ordenado y cercano a quienes tienen derecho a recibirlo.





