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Terremoto literario con Iván Gaxiola: «Una sola carne»

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Terremoto literario con Iván Gaxiola: "Una sola carne"
Terremoto literario con Iván Gaxiola: «Una sola carne»

Entrevista de su más reciente publicación, en exclusiva para Diario Humano: Una mirada con el autor, Iván Gaxiola Beltrán

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur

Entrevista exclusiva con el escritor Iván de Jesús Gaxiola Beltrán, pocos días antes de ganar las 2 categorías “ensayo” y “novela” de los Premios Estatales de Literatura Ciudad de La Paz 2020, otorgados en Baja California Sur (BCS) el pasado 23 de septiembre.

Esta entrevista se realizó el día 2 de septiembre, lo que significó coincidir con un sismo de 4.1 grados Richter a 19 kilómetros al este de La Paz, durante la conversación.

Alrededor de las 8:45 de la noche, se presentó el terremoto literario mientras hablábamos del nuevo libro de Iván, en la azotea del edificio de 5 pisos, en mi departamento de la colonia Pueblo Nuevo. Todo bien.

El periodista, músico y escritor, habló para Diario Humano con relación a su más reciente libro: “Una sola carne”, también ganador de un concurso a nivel regional con escritores de Sinaloa, Sonora, Baja California y BCS.

Fue publicado por el Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC) y el Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Noroeste (FORCA), tras ganar el Premio Regional de Cuento Ciudad de La Paz 2018.

Son 94 páginas, divididas en 5 cuentos cortos sobre relaciones amorosas y sus luchas cotidianas: “Algo en la noche”, “Los sueños viajan en autobús”, “Gran formato”, “Un placer desconocido” y “Como todos los hombres”.

En cada cuento hay símbolos que los conectan en “unidad”, confiesa el autor; dijo que, más allá de las palabras, podemos encontrar un poco de su propia «carne», solo entre líneas.

Gaxiola Beltrán habla de la pérdida de identidad, de vivir la ciudad y del consumo de drogas, pero narra también del machismo y la amistad… Cuentos con tensión, seducción y sustancias, que revelan una intimidad.

No todo es placer. También hay frustración, encierro, luz y oscuridad. La lectura viaja por un estilo con diversos ingredientes, que forman parte del amor y la obsesión. Sin más preámbulos, pasamos a la entrevista.

Alan Rubén Flores Ramos (Diario Humano): Gracias, Iván, por aceptar venir al techo de mi casa, será una entrevista muy interesante. Estuve leyendo tu libro, me gusta tu estilo, de manera metódica y calculadora describes muchas emociones y sentimientos de pareja ¿Cuál fue el primer contacto en tu mente con “Una sola carne”? y desde ahí ¿cómo fue que llegó a nuestras manos? Gracias.

Iván de Jesús Gaxiola Beltrán: Gracias a ti, Alan. Me siento muy complacido de esta entrevista y sé que tendrá trascendencia. La primera idea viene gracias a la presión de contar con un libro para el Concurso Regional de Cuento Ciudad de La Paz, que hace el FORCA e incluye los 4 estados del noroeste. Tener un libro que valiera la pena, tenía que ser un libro que tuviera unidad, que tuviese relación cada uno de sus cuentos que lo formara, como una especie de organismo. Tenía que encontrar similitudes entre los textos que ya tenía, porque tenía poco tiempo para escribir solo cuentos nuevos. De tal suerte que, busqué cuentos que ya tenía para modificarlos y cuando leí algunos, me di cuenta de lo reiterativo que era. Personajes que eran parejas, una relación sentimental como parejas. Decidí que sería entonces ese el hilo conductor: Las parejas. De tal suerte, que ahí nace la idea del concepto, de la unidad, tomo ciertos cuentos y para unirlos todos, de una manera mucho más evidente, creo un cuento. Un punto final es “Como todos los hombres”, cuento que le da la circularidad a la obra completa. Bueno, los cuentos que están ahí que no son “Como todos los hombres”, algunos los escribí hace ya 10 años, tomando en cuenta que estamos en 2020, ya hacen 10 años, algunos más tiempo, 12 años, pero tuvieron muchísimos cambios al momento de volverse “Una sola carne”, porque no solo quería una unidad temática, sino también unidad de propuesta ideológica dentro de la significación. Es decir, una serie de símbolos en todos los cuentos y repetirlos, esos símbolos que no estaban en esos textos de 12 años, esos símbolos que podrían crear una especie de mapa para leer el libro. Tuve que modificar los cuentos para crear una unidad, que no solo fuera temática sino que, profunda, que fuera más allá de los límites del fondo y que llegara a la forma. Entonces también fue un libro de propuestas en cuanto a la forma, como dejar de puntualizar, utilizar diferentes conjugaciones de tiempo.

Alan: Hasta diferentes reglas gramaticales, como ocurre en uno de los cuentos.

Iván: Sí. Todo para emular la manera en que se piensa, otras veces para emular el desconcierto del uso de las drogas. En fin, que la plástica en el libro también, es evidente, es parte de la unidad. Cada uno de los cuentos tiene un pequeño reto plástico para el lector. Eso también lo vuelve de alguna manera un solo objeto. Además del tema, del fondo, la parte de la forma que también tiene unidad.

Alan: Vemos historias, hablamos que los cuentos tienen cosas en común. Siento, en primera instancia, que lo escribió un reportero por lo primero que puedo leer aquí, ¿tiene que ver con vivir la realidad periodística? De entrada, tienes referencias a la guerra comercial de Estados Unidos con Rusia y China.

Iván: En el primer cuento.

Alan: Desde la primera página y al mismo tiempo, conectas este cuento con el uso excesivo del celular, un vicio que algunos estamos dejando. Entrando con este primer cuento “Algo en la noche”, vemos que te gusta recrear sonidos con las palabras. Hablas de sirenas de ambulancia, sonidos de ciudad muy definidos para explicarlos, expresarlos y crear panorámicas muy interesantes en tus cuentos, porque yo veo mi ciudad… Tú eres de La Paz, yo también, puedo ver tu visión de la ciudad porque pasamos por los mismos lugares. Voy con la pregunta ¿Qué tanto de Iván Gaxiola de la vida real le dejas al texto?

Iván: Las palabras que están tal cual, ahí escritas, yo diría que cero. Pero en cuanto a la esencia, o trasfondo, la lectura entre líneas, es un 100 por ciento. Estoy ahí absolutamente. Esto es por dos razones, creo. La primera es que no puedes abstraerte de la realidad aunque quieras. Un mundo que está afuera que te influye, que te colma, hasta que necesitas decir algo al respecto. Personas se toman un café, hablan de lo que pasó en el día y se sienten satisfechos. Pero hay personas que no, hay personas que tienen que emular hacer esa mímesis, a través del arte, crear algo. Después de estar colmados de la realidad de tal suerte que, siempre hay algo, creo, del escritor o escritora en la obra, siempre hay algo en esencia, no algo en lo particular.

Alan: Se narra de una manera tan subliminal que no nos damos cuenta, dentro de la lectura se percibe un tono personal que ¿es parte de tu carne?

Iván: Son cosas distintas. Si se siente tan cercano, es porque el efecto narrativo que busco es ese, esa cercanía, para dar verosimilitud a los cuentos basándome en cosas que me han ocurrido para que entonces sea real ¿no? Sin embargo, no significa que esté narrando mi vida. Estoy narrando la esencia de las cosas, no es lo particular sino lo general y las posibilidades. Quiero finalizar esa parte diciendo que, hay quienes no narran nada de su alrededor. No narrar nada de alrededor también es una manera de interactuar con su alrededor, porque lo que están haciendo es negarlo. La manera en que lo niegas, es la manera en que hablas de tu alrededor también. Te digo, es imposible no estar ligado al contexto.

Alan: ¿Qué es lo que destacas más de este primer cuento? Juegas con la estigmatización hacia el consumo de drogas, que se refleja en esa relación, me gusta mucho también porque también he vivido esa discusión. Y por último, el final es muy imprevisto y nunca sabes qué sucedió. Esa parte es importante, sé que lo cierras así, pero finalmente, en este juego, todo se conecta.

Iván: Primero que nada, debo decir está influenciado y basado en buena medida en “Casa tomada” de Julio Cortázar. Por eso el protagonista se llama Julio. Mariel porque y perdón, a los lectores por evidenciar todo, el súper spoiler, se cae toda la magia, pero ya estamos aquí. Se llama Mariel, porque insisto en imitar las acciones de la naturaleza, que somos nosotros, para poder lograr verosimilitud en lo que escribes. A veces necesitas un aliciente, un nombre que te recuerde eso.  Mi pareja se llama María Elena, entonces por eso se llama Mariel y Julio por Cortázar, en alusión a esa obra, donde ocurre que son un par de hermanos que tienen una casa muy grande, escuchan sonidos adentro de la casa que los aterran, lo que les provoca que cierren las puertas de la casa donde están los sonidos, hasta el punto en que se van quedando con menos parte de la casa y luego están afuera; Algo entra a su casa y los saca. Se acaba con algo súper extraño, dice, “me voy a deshacer de la llave no vaya ser que alguien la encuentre”, es decir, que alguien vaya a la casa y la vea “tomada”. En este caso, es al revés, son cuestiones internas, lo que hace que los personajes tengan esa angustia, no cuestiones externas. Esas cuestiones internas, tienen que ver con su exterior, es decir, cómo viven la realidad. En el caso de Julio, es un reportero agobiado por la violencia que existe, el peligro que existe de serlo, lo fútiles que son las notas, a veces su pareja que es publicista, está frustrada por su peso o porque su jefe es menos capaz que ella. No pueden dormir porque esa vida los está alterando. Sobre la estigmatización de las drogas, ocurre para ejemplificar como a veces, metidos en esa maraña de la realidad, no somos capaces de empatizar con el otro y lo estigmatizamos. Llegan a tener mucho más miedo y a su vez acciones incoherentes, que el personaje que presuntamente los acosaba. En buena medida se convierten en lo que temen y finaliza “a media res”, en medio de la cosa, pues. De alguna manera, porque cuando le dice, “tápate hay que cubrirnos por completo”, porque la única salvación, le está diciendo Julio, es que “no veamos lo que hay fuera”. Es el mito griego de La Cueva: Hay que quedarnos en la cueva, porque vimos las sombras, nos asustaron y volvimos. No queremos salir para ver qué provoca las sombras. Queda totalmente dentro del mito.

Alan: En el siguiente cuento, “Los sueños viajan en autobús”, es un cuento sin comas ni mayúsculas. Cambias la coma por el doble espacio, y ya pensándolo unos días, como si alguien lo hubiera escrito sobre muchas servilletas, por cómo se siente, como muchas personas que lo ocultan en la realidad del día a día. Ahí está nuestra ciudad ¿Qué no te lleva más a tu ciudad que viajar en el autobús? Tienes estilo aquí, usas palabras muy del norte, creo que con tu protagonista músico haces referencia a la banda “Venados Muertos” (Donde tocas la guitarra) y tienes tu propio método de reglas gramaticales ¿Me equivoco?

Iván: No. No es mi método, eh. Hablando de la mímesis, de la copia de la naturaleza, de la copia de la copia, de las influencias. Este está influenciado plásticamente en el Vampiro de la Colonia Roma” de Luis Zapata. Lo que hace, es que trata de emular una grabación así como está. Imagínate que de esta entrevista tú escribes solo lo que yo digo. No le pones puntos, comas, ni nada, porque quieres emular la conversación, lo rápida que es a veces. En este caso utilicé el recurso, según yo, para emular el pensamiento de una persona que acaba de darse unas líneas de coca con el pensamiento tan rápido, consecutivo, apresurado, que no tiene puntuación. Se necesita, claro, una manera de llevar el ritmo y esos son los espacios en blanco, que los vi en el “Vampiro de la Colonia Roma”, que los había visto antes en poesía y que los usé por primera vez antes de leerlo, aunque el vampiro es de 1979, no lo había leído, pero lo usé en cuestión de poesía en (mi libro) “El peso de los días”. Es parte de esa existencia, tiene mucha propuesta plástica. Me interesa mucho la disposición de las letras y los párrafos de la hoja, para tener una experiencia particular con el texto. Están casi todos en medio de la hoja. No es lo mismo lo que tienes en la hoja, para mí, cuando lees algo más en medio de la hoja tiene un sentido o emula.

Fue en este momento en que se sintió el terremoto en la azotea donde nos encontrábamos y por unos segundos nos distrajimos del asunto; 4.1 grados Richter, de acuerdo al Servicio Sismológico Nacional (SSN). Los diálogos quedaron grabados:

Iván: Sentí como que tembló, eh. Sigue temblando…

Alan: Sí, se movió, fíjate, se movió ese letrero. ¡Wow!, nos tocó un sismo.

Iván: Nos tocó un mini sismo, wow…

Pero de inmediato el enorme letrero, sus letras azules y la imagen del “Doctor Simi”, dejaron de bailar y reposamos nuestras almas. Decidimos regresar a lo nuestro, al percatarnos que estábamos seguros.

Iván: [El texto al centro] tiene una simbología distinta, cuando está ahí enmedio. Un texto, que pretende elevarse más allá de las palabras, que pretende ser espíritu.

Alan: Los cuentos tienen vida, en este mismo, hablas de cosas que nos impactan como humanos, ¿es como ponerte un lente y ver algo que no deberías estar viendo?

Iván: Es muy íntimo, es de los más antiguos que escribí, que metí, pasó por muchísimas transformaciones en cuanto a la perspectiva, quién contaba la historia, desde qué punto de vista, si en primera persona o segunda persona, presente o pasado, y tuvo esos cambios. Es el más antiguo que escribí, hace unos 12 años. Tuvo una experiencia importante, me habla de la paciencia de valorizar lo que haces antes, cómo puedes transformarlo y se convierte luego en algo que sí le gusta a la gente. No tienes que flagelarte a veces, pasó por talleres y es un texto muy sufrido.

Alan: En la historia La chica deja sus gustos para atender de lleno a los niños, tuvo que dejar de escribir, su pasión y dejó de sentirla. Mientras su pareja decidió huir, alejarse de la realidad y ya no quiere saber nada. Vivir juntos y compartir responsabilidades nos muestra cosas que no queremos ver en realidad. El papá no quiere ver cosas que sí ve y ver a las familias y sus problemas, el lector sabe algo que, no debería estar escuchando. Te metes en la familia. ¿Cómo te metes a una casa y cuentas hasta los traumas de los padres?

Iván: Es el cuento que mejor describe la línea de comportamiento que siguen los personajes del libro, todos anhelan algo, todos. Tienen una frustración porque la realidad no se conjuga en su anhelo, sienten culpa. Porque su realidad no es mala, pero ellos anhelan otra cosa. En este cuento donde, esta chica quiere ser escritora, pero al mismo tiempo estar lejos de sus padres. Tiene 3 hijos, el novio es un jazzista mediocre, aunque es exquisito al tocar el saxofón. Llega un momento que se da cuenta que es necesario la protagonista “Volver a sí misma”. Esa es su búsqueda. Al final todo el tiempo dice me abandoné y se está justificando, la comprar un boleto de autobús para dejar a sus niños y su novio. Dice “me dejé demasiado”, “no soy yo”, “no lo soporto” y “me voy”: Me jalo estas últimas 2 líneas de coca, que significan, en buena medida una conexión con el mundo que se anhelaba. Cuando tenía mis sueños intactos, consumía la droga, la vuelvo a consumir para irme otra vez tras mis sueños y me largo de aquí. Como decirle, “haz lo que te toca” a su pareja, “porque yo ya lo hice mucho tiempo”.

Alan: El que sigue es “Gran formato”, este cuento ¿cómo lo concibes? Habla rapidito, de un funeral, de la muerte, sus consecuencias y las relaciones que se dieron en consecuencia de la misma, luego se revela como dentro de un cofre, la hipocresía, ¿el egoísmo del artista?

Iván: Una necrofilia artística. Se llama “Gran formato” porque el pintor que protagoniza la obra tiene una serie de pinturas en gran formato. Ha de tener también unos 12 años o 13, quizás, es el más viejo y dije el otro había sufrido muchas modificaciones pero este tuvo unas modificaciones increíbles, primero era sobre otra cosa. Otro tema muy trágico, ridículo, sobre la muerte de un niño que aparecía por ahí. Pero la historia es mucho más que eso ahora. Cuando ganó el premio el texto era más largo, pero ya pasé por talleres

Iván: Cuando ganó el premio el texto era largo, pero para este tiempo pasé ya por talleres y leyendo a Raymond Carver, me di cuenta que tenía que deshacerme de un montón de paja. Quité una cuarta parte del cuento a como había ganado el concurso, y dije, va a empezar de aquí. Esta conversación es lo único que me interesa. Este cuento para mi significa un experimento, lo hice de última hora al haber recortado eso. Pero, además, me gusta por ser un cuento que sobrevivió y se transformó tanto. De verdad. Se transformó como un gusano en un capullo y luego en una mariposa. Cambió todo. Se trata de un pintor agobiado que no puede pintar cosas nuevas y solo por aburrimiento trabaja en un supermercado. Ahí descubre que hay alguien, un compañero que tiene una mirada muy particular que parece la de un águila y le llama la atención porque tiene 2 cuadros en gran formato de personas que tenían rasgos de animal. Otro pintor, hermano de la chica con la que se involucra, que tiene “rasgos felinos”. Luego el hijo, que tenía “rasgos simiescos”, luego él, que tiene “rasgos de ave de rapiña”. Cuando ve esos rasgos, piensa que podría ser una buena serie de gran formato, de retratos de personas con personalidades de animal. Sin embargo, ocurre algo que no quiero revelar al lector, pero que hace que necesite que la persona que se va pintar esté muerta para concluir su obra. Se lleva una sorpresa el protagonista, porque ocurre algo y no lleva la obra al punto que desea. Es un cuento sobre la ambición creativa y hasta dónde puede llegar el empujar querer hacer algo, como una obra de arte. El egoísmo que puedas tener, no solo en obras de arte sino tus acciones de todos los días. Cuando él, al final, le habla a su mamá, como lector espero tenga una catarsis, que le diga “es como yo”, al final del día le habló… Puedo ser también una mierda, ser mezquino buscando lo que necesito, pero al final está esa parte catártica.

Alan: En el cuento llamado “Un placer desconocido” ahí tocas directamente ¿la homofobia?

Iván: Es tal vez el más ambicioso. Tal vez me pasé de ridículo al querer poner pruebas a los lectores. Creo que no soy nadie para hacerlo. Un párrafo está escrito en presente, el otro en pasado, en pretérito perfecto. Entonces, alguien, algún lector podría decir güey, ¡se está equivocando! está conjugando mal los verbos, en este párrafo conjuga en presente y luego en pasado ¿por qué? Se trata de un protagonista que está recordando algo después de haber tomado Clonazepam y alcohol. No tiene uno de los recuerdos bien lúcidos. A veces está en el presente nada más. A veces cuando tiene un exabrupto físico, vomitando así, se recuesta en una banca en el pasado. Está recordando, simplemente está todo conjugado en pasado. La clave está en que cuando leemos todo en presente, el protagonista está en el presente luego de la situación que le ocurrió; luego, en pasado, lo que le ocurrió para llegar a ese presente, pero mezcladas una con otra. Para hacer la lectura cronológica es leer el cuento completo y construirlo en la mente. Si no lo hice bien, es un cuento que pretendo que se lea varias veces, es lo que quisiera. Todo lo que está en presente es una historia acá y en pasado, otra historia acá. Son dos chicos que salen de fiesta, se encuentran con una chica, van a tener un trío y terminan besándose. Uno de los dos se malviaja y luego huye de la casa. Cuando tuvieron eso se queda viendo el amanecer, ve como sale Venus, en el amanecer apodada “la estrella de la mañana”, es Venus. Un elemento nos dice qué hace este personaje. Hace algo, al final hace ese algo una decisión importante: ¿Cuál? Tomando en cuenta que se llama un placer desconocido. Ese es el chiste…

Alan: En el último cuento “Como todos los hombres” veo un chico que va en contra de sus amigos, su primo, en cómo se debe abordar a una mujer y tratarla. O al menos no se atreve a hacerlo. El padre de familia ve que sus amigos ven la infidelidad como un deporte, luego entras a su casa y ves como en otros cuentos lo que le molesta a la esposa de Pablo, el carácter del niño, lo que le gusta y disgusta de su familia…

Iván: Mira, voy a explicar este cuento sin contemplaciones. Es muy importante para mí porque fue el primer cuento que escribí con mi nueva técnica de escritura, que es decirme una historia pequeña: Iniciar “Había una vez”, y luego cada palabra que conjuga la historia, el verbo, hacerlo otra historia más grande hasta que voy desarrollando página por página. No me enfrento a una página en blanco, a no saber qué voy a escribir en esta página. Pero fue el primero, entonces es muy importante. Se trata de un profesor Doctor en Historia, que ya tenía tiempo con su esposa y se siente incómodo. Los únicos amigos que tiene son unos machos y se siente incómodo con ellos. Su primo se dice que para que deje de tener la incomodidad con su esposa, le ponga los cuernos, intenta hacerle caso, pero es tan pusilánime, que cuando está en el momento de hacerlo, se arrepiente y le pide por favor a la persona con la que iba a poner cuernos a su esposa, que no diga nada, porque no quiere que su reputación caiga. De tal suerte, que sus amigos, son como todos los hombres por tener ese deporte, de mujeriegos. Pero él también es como todo los hombres, por llevarlo hasta ese límite y además, ser un cobarde, pero es como todos los hombres. El argumento tiene una estructura cíclica que cierra con un candado, tiene que ver con esa última frase. Intento construir más a los personajes que en los otros cuentos, a partir de las cosas que hacen, a lo que se dedican y las cosas a las que se dedican influyen en su personalidad, su vida diaria, etcétera. El hecho de que el tipo sea un historiador, tiene que ver mucho con lo que le pasa, cómo ve la vida. No solo está buscando esa relación fuera del matrimonio porque sienta una crisis de la edad, sino que le ha ocurrido otra cosa en su relación, que no la quiero spoilear. Otra cosa, con su esposa, de alguna manera ella también se lo reclama y le dice tú te estas vengando. En fin.

Alan: Algunas conclusiones de tu libro. Tiene una destreza que te despierta y te jala a seguir leyendo cada vez que vas avanzando en el texto, te invita. Utilizas diferentes elementos en tu haber para generar la sugestión, está lograda. Es un merecido premio, hay ciertas cosas que todavía me falta maliciarla (risas), pero ahí voy. Le voy a dar otras lecturas, es un hecho, se conecta con tu otro libro “El peso de los días”. ¿Qué tal el repaso del libro? Hombre, mujer, todos vivimos esto, es parte de lo humano.

Iván: Somos una sociedad, la unidad de la sociedad es la pareja. Creo que se vuelve un tema universal y que compete, o puede ilustrar, ámbitos que no solo corresponden a la pareja. Corresponden a la sociedad, toda vez que la pareja es la unidad de la sociedad. Mi aspiración es que sea un libro universal, que pueda ser leído por cualquier persona y no sienta una extrañeza, que puede pasar que tenga este enfrentamiento con las propuestas plásticas, pero que en lo temático tenga una empatía y se logre al menos con un cuento, una frase, una comunión con el autor, con lo que quise decir, que lo sientan al menos una vez, pero que también haya una catarsis. Que el libro, esto espero va a ocurrir aunque no lo quiera, les cambia las vidas. Aun si el libro es pésimo, les cambiará la vida, porque al menos no van a querer leer este libro. Pero espero les cambie de una manera sustancial no positiva, nadie sabe lo positivo ni negativo… Gracias a ti.

Alan: Falta algo. Además de ese cuento ¿Cómo conectas “El peso de los días”, con “Una sola carne”?.

Iván: Se conecta con la práctica de la puntuación, se conecta también con una frase de un poema que escribe un personaje dentro un poema, donde habla del peso de los días. Es solamente crear la intertextualidad de los textos, es un juego.

Alan: Estética y significado, muchas gracias.

Iván: Gracias a ti, hermano. Muy amable.

Gaxiola mencionó fuera del «micrófono» su participación en el Concurso Estatal de Literatura Ciudad de La Paz, luego de haber sometido 4 trabajos al certamen. Ganaría 2 premios en los días subsecuentes.

Iván Gaxiola es maestro en Investigación Histórico-Literaria por la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS). En 2009 obtuvo el Premio Universitario de Literatura, tanto del certamen de cuento, como de poesía.

En 2013, consigue el Premio Estatal de Poesía Ciudad de La Paz con el libro “El peso de los días”; durante 2015, se hace acreedor al Premio Estatal de Periodismo, género de entrevista.

En 2018, fue declarado ganador del Premio Regional de Cuento que organiza el Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC) y el Fondo Regional para la Cultura y las Artes (FORCA), con esta obra: “Una sola carne”.

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