Dexametasona ayuda pacientes COVID-19 ventilados: OMS

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Es un corticosteroide (antinflamatorio) que se ha utilizado para tratar artritis, trastornos de piel, sangre, riñón, ojos, tiroides, problemas intestinales, alergias severas y asma

Diario Humano | La Paz, Baja California Sur

Dexametasona ayudaría en el tratamiento de pacientes graves por COVID-19, aceptó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esto luego de los resultados de los ensayos clínicos iniciales «Recovery» del Reino Unido, sobre esta hormona natural.

Es producida por las glándulas suprarrenales, por lo general, la medicación se utiliza para reemplazar este producto químico cuando el cuerpo no fabrica lo suficiente.

Es un corticosteroide (medicamentos antinflamatorios) que se ha utilizado para tratar artritis, trastornos de piel, sangre, riñón, ojos, tiroides, problemas intestinales, alergias severas y asma.

El pasado 16 de junio, se publicaron avances preliminares sobre el uso de dexametasona en pacientes en estado grave por COVID-19, en la página de la Universidad de Oxford.

Los investigadores dicen, sin embargo, que el objetivo es publicar sus resultados rápidamente en una revista científica, pero por ahora están compartiendo sus hallazgos.

El ensayo “Recovery” fue realizado por las unidades clínicas registrados con el Departamento de Salud de la Población de Nuffield en colaboración con el Departamento de Medicina de Nuffield.

Cuenta con el respaldo de una subvención a la Universidad de Oxford, del Instituto de Investigación e Innovación del Reino Unido, Instituto Nacional de Investigación en Salud (NIHR).

También de fondos básicos proporcionados por el Centro de Investigación Biomédica de Oxford de NIHR, Wellcome, la Fundación Bill y Melinda Gates, el Departamento de Desarrollo internacional, Health Data Research UK.

“Recovery” es un ensayo controlado aleatorio grande de posibles tratamientos para pacientes ingresados en el hospital con COVID-19.

Más de 11 mil 500 pacientes de más de 175 hospitales del NHS en el Reino Unido fueron asignados al azar a los siguientes tratamientos:

Lopinavir-ritonavir (comúnmente utilizado para tratar el VIH)
Dosis bajas de dexametasona (un tipo de esteroide, que generalmente se usa para reducir la inflamación)
Hidroxicloroquina (que ahora se ha detenido por falta de eficacia)
Azitromicina (un antibiótico de uso común)
Tocilizumab (un tratamiento antiinflamatorio administrado por inyección)
Plasma convaleciente (recolectado de donantes que se han recuperado de COVID-19 y contiene anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2).

En marzo de 2020, se estableció el ensayo de evaluación aleatoria de la terapia como clínico aleatorizado, para evaluar una gama de tratamientos potencialmente para COVID-19.

El 8 de junio el reclutamiento se detuvo, ya que, en opinión del Comité Directivo del ensayo, se habían reclutado suficientes pacientes para determinar si el medicamento tenía o no un beneficio significativo.

Como resultados preliminares, fueron un total de 2 mil 104 pacientes aleatorizados para recibir 6 miligramos de dexametasona una vez al día (ya sea por vía oral o por inyección intravenosa) durante 10 días y se compararon con 4 mil 321 pacientes aleatorizados a la atención habitual sola.

Entre los pacientes que recibieron la atención habitual sola, la mortalidad a los 28 días fue más alta, en aquellos que requirieron ventilación (41%); intermedia, en aquellos pacientes que requirieron solo oxígeno (25%); y más baja, entre aquellos que no requirieron ninguna intervención respiratoria (13%).

La dexametasona redujo las muertes un tercio en pacientes con ventilador y una quinta parte en otros pacientes que recibieron únicamente oxígeno. No hubo beneficios entre aquellos pacientes que no requirieron asistencia respiratoria.

Los investigadores hacen hincapié que, con base en los resultados obtenidos, se puede evitar 1 muerte mediante el tratamiento de alrededor de 8 pacientes ventilados.

El Dr. Peter Horby profesor de Enfermedades infecciosas emergentes del Departamento de Medicina de Nuffeld, Universidad de Oxford, mencionó que la dexametasona es el primer fármaco que se ha demostrado que mejora la supervivencia en COVID-19.

“El beneficio de supervivencia es claro y grande en aquellos pacientes que están lo suficientemente enfermos como para requerir tratamiento con oxígeno”, dijo.

“La dexametasona ahora debería convertirse en el estándar de atención en estos pacientes. La dexametasona es económica, está disponible en el estante y se puede usar de inmediato para salvar vidas en todo el mundo”, finalizó.

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