Roberto Alameda, ex minero, padece secuelas del accidente, que luego le originaron perforación de pulmón

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur

Roberto Alameda Álvarez, pensionado de 55 años, sobrevivió a un derrumbe en su trabajo como minero de Rofomex, en La Paz, Baja California Sur (BCS); ahora como pensionado, dice no tener forma de sustentar el hogar.

En entrevista para este medio, señaló que su columna vertebral se encuentra en mal estado, además de tener problemas respiratorios crónicos.

“Me pensioné por accidente, en la empresa me fregaron con 40 por ciento. Nada más agarro 4 mil pesos al mes y pago un préstamo, me vienen quedando 3 mil; no puedo trabajar”, señaló.

“Mi columna está mal. No embona la espina dorsal, las vértebras están contraídas, tengo problemas respiratorios crónicos, porque quise trabajar y me perforé un pulmón”, relató el ex minero.

Señaló que el derrumbe en la mina de fosforita fue el 14 de marzo de 2010; desde entonces aseguró tener secuelas y haber sido forzado a mantener los trabajos.

Explicó que en 2019, fue su crisis respiratoria más severa, ya que las secuelas de la perforación, le impiden hacer esfuerzos o fuerza, ya que le ocasionan mareos.

“Pude caminar y me ha llevado la fregada […] te lo digo porque tengo, después que me accidenté me pusieron a trabajar andar llevando papeles”, aseguró el minero para este medio.

“Siempre andaba en la mina. El sindicato es la empresa, la misma empresa, la empresa manda […] me accidenté en marzo y me mandaron para atrás a trabajar en diciembre otra vez”, dijo además.

Expone que en las puras “idas y venidas” a la mina en San Juan de la Costa, “ya no pude”; dijo que inclusive recostarse le ocasiona un esfuerzo mayor.

“Tengo que buscarme el lado para acomodarme, ya no pude trabajar. Tuve que firmar una renuncia ahí en 2017”, señaló el extrabajador minero.

Dijo que la mina propiedad de Fertinal, solo le pagó 42 mil pesos como finiquito, a pesar de sus accidentes en el trabajo y sus lesiones.

“No podía trabajar a veces y no me respetaron el acuerdo de que cuando no pudiera ir, que nada más avisara al sindicato. Me decían que de todos modos me iban a correr”, aseguró.

“Me hicieron firmar, como yo no tengo criterio para alegar mucho, me gana el coraje y la impotencia. Pero eso ya se lo dejo a Dios […] hace año y medio hago trabajitos, limpio terrenitos”, añadió.

Dijo que además, su esposa tiene problemas de colesterol, por lo que no puede recibir atención de su parte; no hay quien lo cuide de sus diversos problemas respiratorios y de columna.

“Salí de mi cuarentena, tengo 10 días, tuve que salir porque se me acabó [el dinero], no tengo nadie que me acompañe en casa”, finalizó.

Para donaciones o apoyos, Roberto proporcionó su tarjeta de débito Banco Azteca: 4027665301128204

1 COMENTARIO

  1. En verdad da impotencia ver un caso de los Miles que existen referente a ese tipo de trabajos, ser explotados sin que les importe a los dueños de empresas la salud de sus trabajadores. Y en este caso el robo y engaño para no dar el finiquito correspondiente de acuerdo a la ley. Apoyarlo económicamente resolverá momentáneamente su situación, sin embargo no es la solución. ¿Habrá otra forma de ayudarlo de acuerdo a la ley? Sería interesante la intervención de un lic.

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