
VCC fue crítico de los abusivos intereses que se tienen que pagar ahora sobre la deuda histórica con el ISSSTE.
Pirotecnia Política: Cuando los abusos son acogidos por la sumisión, no tarda en convertirlos en leyes la potencia usurpadora. (Malesherbes)
Diario Humano | La Paz, Baja California Sur (BCS). Luego del imprudente lloriqueo de la alcaldesa Milena Quiroga Romero, quien habló de más y sin sustento sobre la deuda institucional que tiene el Ayuntamiento de La Paz con el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), al señalar que desde 1992 a la fecha, ningún Gobierno había pagado a esta institución federal, el gobernador del Estado, Víctor Manuel Castro Cosío, desmintió la versión al puntualizar que, cuando fue presidente municipal, sí amortizó lo que le correspondía.
La carencia de tacto, el pésimo manejo político y la actitud gruñona que plantea en su actuar Milena Quiroga, provocó en el Ejecutivo Estatal la necesidad de aclarar el asunto y, sin caer en confrontaciones, agregó que cuando él llegó al Ayuntamiento, pagó 10 millones de pesos que le reclamó el ISSSTE; la clase de institucionalidad que le brindó a través de los medios de comunicación el gobernador a la insípida presidenta municipal fue gratis.
La postura de Castro Cosío con relación al tema de la deuda histórica que mantienen el Gobierno Estatal y los Ayuntamientos con el ISSSTE fue de no juzgar lo que anteriores gobernantes hicieron, además fue crítico de los abusivos intereses que se tienen que pagar ahora.
Para nadie es un secreto que los Ayuntamientos Sudcalifornianos del pasado –casi todos– no pagaban al ISSSTE y FOVISSSTE; tampoco se desconoce que el dinero que retenían del sueldo a los empleados y trabajadores municipales, lo utilizaban para gasto corriente, incluso pagaban su nómina, situación que ahora pudiera catalogarse como malversación de fondos, constituido ya como un delito federal.
El Ayuntamiento de La Paz adeuda al ISSSTE la friolera cantidad de 1,159 millones de pesos; hasta flojera da hacer cuentas, pero un dato que ya se conoció, fue que se pagarán 10 millones de pesos mensuales y para cubrirlos se requerirá pasar de la austeridad republicana a la pobreza franciscana, para poder comenzar con la liquidación; durante los dos años que le restan al Gobierno Municipal, se habrán abonado 240 millones de pesos, es decir, poco más del 20 % del monto total.
La situación política y administrativa que enfrenta Milena Quiroga Romero es compleja; la inercia del Gobierno Municipal, manejado a capricho y terquedades, no es lo mejor para la Ciudad, porque no genera empatías; los esfuerzos aislados y la política pública de bajo impacto social, hace imposible que la “paz posible” que añoran, sea una quimera poder construirla y menos ahora que tienen que pagar –llorando y renegando– la añeja deuda de quienes en el pasado fueron irresponsables por necesidad o por descuido. Ya veremos.





